Vivió la violencia de su primer matrimonio con Gary Oldman. Experimentó la decepción con su segundo marido y padre de sus dos hijos mayores, Ethan Hawke (quien terminó casándose con la niñera). Y  hoy pasa por una etapa de felicidad con su tercer marido, el magnate francés Arpad Busson, con quien retomó la maternidad con su tercera hija Rosalind, después de un noviazgo de altos y bajos. Uma Thurman (43) ha tenido bastante intensidad en  el campo amoroso, pero no temió al llamado del intenso director danés Lars von Trier (Bailarina en la oscuridad, Dogville, Melancholia) para sumarse al provocativo filme Ninfómana, donde las emociones estarán a flor de piel.

Sexo real, desnudos frontales en una cinta separada por capítulos que tiene en su elenco a Charlotte Gainsbourg, Stellan Skarsgård , Shia LeBeouf y Jamie Bell. El drama —que se estrenará sin censura en febrero durante la Berlinale— tiene como hilo conductor a una ninfómana que relata sus experiencias eróticas. Thurman sustituye a Nicole Kidman, quien por problemas de agenda se bajo del largometraje.  Así toma el papel de la Sra. H, una esposa despechada, cuyo marido se ve envuelto en una aventura con una mujer adicta al sexo.

Von Trier no deja nada para esconder y los críticos dicen que la rubia de Kill Bill estremece como una mujer que no toma amablemente la infidelidad. Razón por la que hay que apuntar este rol como uno de los mejores de su carrera.

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—¿Ve este papel como su gran regreso?
—Bueno, tuve a mi hijo en 2012 y he estado dedicada a la maternidad durante un tiempo. Sólo hice la película Playing for Keeps hace un par de años. Así que siento que con este nuevo largometraje estoy apretando la tecla ‘refresh’ de mi carrera.

—¿Cómo fue hacer Ninfómana?
—Bueno, no soy la ninfómana en la cinta… (sonríe pícara). Para este proyecto me tocó ir a Alemania para filmar una gran escena, un fuerte monólogo. Y te puedo decir que la película va a ser totalmente escandalosa (carcajadas).

En el adelanto de la provocativa propuesta de Von Trier se ve al personaje Thurman en un torcido diálogo con sus hijos, exponiéndolos a la cama de un padre infiel. Una situación que está lejana a lo que la actriz haría con sus niños.

—¿Cómo es volver a la maternidad?
—Tuve a mis dos primeros hijos siendo más joven, una etapa en que creí que no podía hacer nada más que dedicarme a criarlos. Estaba abrumada. Me sentía culpable y aterrada si trabajaba, y lo mismo si no lo hacía. Entonces, te diría que es genial tener otra guagua cuando ya eres una adulta.

—¿Es buena para ir tras las cosas que desea?
—Nunca he sido particularmente eficiente en aquello y, a pesar de eso, he logrado tener una carrera relativamente exitosa en los últimos años. De hecho, creo que una de las razones de ese resultado es que nunca manifesté una ambición despiadada. Siempre me las arreglé para luchar a través de mi intensa e interesante vida privada, mientras desarrollaba una carrera. No sé cómo tienen familia las personas que están en el cine durante todo el año. Debe ser muy duro. Jamás lo intenté.

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—La mayoría de la gente la ve como la chica sexy de Tarantino, ¿todavía tiene que luchar para conseguir el reconocimiento?
—¿No lo hacemos todos? He peleado por años buscando aquello. Pero también se me permite permanecer en la mesa y seguir jugando, ¿qué más se puede pedir?

—¿Qué tipo de cine quiere hacer?
—Lo más importante para mí es seguir cambiando en pantalla. No quiero hacer un mismo tipo de película una y otra vez. Sería demasiado limitante.

En Ninfómana, la actriz se ve enfrentada a la decepción. Con un historial amoroso expuesto y tres matrimonios, los temas del corazón le tocan bastante en la cinta.

—¿Cree que el amor es suficiente?
—Sí, sin duda. Creo que todos pensamos que es suficiente, pero todos luchamos con lo que deseamos de él: ¿Queremos amor y una casa? ¿Queremos amor, casa y un perro? ¿Queremos amor, casa y un niño? ¿Queremos amor, casa y una suegra? Lo que se obtiene con el amor es a veces el tema a discutir. El amor, en general, creo que todo el mundo lo anhela.

—¿Puede el amor ser racional?
—Es la única racionalidad que hay.

—¿Qué consejo les daría a las mujeres sobre equilibrar la carga del trabajo y la familia?
—Haz tu mejor esfuerzo. Y trata de disfrutar.

—¿Cómo influyó su madre en usted?
—Es una persona muy fuerte e independiente. Ella empezó a construir su futuro muy joven. Tenía 15 años cuando dejó Estocolmo y partió a Inglaterra. ¡Imagínate! Eso fue por 1950.

—¿Se sorprende de usted misma por apegarse a su plan de convertirse en actriz?
—Es una sorpresa. Recuerdo que tenía como 10 años y mi mamá me pregunta lo que yo quería hacer. Cuando le contesté que soñaba con ser actriz, ella dijo: “Todo el mundo quiere lo mismo. Dime otra cosa. Has estado viendo demasiada televisión”. Hoy es inquietante cuando un adolescente muestra su gusto por la actuación. Es tan poco probable que sean capaces de lograrlo. No porque sean malos, sino por lo que se necesita para sobrevivir: suerte, talento, foco, resistencia. Tienes que ser capaz de tomar los insultos muy bien. Y manejarte si te llenan de halagos.

—¿Qué cosas haría si tuviera más tiempo?
—Amo, amo, amo viajar. Explorar el mundo. Me gustaría ver más teatro, ir a más conciertos. Mi lista es, literalmente, tan larga como mi pierna.

—Su madre era una modelo. Su padre un ex monje budista tibetano, ¿qué adoptó de la forma de vida de él?
—Por su historia, a menudo me preguntan si soy budista. Siempre digo que no, porque tengo mucho respeto por los rigores de una persona religiosa practicante. Quizá no tengo suficiente vida espiritual activa. No sé por qué la gente corre por ahí llamándose a sí mismos por los nombres de las religiones, cuando en realidad ni las practican.

—¿Quién es su actriz favorita?
—Meryl Streep. Soy una tremenda admiradora de todo lo suyo, incluso de esos filmes que a mucha gente no le gustan. Silkwood y La decisión de Sophie son probablemente mis películas favoritas.

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—Ha dicho que no toma riesgos, que los riesgos la capturan.
—La vida te lleva. Algunas personas se resisten mucho. Probablemente yo no lo he hecho.

—Con más de 20 años en esta industria, ¿alguna vez se cansa de ella?
—Siempre he asumido esto como una trabajadora. Si necesito resistencia, disciplina, práctica, repetición, coraje, lo desarrollo. Siempre he estado dispuesta a exigirme y levantarme, tratar de nuevo cuando se requiere. Nunca he tomado el éxito por sentado.

—Es una gran perspectiva.
—Pues bien, al mismo tiempo, el precio que pagas por esa actitud es que no disfrutas de tus grandes momentos. Cuando quieres hacerlo hay otra cosa que te aterriza.

—Ha dicho: “Juegas, pagas”, con respecto a la relación de las celebridades y la prensa.
—Creo que una es el juego. Hay muchos privilegios increíbles que van de la mano con ser famoso. Ser golpeado por los medios no es nada en comparación con, por ejemplo, ser atacado por tu sindicato si eres minero del carbón.

—¿Cómo maneja vivir constantemente en el centro de la atención mediática?
—Ya sabes, cuando llevas en esto mucho rato no puedes tomarlo tan en serio. Siempre hay cosas que duelen, invasiones a la privacidad, comentarios crueles. Asuntos a los que nunca te acostumbras, como que pasen a llevar a quienes te rodean, a aquellos que amas. Para mí es un tema extraño, porque nunca tuve la oportunidad de tener una vida diferente a ésta. Partí actuando muy joven y me las arreglé para permanecer en el negocio que he amado toda mi vida. Y sé que es un regalo. No puedo dejar de sentirme afortunada al respecto, independientemente de los inconvenientes que puedan surgir. Si usted me hubiera contado todos los desafíos que enfrentaría y que iba a vencer, probablemente no habría creído nada de eso.

—Parece ser un buen momento en su vida.
—Sí. Este es mi momento más feliz en muchos, muchos años. Trato de tener una vida personal en paz. Supongo que estoy menos cansada, sin duda más relajada que cuando era joven.

—¿Es romántica?
—Soy una romántica. Creo que, en realidad, soy una persona muy idealista a pesar de todo.

> Revisa el tráiler de Ninfómana