“Allá vamos otra vez”. La frase, pronunciada hace unas semanas en tono triste pertenece a Hasnat Khan, el último gran amor de Lady D. Es que cada cierto tiempo su nombre aparece en los medios para gran disgusto de este cirujano cardiotorácico de 54 años y origen pakistaní.

Ahora se convirtió involuntariamente en el protagonista masculino de Diana, el filme en el que Naomi Watts recrea —mezcla de ficción y realidad— los dos últimos años de la desaparecida ‘Princesa del pueblo’, los mismos que duró su relación con Khan.

Ahora se convirtió involuntariamente en el protagonista masculino de Diana…

El doctor se lamentaba al otro lado del teléfono ante Richard Kay, veterano experto real del Daily Mail y definido como “amigo de Diana”. Khan todavía no había visto la película, estrenada en el Reino Unido a principios de mes, pero esperaba “más mentiras y distorsiones”. Y tenía razón, opina el periodista, quien sí vio la cinta que ha recibido muy malas críticas (“Horrible en todos los sentidos”, The Telegraph; “Más hortera de lo que uno podría haber imaginado”, Empire).

El estreno, sin embargo, sirvió como gancho para revivir la relación y retomar el otro tema recurrente: la muerte de Diana. Primero fue un artículo en Vanity Fair, que destapó conversaciones entre Khan y la policía británica durante la investigación en 2004 para esclarecer las causas del mortal accidente. Luego, The Princess Diana Conspiracy, libro que se suma a la teoría del asesinato en el Puente del Alma aquel 31 de agosto de 1997 en París. Un presunto complot al que días después de la publicación del libro se sumaba un ex agente del Servicio Aéreo Especial (la tropa de elite del Ejército británico, dedicado, entre otros, a tareas de contraespionaje).

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En suma, una serie de revelaciones que, a 16 años del choque, muestran que queda mucho por conocer sobre la vida y muerte de Lady D. Pocos saben, por ejemplo, “el enorme impacto” que tuvo Hasnat en la vida de la que estaba destinada a convertirse en la reina de Inglaterra si no se hubiera divorciado de Carlos.

Diana conoció al cirujano cuando sus abogados ultimaban detalles de la separación con el heredero a la Corona, en septiembre de 1995. Ella fue al Royal Brompton Hospital para visitar al marido de una amiga operado por Hasnat. La mujer los presentó y él no le dio importancia, pero Diana se fascinó. En dos semanas Diana consiguió la primera cita; él la llevó a conocer a unos tíos en las afueras de Londres. Después, irían a Pakistán donde estaba el resto de la familia.

Khan era un joven residente bajo el paraguas del Servicio Nacional de Salud, con una vida corriente y anónima. Para Diana aquella sencillez fue un golpe de aire fresco. Con él experimentó cosas que nunca había hecho como pedir bebidas en un pub -camuflada para no ser reconocida— o ejercer de ama de casa, lavar platos y preparar la colación de un humilde cirujano en su pequeño apartamento, contaron sus amigos a Vanity, agregando: “Estaba locamente enamorada”.

Jugar a esposa de un doctor era divertido un rato, pero a Diana le costaba asumir los horarios de él. Y si iban de vacaciones como una pareja corriente al final echaba de menos al personaje público que era. Buscar estacionamiento tampoco era tan divertido como parecía…

Jugar a esposa de un doctor era divertido un rato, pero a Diana le costaba asumir los horarios de él.

Enamorarse de un hombre de otra religión le costó, además, la relación con su madre, Frances Shand Kydd. En mayo de 1997, después de que ésta se refiriese a Hasnat como el ‘doctor musulmán’, madre e hija no volvieron a hablar. “A sus hijos también les costó aceptar la relación”, contó Richard Kay.

La prensa se hizo eco del noviazgo en octubre de 1996: ‘Un cirujano cardíaco cura el corazón roto de la triste princesa’, rezaban los titulares. A Khan le agobió esta repentina popularidad. “Mi preocupación principal sobre casarnos era que mi vida se convertiría en una pesadilla por ser ella quien era”, contó a la policía en 2004. Para él la única solución era empezar de cero en Pakistán. Diana lo consideró, según su amiga Jemima Khan, “pero llegado el caso no creo que se hubiera casado con Hasnat porque eso abriría una brecha con sus hijos, si no emocional, sí físicamente”, dice Kay a CARAS.

Ya a mediados del ’97 ella vio que la relación no tenía futuro. Coincidió con la invitación de Mohamed al Fayed a St. Tropez. “Cuando se marchó, todo estaba bien entre nosotros”, contó Khan a la policía. “Pero pasados unos días, sentí que algo iba mal”.

La ya ex esposa de Carlos de Inglaterra no contestaba sus llamadas y cuando lo hacía alegaba vagas excusas como que la cobertura era mala. A finales de julio terminó con Hasnat. Algunos amigos de ella afirman que utilizó a Dodi para presionar al cirujano. Pero según Kay, el hijo de Al Fayed le proporcionó “alegría y paz aunque fuera brevemente”. Al final, “creo que se distanció de Hasnat porque casarse con él era imposible”, cuenta el periodista.

El cirujano acudió al funeral de Diana pero, lógicamente, se quedó en un segundo plano. “Si estuviera viva, creo que seríamos muy buenos amigos aunque tuviera otra pareja”, confesó él a oficiales británicos.