Espléndida, radiante y luminosa. Girando en un vestido Vivienne Westwood rojo, aparece Kate Moss en medio de un estudio fotográfico. La escena reafirma lo que ya sabemos: como siempre es el centro de atención. Lo es en la pasarela, en el diseño, en el arte y, por supuesto, en sus recordados escándalos.

Hace ya nueve años, la carrera de la supermodelo se había dado por acabada cuando de un día para otro pasó de ser la mujer más solicitada de los diseñadores a la más cuestionada de todas. ¿La razón? Tras una de sus habituales noches de fiesta junto a su entonces novio, el rockero Pete Doherty, se le vio inhalando líneas de cocaína en un video grabado desde un celular y filtrado a Daily Mirror. Chanel, Burberry y H&M cancelaron los millonarios contratos que tenían con ella y el mundo de la moda se dividió en dos: entre quienes optaban por salvarla y quienes querían lapidarla.

Pero como el tiempo cura todas las heridas y los fashionistas parecen no tener memoria, esa Kate ha quedado en el pasado y hoy, a sus 40 años, vuelve a brillar. Esta vez lo hizo en la pantalla chica. La modelo británica da vida a sí misma en una película para la BBC. Se trata de la adaptación del libro The boy in the dress –El chico del vestido–, de David Walliams, gran amigo de la modelo y coprotagonista de la serie “Little Britain”. La adaptación de la novela de 2008, ilustrada por el conocido dibujante Quentin Blake, se retransmitirá el día después de Navidad, conocido en el Reino Unido como Boxing Day.

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El filme trata de una historia de fantasía en la que se cumplen los sueños del protagonista Dennis –Bill Kennedy–, un niño de doce años que disfruta vistiéndose de chica. La portada de una revista en la que aparece Moss, se convierte en su puerta de entrada al mundo de la creatividad, un universo que lo ayuda a escapar de su monótona vida.

Encantados es lo mínimo que han demostrado estar de parte del canal televisivo. “Kate Moss estuvo estupenda durante la grabación. Fue un auténtico sueño trabajar con ella, encandiló a todo el mundo, especialmente a nuestra pequeña estrella, Billy Kennedy”, opinaron desde la BBC. “Fue genial tenerla entre nosotros gracias a la amistad que la une con David Walliams. Nos encantaría volver a contar con ella en el futuro”.

La complicidad con el autor del libro es notoria, hace años que se conocen e incluso Moss le pidió a Walliams que creara una historieta para regalar en las sorpresas del cumpleaños de su hija Lila Grace. “Sabía que su hija lee mis libros porque me había pedido que le firmase un par de ejemplares para la pequeña”, contó el escritor.

La película de Walliams es el primer largometraje de la estrella de la pasarela pero no su debut como actriz. En 2006 había participado en un episodio solidario de la serie Little Britain y seis años más tarde en Absolutely Fabulous. Además, fue parte de una edición especial del documental Gogglebox que se rodó con el propósito de  recaudar fondos para el cáncer.

Pero Kate Moss no solo ha inspirado al pequeño Dennis en la recién estrenada película —y a Marc Jacobs de quien es musa por excelencia—, la modelo que más campañas ha protagonizado desde que comenzó su carrera, inspiró incluso el diseño de una copa de champagne creada por Jane McAdam un par de meses atrás. Desde que saltó a la fama en 1988 cuando fue descubierta en el aeropuerto de Nueva York, hasta el día de hoy, ha trabajado en el más alto nivel, con excelentes fotógrafos y diseñadores como Alexander Mc Queen, Galliano y Stella McCartney. “La chica perfecta más imperfecta” como la catalogaron un año atrás para conmemorar sus 25 años de trayectoria,  ya se consagró como un “ícono de su generación”.

El éxito de su fama versa en que esta mujer sigue representando la antítesis de la que fue su reverso positivo en los noventa: la más alta, más rubia y más sana, en resumen, lo más parecida posible a Claudia Schiffer. Recientemente en The Guardian la analista de moda Caryn Franklin afirmó: “Aparte de haberse convertido en un reflejo del éxito por encima del paso del tiempo, también se ha situado como un perfecto reflejo de ese creciente mercado de mujeres de más de 40”.

Pero a pesar de tanto halago y triunfo, la maniquí sabe que tiene fecha de vencimiento, es por esto que el último año ha ido aumentando su abanico de posibilidades para amplificar su radio de acción. Ha firmado como editora de moda invitada para la edición británica de Vogue, también ha retomado su contrato como diseñadora para Topshop y ha desarrollado a la perfección su condición de objeto artístico.

En septiembre se convirtió en la primera musa viva protagonista de una subasta en Christie’s. Las obras, en su mayoría fotografías en gran formato, recaudaron 2,5 millones de dólares. Gert Elfering, el coleccionista que sacó a remate su colección sobre Kate, relata: “Ha logrado redefinir a la mujer de este siglo. Es más que un arquetipo, es un referente histórico. Veremos su imagen colgada en paredes al lado de un Picasso o un Matisse”. No era su primera vez como ícono de arte. En 2005 se subastó por 7 millones de dólares el retrato al óleo que le hizo Lucian Freud embarazada. Además Allan Jones la esculpió y Marc Quinn hizo varias versiones de “Ideal Beauty” (Belleza Ideal) a base de esfinges de Kate.

Como sea, el 2014 cierra “redondito” para la modelo que acaba de tener la fortuna personal más alta de su biografía: cerca de 86 millones de dólares según el Sunday Times y su nueva aparición como actriz probablemente traiga más de alguna repercusión. ¿Quién sabe si veremos a Kate Moss como ganadora de un Oscar en unos años más?