Mientras él calla, ella dispara mil palabras por minuto. Fernando Larraín (54) no atina a responder acertadamente a Javiera Contador (42). “Nunca me escucha”, explica ella. La imitación perfecta de una pareja disfuncional se traslada desde la pantalla a la casa de la actriz, a la realidad. Claro, ya llevan más de 11 años encarnando a un matrimonio, desde la exitosa sitcom Casado con hijos, hasta ahora que se preparan para llevar su conocida química a su recién estrenada segunda película: Se busca novio… para mi mujer.

Finalmente, se acomodan en la cocina de la casa de Javiera. Larraín asiente a todo lo que dice su compañera, con quien ya grabó Alma (2015).

Allí también trabajaron con Diego Rougier, director de ambas películas, esposo de Contador y la cara no visible de esta fórmula cómica que partió en Casado con hijos.

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Esta vez, en Se busca novio… para mi mujer la historia gira en torno al Daniel Alegría (Fernando Larraín), quien aburrido del particular temperamento de su esposa Natalia Fierro (Javiera Contador), decide separarse. Un desafío para la actriz, quien tuvo que encarnar a un papel que poco y nada tiene que ver con su personalidad.

“Ella es una persona que fuma todo el día y que está con una profunda amargura consigo misma, eso tiñe su visión hacia su pareja, el mundo; todo le molesta. Yo leía el guión y pensaba ‘esta mina me odiaría’. Tuve que descubrir otro lado de mí y lo disfruté. La Nata es súper frontal, honesta y eso no le cae bien a todo el mundo. Hay gente que la ha visto y me dice ‘te odié, te odié hasta que la logré comprender’”, dice Contador.

Una personalidad fácil de hallar en el Chile actual para Larraín. “Hay algo curioso con ese rasgo de mujer bien crítica con el sistema, tengo mucha gente cercana que pisa esa tecla. Si uno va a una universidad, a primer año, te aseguro que escuchas esos comentarios ‘que todo es una mierda’, es un personaje súper identificable”.

Pero la ruptura no será un tema sencillo en la película. Débil de carácter, Daniel rehúye enfrentar a Nata y es aquí cuando la historia da un vuelco para pasar de un simple drama amoroso a una historia de antología. La solución —poco ortodoxa— para lograr el quiebre amoroso, tiene nombre y apellido: el ‘Puma’ Flores (Daniel Muñoz), un supremo don Juan que logra conquistar a la mujer que desee.

El juego está en que su época dorada ya ha pasado, pero eso no lo detendrá en su intento de enamorar a la protagonista, ocupando técnicas como visitar parques de diversiones, usar zungas y otras artimañas de otra época.

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Si bien la película es una adaptación de la premiada cinta argentina Un novio para mi mujer (2008), la que ya ha sido llevada a México, Italia y Corea,  no se aleja de la realidad de la sociedad chilena para Contador.

“Uno se ríe cuando se siente identificado. Puedes tener una relación buena con tu pareja, pero hay momentos de él que te aburre enormemente y a veces no cachas que tú también lo aburres de forma feroz”. Y agrega: “Corresponde a una mujer chilena actual, que tiene opinión y una visión. Lo que pasa con ella no es que sea una mina amargada, es que está pasándolo pésimo, se siente poco realizada en lo profesional. Entonces te das cuenta de que no está echada de floja, en realidad ella está así porque se encuentra deprimida y la depresión es un tema en este país”.

Comprometidos con hacer un trabajo maduro, la obra intenta repensar el amor y propone volver a soñar con él, para Javiera Contador hay veces donde son necesarias las segundas oportunidades.

“Creemos que los tiempos están muy de amor desechable, nosotros le damos una vuelta de tuerca a esto. La gente termina agradeciendo porque están los discursos más jóvenes donde es ‘te aburriste, chao’, ya no está el amor para toda la vida. Nosotros vamos por ‘viva el amor’, apostamos por ese mensaje”, dice.

Revisa el tráiler a continuación: