Activista, amante del ukelele, filántropa, vegana, nominada a los más variados premios, pero por sobre todo una ferviente vocera de los derechos y el rol de las mujeres en el mundo, Jessica Chastain está lista para debutar como el nuevo rostro de Woman, la última fragancia de Ralph Lauren.

En un encuentro con la prensa internacional en el mítico NoMad Hotel en Nueva York, la actriz intentará validarse una vez más como vocera del género. Un rol en el que se siente especialmente cómoda: “Cada vez que una mujer desafía las expectativas sobre lo que se espera de ella, el resto recibe los beneficios también”, cuenta mientras se sienta en posición de loto en el sofá de su habitación.

—Algunas de las palabras más repetidas para describirte son “fuerte”, “independiente” y “poderosa”. ¿Cómo te sientes con respecto a esta visión sobre ti?

—Refleja ideales que persigo en mi día a día. Creo que “poderosa” es mi favorita, porque soy de creer que el poder es algo que todos tenemos dentro y está en cada uno ser (o no) lo suficientemente atrevidos como para compartirlo con el mundo. Las mujeres tenemos que aceptar que somos poderosas y en vez de escondernos, usar esa fuerza para apoyarnos unas a otras. Eso es algo muy importante para mí: usar mi voz para ayudar a otras mujeres a sentirse empoderadas y capaces de ser libres e independientes.

—¿En qué momento de tu vida te sentiste poderosa por primera vez?

—En algún momento entendí que no necesitaba un trabajo o una relación amorosa para estar completa. Y lo increíble sobre esto es que cuando te relacionas con otras personas que también se sienten así puedes experimentar tantísimo más sobre la vida y el amor.

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—Eres el nuevo rostro de Ralph Lauren WOMAN, una fragancia que celebra encuentro de lo femenino y lo masculino. ¿Cuál ha sido tu relación con la fragancia?

—Me gusta utilizar un perfume diferente para cada uno de los roles que represento, porque para mí los aromas están conectados con la memoria. Este perfume, que es una especie de dualidad entre flores, madera fresca y tubérculo, es no solo muy complejo al olfato, sino que ocupa de título una palabra muy potente. Un nombre tan simple pero tan increíblemente poderoso que se toma el protagonismo, el centro del escenario y te demuestra que no existe una sola manera de ser mujer. Esta idea de sentirte empoderada por la suavidad y la fuerza de un perfume, por la dualidad de lo femenino y lo masculino, termina por conectarse a tus sentidos y a tu memoria, lo que se transforma en una visión de vida.

—¿Algún aroma que evoque felicidad para ti?

—Probablemente la flor del naranjo. Esa fue la esencia que use para Tree of Life, y me encontré tanta alegría en ese set que hoy ese aroma me recuerda a buenos momentos, y estar con mis pies bien puestos en la tierra.

—¿Cómo experimentas con la dualidad en el día a día?

—Cuando piensas en el estereotipo de una mujer, es más bien un rol silencioso que no causa disturbios ni marejadas. Pero día a día trato de desarrollarme y vivir fuera de eso. Si bien me encanta cocinar, construir mi hogar y un montón de los tan llamados “ideales de mujer”, amo trabajar, derecho que por años perteneció solo a los hombres. Por esa razón siento que juego con la dualidad cuando uso mi voz para representarme a mí misma. Durante un largo tiempo en la industria del cine las mujeres hemos estado escondidas atrás, y noté mucho de eso cuando recién comencé a trabajar. Si tenía preguntas o proposiciones sobre una escena o texto usualmente tenía que conversarlo con mi co-estrella masculina para que él intercediera por mí ante el director… De esta manera tenía más posibilidades de ser escuchada, hasta que en un momento me cansé de trabajar y vivir así, escondiéndome y tratando de no hacer mucho ruido para no molestar a nadie. Ahora cuando trabajo con directores ellos saben que voy a tener ideas, que voy a opinar, que voy a saber escuchar pero también responder y me gusta pensar que es esa la razón por la que deciden trabajar conmigo.