A final de los ’90 era el chico guapo de Hollywood. Una década después DiCaprio (41) es otro. Alejado de las fiestas dedica su tiempo a la batalla contra el cambio climático, de hecho, es embajador de la paz y el clima por la ONU. En esa calidad participó en la última cumbre sobre el cambio climático realizada en París. Aunque ya en 1998 había creado la fundación con su nombre que genera fondos para proyectos relacionados con el calentamiento global, energías renovables, agua potable y protección de los ecosistemas. Este año donó siete millones de dólares para la protección de los mares y en su vida diaria también cuida de no dejar una huella negativa: utiliza paneles solares y prefiere los automóviles eléctricos.

Además, lleva sus ideas a la pantalla grande. En Blood diamond, mostró a todos la crueldad en la extracción de joyas. Un verdadero mundo salvaje, como el que mostrará en su nueva cinta: The Revenant. Esta vez encarnará a un explorador que, tras ser dejado atrás por sus compañeros, emprenderá un viaje de sobrevivencia. Grabación que lo llevó desde Canadá hasta Sudamérica. “He visto cómo la avaricia del hombre al extraer materias primas y cómo los abusos contra la naturaleza pueden acabar con culturas enteras y con los vestigios de humanidad que hay en nosotros”, dijo en una entrevista para El País.