Vinieron unos días de vacaciones a Chile, y se instalaron en Zapallar, en una amplia casa frente a la bahía, tiempo que al director, actor y productor hollywoodense Eli Roth (42) le sirvió de marco perfecto para avanzar con sus próximas películas Toc Toc y The Hive. Lorenza Izzo (24), en tanto —que será protagonista de ambas producciones— aprovechó ese espacio para estar con su madre, la ex modelo Rosa Parsons y su hermana Clara, con quienes dejó de vivir hace un año, cuando la joven actriz decidió partir a Los Angeles para probar suerte en la meca del cine. Y, de paso, jugársela por su nueva e incipiente relación con el cineasta norteamericano que —según contó en exclusiva a CARAS—, ¡ya tiene fecha de matrimonio!

La historia de Lorenza y Eli bien podría servir de guión para una cinta romántica. Se conocieron en Chile en 2011, cuando el actor de Bastardos sin gloria, vino a grabar como protagonista de Aftershock que entonces dirigía su amigo, el cineasta nacional Nicolás López. Ambos habían coincidido años antes en el Festival de Los Angeles, donde el chileno presentó la película Promedio Rojo. “El filme lo encontré increíble, es más, se la mostré a Quentin Tarantino (su socio y amigo) y le fascinó. Con Nicolás nos hicimos grandes amigos, y acordamos hacer un proyecto juntos sobre los sucesos posteriores al terremoto”, cuenta Eli Roth, quien remeció el género del terror con una propuesta más gráfica, director de las dos primeras partes de Hostal, y productor ejecutivo de la serie de Netflix Hemlock Grove.

Mientras rodaban Aftershock en Chile, Nicolás López le pidió a Lorenza —quien fue su musa en Qué pena tu boda, y ahora tenía un pequeño rol de barwoman— si podía actuar como extra en las escenas de una fiesta. “Me emocionaba participar en esta película de co-producción americana, y cuando llegué a la fiesta a grabar, me encontré con la gente de la productora Sobras, me presentaron a Eli, y yo Hi, how are you? Y me puse a hablar en inglés, que manejo muy bien por mi colegio (Santiago College) y porque cuando chica viví un año en Georgia, y él impactado con mi acento pensó que era americana… Me atrajo al tiro, hablamos toda la noche; comenzamos un flirteo, no sabía mucho de él y quería conocerlo más”.

Eli recuerda que esa noche estaba algo bajoneado porque la actriz que tenía como protagonista le había exigido más dinero, por lo que aún no cerraban contrato. “Y cuando vi a Lorenza le dije a Nicolás ‘¡¿cómo no me dijiste?!, ella es perfecta, increíble’. Me encantó su trasero, ojos y piel oliva… Ya la había visto en Qué pena tu boda, la encontré preciosa, divertida y algo oscura; tenía muchas capas que me atrajeron. Me decían que era chilena, y no creía; era tan liberal, demasiado americana y europea”.
Lorenza no sólo se quedó con el protagónico de Aftershock, también con el corazón de este hombre que creció en Boston, que a los 8 comunicó a sus padres que sería director y productor de cine, a los 10 ya había grabado 50 cortos y que se declara un enamorado de Chile.

Al terminar de rodar la película le dieron un poco más de formalidad a la relación, y partieron a Pucón y a San Pedro de Atacama para conocerse fuera del trabajo y de los set de grabación. Y aunque Lorenza estaba enganchada, la complicaba que se tratara de un americano, casi 20 años mayor. “Sin embargo, conversábamos y era como estar con un amigo más chico, lleno de proyectos, de energías, ¡no entendía nada!”.
El paso siguiente —cuenta él— fue convencerla para que se fuera a Los Angeles.

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—¿Difícil decisión Lorenza?
—No. Quería ir a audicionar en L.A., pero necesitaba el impulso, que alguien me dijera ‘¡puedes hacerlo!’. Siempre tuve ganas de conocer el mundo, soy inquieta, activa, ¡la curiosidad me mata! No sabía bien lo que quería, si seguir con periodismo o una carrera actoral, estaba en el limbo. Y Eli llegó como un regalo; con él vi todo tan claro, y me impulsó a conseguir mis sueños.

—A su madre le costó apoyar su decisión…
—Para la familia es difícil aceptar, la vida de actriz no es fácil, se sale del molde de quien va a la universidad y recibe un salario. En esto nunca sabes lo que sucederá, para mi mamá fue difícil, y la entiendo…
Interviene Eli:
—Le dije a Lorenza que era el momento; tenía 22 años, con perfecto inglés, acababa de terminar una película y yo estaba en posición de ayudarla. Era una oportunidad única, no había ninguna latina en Hollywood rompiéndola; todas incluso Salma Hayek, tienen acento que limita sus carreras.

Armó su book y partió a LA, pero se instaló sola en un departamento y se compró un auto. “Lo más tierno fue que antes de partir, Eli me llamó por Skype y me dijo :“¿quieres pololear conmigo?”, ¡y yo síiii! Aun así, no quería llegar como la polola de… Si él me podía ayudar, ¡perfecto!, pero quería vivir mi independencia, hacerlo yo; era un tema mío. Eli quería que viviéramos juntos, sin embargo, respeta mis espacios y manera de ser. Lo dejó todo en mis manos”.
—Eli, dijo que a Lorenza la encontró muy liberal para ser chilena, ¿ve muy conservadora nuestra sociedad?
—Es difícil juzgarla desde afuera, sé que el país está en una posición distinta democrática y políticamente, y a diferencia de Estados Unidos, hay convivencia entre liberales y conservadores, entre los de derecha e izquierda. Obviamente EE.UU. es más abierto, y el conservadurismo chileno lo veo a través de Lorenza, por sus reacciones cuando dice que en Chile la van a matar si hace tal cosa. Con mis amigos gay también lo noto, mientras aquí es difícil vivir la homosexualidad, varios estados americanos permiten que se casen.

Instalada en LA, Lorenza ha tenido una carrera meteórica. Además de rodar Sex-ED, se adjudicó las series de TV Hemlock Grove, I am Victor, y el protagónico de The green inferno, que fue dirigida por Roth, y que les significó grabar varias semanas en la selva peruana, conviviendo las 24 horas del día. “Peleamos, discutíamos las escenas; ambos muy apasionados, y el resultado fue buenísimo. Después de esa experiencia dijimos vivamos juntos, construyamos un hogar. Luego de casi un año, decidí mudarme con él. Eso sí, le aclaré: “si entro a tu casa y seremos una familia, partamos por tener un perrito”, cuenta ella muerta de la risa. Eli recuerda que Lorenza llegó a cambiar su decoración medieval y barroca, llena de posters y afiches de cine.
—Lorenza: Era muy de hombre soltero, partí por sacar la alfombra vieja y la mesa de centro ¡que odiaba!… Fue bonito, nuestra relación ha sido natural, en medio de la locura de ambos. Logramos un equilibrio, un balance perfecto.

—¿Cómo lograron ese equilibrio?
—Eli: Tiendo a querer hacer muchos proyectos; como productor, director, actor, deseo acapararlo todo, y no paro. Lorenza me frena, me baja las revoluciones, hace que me preocupe de mí y ordene las prioridades. Ella logra que nuestra casa sea un hogar, partiendo porque jamás una polola me había cocinado.

—¿Con qué lo sorprende Lorenza?
—Le hago desayuno chileno con jamón de pavo, huevos pochados y pan con palta. Me relaja cocinarle. Eli me apodó Pato Lucas porque me estreso rápido, lloro, ¡todo es terrible! Y ahí llega él a decirme que ‘todo está bien, no hay problema, todo se puede solucionar’. Me da paz, sobre todo en temas de negocios en que tiene las cosas más claras, me explica cómo funcionan y advierte lo que puede pasar.

—Sus consejos deben ser importantes para no desmotivarse cuando la rechazan en castings.
—Lorenza: Me ha acompañado mucho. Al principio estaba muy choqueada. Esta industria es muy grande, potente, competitiva. Recuerdo que llegaba a una audición y había 20 niñitas igual que yo, con ojos verdes, pelo increíble, súper preparadas, y yo me sentía tan poca cosa, que los nervios me comían y terminaba actuando pésimo. Ahí Eli me recordaba que yo estaba ahí por un sueño, que no me rindiera hasta que lo consiguiera, tal como él, que a los 30 no tenía un peso, intentando financiar su primera película (Cabin Fever), que escribió a los 21, y que, al final, lo lanzó al éxito. Es duro, si no fuera por Eli, habría regresado hace rato…. Es muy latino para ser gringo…
—Eli le responde: Y tú muy americana para ser latina…

 

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—¿Por qué cree que al final del día, Lorenza ha podido triunfar en Hollywood?
—Eli: Es natural, cálida, de espíritu muy lindo. En LA todas las niñas son frías, inseguras de su belleza y de quiénes son, Lorenza no es parte de esta cultura, se acepta como es, es buena onda, espontánea, y no es que sea inocente, es así.

—¿Y eso se valora en Los Angeles?
—Eli: ¡Por supuesto!, sobre todo en una ciudad donde las mujeres siempre buscan algo más de ti. A la gente le encanta estar cerca de Lorenza, es refrescante, una persona de verdad, con una belleza particular. No se ha hecho ninguna cirugía, y eso destaca en un lugar donde todas son rubias, operadas, con pechugas y labios falsos.
—Lorenza: Mi plus ha sido mi personalidad. Viví muy chica en EE.UU., y aprendí a adaptarme a todo, soy tan poco prejuiciosa, jamás adopto una pose.
—Eli recuerda:
—En su primera semana en LA fuimos a una fiesta del diseñador Jeremy Scott, que arrendó la casa de Frank Sinatra, en Palm Spring, con invitados como Lindsay Lohan, Snoop Dogg, Jared Leto. Lorenza no conocía a nadie, al poco rato terminó de DJ, amiga de todos y bailando arriba de la mesa. Dos semanas después sale un artículo en LA Weekly que se titulaba: Las 99 personas con las que más me gustaría carretear; número uno: ¡Lorenza Izzo!
—Lorenza: Me encanta conocer gente que no se guían por estereotipos ni reglas, me fascina la libertad. Tengo mis tradiciones, mis valores, pero estoy abierta a conocer cosas nuevas y a desprenderme de ataduras.
Eli Roth asegura que lo que ha logrado la joven en Hollywood es increíble. “Ha tomado roles riesgosos, como en The green inferno, que permiten mostrar su nivel actoral. Quentin Tarantino la vio allí, y la amó. Sintió que la película entera la llevó en sus hombros como una buena actriz protagónica”.

—¿Hacia dónde debiera dirigir su carrera?
—Eli: Mientras sea joven que aproveche de experimentar con roles salvajes, diversos, difíciles, no tiene nada que perder. Que siga creando estos personajes de tanto rango, y podrá tener su propio programa de TV si quiere. Podría ser una Sofía Vergara que además de comedia, puede hacer drama. Tiene el potencial para ser una celebridad global.

—¿Y qué quiere usted, Lorenza?
—Aprendí a no hacerme expectativas, a no esperar nada de ningún papel ni película. A Aftershock no le fue bien porque no tuvo buena promoción, y es una pena por el empeño que pones. Ahí me di cuenta de que hay que dar tu mayor esfuerzo, y que venga la próxima. Así veo mi carrera… Me encantaría a los 50 haberlo probado todo, no haberme negado a algo por miedo. Quiero hacer películas diversas, con directores distintos y televisión. Me gusta la comedia, soy fan de Sofía Vergara, de Jennifer Warnes, quiero esa mezcla e irme por ahí.

Ya tienen fecha de matrimonio. El 28 de febrero cumplen dos años juntos, y planean casarse en Chile en noviembre, con calorcito y entrando al verano. “Así me daré cuenta quiénes son mis amigos de verdad”, bromea Eli. Luego, continúa: “Les he hablado tanto de Santiago, de San Pedro, Isla de Pascua, es la oportunidad de que conozcan este país que por lo aislado, su gente hace muchos trabajos simultáneos y aprovecha muy bien los recursos. Por lo mismo, es muy inteligente. Lorenza es de las que hace tres cosas a la vez, y las hace bien”.
Sienten que en este tiempo, el pololeo ha evolucionado y llegado a cierta madurez. “Nos conocemos mejor y peleamos menos. Hay mayor entendimiento, ya sabemos qué piensa el otro, y eso ha hecho la relación más rica, completa y calmada… Todo el mundo me dice que ahora han visto la mejor versión de mí. Ahí sé que esto es de verdad”, afirma el cineasta.
—Lorenza: Mis amigas también me ven hoy más segura, más capaz, casi como que no funciono tan bien sin él. Si al final todas esas chulerías que dicen en las películas, ¡son verdad!

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—¿Y por qué casarse?
—Lorenza: Porque haría nuestra vida mucho más fácil en Inmigración, te juro que es un drama, lo paso pésimo. Cuando tenga el poder suficiente, mi primera labor será ayudar a los extranjeros legales que ingresen a EE.UU. El trato de esos oficiales es una vergüenza, me han dejado llorando varias veces, están mareados con el poder, les gusta que lo pases mal.

—Tendrá un objetivo más profundo que solo la green card.
—Eli: Nunca me he casado, y me encanta la idea, teniendo a mis padres que llevan 52 años. No había conocido la persona especial con quien compartir todo, hasta que encontré a Lorenza. Además, si me caso con ella puedo ser legalmente latino (ríe)…

—Muchos matrimonios en Hollywood se arman por conveniencia, deberán cargar con ese prejuicio.
—Eli: El público recibe lo que le das; somos creativos, artistas, no vivimos de nuestra vida privada. Estamos para trabajar juntos y hacer cosas increíbles.
—Lorenza: La gente creerá lo que quiera, no puedes vivir pendiente o a la defensiva, aprendí a soltar. En este trabajo te expones a que todos te juzguen o hablen de ti: los críticos, por Twitter…
—Eli: ¡Y lo hacen!, aun así ese temor no nos detiene. Es tanta la pasión y el convencimiento en lo que hacemos que nada nos frena.

—¿Se puede crear entonces una relación verdadera en medio de la mentira de Hollywood?
—Eli: Sí, además que lo nuestro partió en Chile, creció en Toronto y se volvió verdadero en Perú…
—Lorenza: No es un romance hollywoodense, fue aperrado, acampado, grabamos en condiciones extremas como la selva peruana, sin internet, TV, teléfono, con bichas y tarántulas, con baños que no funcionaban. Y sobrevivimos a eso…
—Eli: ¡Fue nuestra mejor prueba! Cada vez que terminamos de grabar una película concluimos: ´si lo logramos, es porque nuestro destino es estar juntos.