Si el año pasado Pablo Larraín y Gael García volvieron a poner a Chile en la órbita cinematográfica mundial luego de ganar la Quincena de Realizadores de Cannes, este año la sorpresa es triple. Y contundente. El delegado general de la muestra, Edouard Waintrop, que reunirá a 21 filmes de todo el mundo, tendrá en pantalla a tres nacionales, que serán la única representación latinoamericana en la Quincena. “Chile es una de las cinematografías emergentes en el mundo”, explicó tajante Waintrop cuando le preguntaron sobre un fenómeno que no se repetía desde hace varias décadas, cuando entre 1970 y 1975 el ‘Nuevo cine chileno’, liderado por cintas de Aldo Francia, Helvio Soto, Pedro Chaskel, Raúl Ruiz, Enrique Urteaga y Patricio Guzmán eran la vedette del certamen.

Luego de un período de sequía donde sólo afloraron Julio comienza en Julio de Silvio Caiozzi, el año 1979 y El entusiasmo (1998) de Ricardo Larraín, tuvo que llegar Machuca, de Andrés Wood (2004) para que Chile volviera a sonar en la alfombra roja del Palais des Festivals. Un cauce que fue creciendo con los aportes de Patricio Guzmán (Allende), Carmen Castillo (Calle Santa Fe), Pablo Larraín(Tony Manero) y Sebastián Lelio (Navidad ). El año pasado Chile participó con No, de Pablo Larraín, que precisamente ganó la Quincena y La noche de enfrente, el último trabajo en vida de Raúl Ruiz, habitué en estas lides.
Algo que une a dos de las películas chilenas que participarán este año en Cannes es que tanto El verano de los peces voladores, de Marcela Said como Magic magic de Sebastián Silva fueron filmadas en el Chile austral. La productora Jirafa, dirigida por Bruno Bettati estuvo detrás de ambas. “Rodar en el sur es más fácil que en el centro: la reputación de nuestra empresa nos facilita el acceso a autorizaciones, permisos y uso de locaciones, en donde contamos con la confianza de instituciones y habitantes de las regiones. Cabe recordar que a la fecha hemos rodado filmes en Chillán, Valdivia, Temuco, Osorno, Calbuco, todos los que han obtenido circulación internacional. El sur proyecta una imagen sofisticada a través del cine, de valor muy superior a la publicidad o al video institucional y eso ya ha sido internalizado”, explica sobre ‘la máquina chilena’, que también tiene presencia en el Marché du Films y en el Producer’s Network, donde básicamente se amasan coproducciones y mesas de negocios sobre producción, compra y distribución de películas, donde organismos como ProChile, Dirac y CNCA, los que son coordinados por CinemaChile, que le entregan pertrechos de guerra a productoras chilenas como Fábula, Jirafa, MCFilms o distribuidores como BF, Gitano Films para entrar en juego. Pero la punta de lanza chilena este año estará en la Quincena de realizadores, sección paralela de Cannes que se celebrará entre el 16 y 26 de mayo.

Wp-caNNES-290Allí Sebastián Silva (34) llegará golpeando la mesa luego de su exitoso paso por el Festival de Sundance, donde estrenó mundialmente dos películas: Crystal fairy —por la que ganó premio al mejor director— y Magic magic, invitada a Cannes. En ambas Silva trabajó junto al actor canadiense Michael Cera (Juno). El director que viene haciendo ruido desde La Nana grabó Magic magic en Santiago y en la localidad de Ranco, en la Región de los Ríos. Su objetivo era inyectarle humor a la terrorífica historia de una joven que en medio de unas vacaciones con amigos en un perdido paraje chileno, empieza a volverse loca y ninguno de los que la rodea quiere darse cuenta. Silva lo explicó a Los Angeles Times a principio de año: “Quise explorar el horror, pero nunca podría haber hecho nada con monstruos o cosas paranormales. Yo no le encuentro nada de horror y tampoco es una película para dar susto. Sabemos que lo que pasa no es real, así que ya saben que pueden verla a salvo. Magic magic tiene autoconciencia para jugar con el género, pero siento que es importante darle humor también. El bebé de Rosemary es una película perturbadora de muchas formas, pero una de las cosas que la hace deliciosamente inquietante es precisamente su humor”, dijo lanzando un espolonazo de sarcasmo a la crítica americana, muy interesada en la cinta.

Marcela Said (41) es la otra directora que ocupó el sur para ambientar El verano de los peces voladores. Conocida por su larga trayectoria como documentalista (Opus dei, I love Pinochet, El mocito) se lanzó con su primer largo de ficción con un tema duro de la agenda política nacional: el conflicto mapuche. Con actuaciones de Francisca Walker, María Izquierdo y Gregory Cohen, la historia tiene mucho de ‘hechos reales’ pues la propuesta muestra a una familia de clase alta, aterrorizada en su fundo de la zona de La Araucanía, Curarrehue, por la ‘incómoda’ presencia de comunidades mapuches a su alrededor. Con sólo 28 días de rodaje y un clima inclemente, lo de Said parece hazaña. “A los programadores de la Quincena les llamó la atención mi mirada sobre un problema tradicional que no sucede sólo en Chile: el disenso entre diferentes grupos sociales que están en disputa en relación a la propiedad de la tierra. La película habla sobre la invisibilidad del conflicto mapuche y la dificultad de diálogo entre dos culturas. Pero es también la historia de una adolescente en conflicto con su padre, cuando comprende que éste no necesariamente se comporta a la altura de la situación”, cuenta Said.
Cierra este comando de cineastas chilenos, uno que tiene más historias que la mitad de los invitados a Cannes. Tras 24 años sin mostrar su obra en el festival —lo último fue Santa sangre—, Alejandro Jodorowsky (84), el sicomago y artista inclasificable regresará a la alfombra roja con La danza de la realidad, donde su infancia en Tocopilla es la estrella de un mundo que ya se fue, obviamente pasado por el cedazo de su punto de vista delirante y surrealista, donde enanos vestidos de diablos, pescados volando por el aire, el Presidente Ibáñez del Campo y su padre, un trapecista ucraniano que abrió una tienda donde vendía productos de contrabando tienen cabida.

Wp-Cannes-290-cannesPero Jodorowsky no siente que su última película forme parte de esta ‘armada’. Consultado sobre su regreso a Cannes junto a dos cintas chilenas, los asesores de prensa del octogenario director respondieron: “No queremos dar ninguna información antes de Cannes. Y sobre todo si nos meten en una bolsa con las otras dos películas chilenas. Este filme es mundial y por casualidad se rodó en Chile. No es una cinta chilena sino que franco-chileno. Y el fondo audiovisual lo sabe bien, ya que no nos ayudó”, explican refiriéndose a la negativa de financiar la cinta, la que completó su presupuesto con aportes privados.
Pero el autor de El topo también estará como protagonista del documental Jodorowsky’s dune, de Frank Pavich, donde se muestra su fracasado proyecto de llevar al cine Duna, que incluía participaciones de Salvador Dalí y Pink Floyd y que finalmente filmó David Lynch.

“Para mí, Tocopilla es la raíz. Para mi infancia, Tocopilla fue el paraíso, volver es terapéutico”, dijo mientras grabó en la árida ciudad, donde aprovechó de pintar y de realizar murales de la mano de Alejandro Mono González. Y entre broma y broma, al viejo Jodorowsky lo querían como alcalde de la cuna de Alexis Sánchez