La gran apuesta, de Adam McKay es una de las películas que huele a ganadora de Oscar por varios factores.

La búsqueda en clave de tragicomedia educativa para explicar desde un nuevo punto de vista la calamitosa crisis subprime de 2008 que hundió a las economías de Estados Unidos y el mundo gracias a una burbuja inmobiliaria gigantesca, juega a otro nivel. Además de entretener, cuestiona con dureza la codicia de Wall Street y como profesor dispuesto, intenta enseñar a la audiencia respecto a cómo somos todos quienes finalmente terminamos pagando el precio de desastres ajenos.

Basado en el libro de Michael Lewis, The big short reúne un elenco de peso, con nombres como Steve Carell, Ryan Gosling, Christian Bale —de seguro en la lista de los mejores actores de reparto—, Brad Pitt (aquí también como productor) y Marisa Tomei.

McKay, famoso por sus comedias junto a Will Ferrell, juntó aquí a varios poderosos de Hollywood para lanzar una andanada de golpes al sistema capitalista y su lógica ganadora. Con un relato coral The big short muestra cómo un grupo diverso de expertos en inversiones comienza a darse cuenta ya en 2005 cómo y por qué se iba a desplomar la economía mundial, partiendo por Estados Unidos. El dilema moral es que estos expertos, sin ningún glamour ni brillo especial, todos tipos medio raros, partiendo por el fenomenal papel de Christian Bale, comienzan a apostar contra el propio sistema que va a caer, con la dura consecuencia que se sabe hoy que provocó: ocho millones de personas sin casa y otros seis millones sin trabajo. Y con un efecto dominó que nadie tiene muy claro si aun no ha terminado o está partiendo de nuevo.