Desde este mes, todo el que transite por el Paseo de la Fama de Hollywood verá una nueva estrella que hace tiempo ya muchos esperaban: la de Jodie Foster (53). Esta no pudo llegar en un mejor momento. Este 2016 se conmemoran los 40 años del clásico de Martin Scorsese Taxi Driver (1976), película que significó el salto a la fama de Foster. Con sólo 13 años dio vida a Iris Steensma, una prostituta que el mismísimo Robert De Niro quería salvar. Con este personaje y a tan corta edad, se ganó la primera de sus cuatro nominaciones a un Oscar, de las que ganó dos como Mejor Actriz: The Accused (1989) y The Silence of the Lambs (1992).

Alicia Christian Foster —verdadero nombre de Jodie— quiso ir más allá, y se convirtió en un ejemplo a seguir para el género femenino hollywoodense cuando en 1990 comenzó su carrera como directora. Son pocas las mujeres que llegan a dirigir en el cine, y bien lo sabe ella. Ha participado en más de 50 filmes, pero sólo en Siesta (1987) trabajó liderada por otra mujer: Mary Lambert.

Se acaba de estrenar Money Monster en el Festival de Cannes. La cinta está liderada por George Clooney y Julia Roberts. Se trata de un drama, que mezcla el suspenso con una pizca de sátira, el poder del dinero y el mercado financiero es uno de los ejes centrales.

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—¿Por qué hizo esta película?

—La razón verdadera por la que me involucré en filmes es por los personajes y el tipo de problemas que ellos tienen. De cierta forma, estoy tratando de figurar mi vida con ellos. En esta cinta, los tres hombres principales son impulsados y subsumidos en su propia sensación de fracaso y el no saber qué hacer con eso. ¿Qué se hace cuando no nos sentimos valiosos?

—¿Por qué los estadounidenses tienen una relación extraña con el dinero?
—Es difícil para nosotros entender qué valor propio tenemos sin él. Simplemente no es parte de nuestra cultura. Existe toda esta presión de que si no eres rico o famoso o tienes posesiones materiales, no sabes lo que vales.

—¿Cuánto tiempo tomó completar este filme? ¿Cómo fue el proceso de casting?
—Trabajamos en el libreto por un largo periodo. Trajimos a un escritor joven e increíblemente talentoso, Jamie Linden. El brindó mucho al proyecto, y justamente fue el borrador lo que le interesó a Clooney, y en el segundo que lo tuvimos a bordo, todo pasó muy rápido.

—¿Cómo es dirigir a Julia Roberts?
—Es extraordinaria. Realmente estoy al debe con Julia. Es un poco difícil trabajar con ella, porque tengo que superar el hecho de que estoy sentada frente a Julia Roberts. Hace todo muy rápido, porque está increíblemente preparada. Sabe más de producción de TV que cualquier persona que conozca. Todo lo realiza de manera muy veloz: toma notas rápidamente, y luego se va. Y tú te quedas cómo: “espera, espera, espera, quiero más”. Me siento tan afortunada de que haya aterrizado en nuestra puerta. Julia estuvo en las grabaciones por un periodo corto, y aún así está en la pantalla toda la película. Sólo la tuve por ocho o nueve días.

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—¿Cómo fue trabajar con George Clooney? ¿Hizo alguna broma?
—Esta fue una película dura, con mucho diálogo. Y su material fue exprimido en un marco de tiempo para poder liberarlo, tenía mucho trabajo que hacer. Por eso probablemente hubo menos chistes que en otras películas. Pero puedo decir que él es genial. Una de las cosas que más amo de él es que usa la misma polera y los mismos jeans casi todos los días. Tiene diez de cada uno. Ocupa una mochila y llega siempre a la hora, si es que no el primero de todos. Es realmente una abeja trabajadora. Luego lo ves listo para un viaje o algo así, y está usando traje, sus ojos se ven fabulosos y es una persona distinta de acuerdo a lo que va vistiendo.

—Ha estado dirigiendo por un tiempo. Y últimamente se ha discutido mucho sobre las pocas directoras mujeres que hay. ¿Hubo por eso un impulso a volver a esto?
—Mi última película fue hace solamente unos tres años. Todos sabemos que hace muchos, muchos, muchos años en el negocio del cine no hay directoras, y eso es algo que no ha cambiado. No creo que haya un trasfondo en el que la gente diga: “queremos asegurarnos de que las mujeres no tengan oportunidades”. Es sólo una muestra de que el extremo más alto de la industria nos ve como una especie de riesgo. No entiendo por qué, pero lo hacen. Y ha sido muy difícil lograr que ellos contemplen darles a ellas una oportunidad de dirigir películas masivas.

—¿Por qué las estrellas masculinas no están presionando por mujeres que dirijan?
—Es natural que no se les ocurra hacerlo. No está en sus cuerpos. Además, si eres un actor a contratar, generalmente el director ya está desde antes. Te dicen: “¿quieres hacer una película con Steven Soderbergh?”. Y tú dices: “Claro que sí”. No preguntas: “esperen un minuto, ¿por qué él no es una mujer?”. Pero es genial estar teniendo estas conversaciones, y ojalá ayuden a que se produzca un cambio.

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—Como madre y artista, ¿siente la responsabilidad de incluir en sus películas algo de la realidad del mundo en el que vivimos?
—Soy una directora que se basa mucho en la realidad, y por supuesto que la relevancia social siempre es importante para mí, pero a veces hacer una película sobre dos amigos es socialmente relevante. No soy una buena directora en temas políticos y no estoy tan interesada en ello. Otras personas sí lo están, y las amo, pero personalmente no me atrae hacer una cinta histórica o algo como: “esto es injusto y quiero sacarlo a la luz”. No es mi manera de contar historias.

—¿Qué es lo más significativo que ha alcanzado en su vida?
—No puedo mostrarlo. Eso es lo interesante. Siempre estamos en búsqueda de pruebas. Ya sea un Oscar o un montón de dinero. Pero las cosas más significativas para mí son como el polvo. Son aquellas de las que no tengo ninguna foto o prueba de que han pasado. Esas experiencias espontáneas que comparto con alguien, ya sea la relación con mis hijos, los momentos que paso con ellos o sufrir la muerte de alguien a quien amo.