A sus 44 años, Hugh Jackman es tan apuesto y carismático como es de esperarse, no por nada la revista People lo ha escogido entre los hombres más atractivos del mundo. Multifacético: cantante, bailarín, periodista y actor. Lleva 17 años casado con la actriz Deborra-Lee Furness (57), también australiana, a quien conoció en la serie Corelli (ABC), su primer papel. Juntos crían a sus hijos adoptivos, Oscar y Ava, en Nueva York.

Multifacético: cantante, bailarín, periodista y actor.

El año pasado ganó el Globo de Oro como mejor actor gracias a su rol en Los Miserables, película por la que también fue nominado a los Oscar. Por X-Men, y las cintas de la serie, fue premiado en tres oportunidades (2001, 2009 y 2010).
Hugh conoce bien a Wolverine, personaje con el que está en cartelera y al que espera interpretar por muchas oportunidades más. Tiene el respaldo de los fanáticos y de los más de 370 millones de dólares recaudados con X-Men Origins: Wolverine.

En esta segunda película, dirigida por James Mangold, el superhéroe atraviesa un momento oscuro hasta que en Japón se reencuentra con un ex compañero de prisión, Nagasaki, quien le hará un regalo que le cambiará la vida.

—¿Qué es lo que más disfruta interpretando a Wolverine?
—Tiene un poco de todo. Con un pasado complejo, un lado ingenioso-mordaz que lo hace ser un poco irreverente. Improviso más siendo Wolverine que cualquier otro personaje. Cuando veo una escena escrita, digo: “¡Sí!”, pero luego lo tomo, lo hago, y siento como si ya lo conociera.

—¿Cómo se conecta con su rabia? Porque usted parece ser un hombre tranquilo.
—¡Ah! Eso es porque interpreto a Wolverine cada seis meses, ¡es una buena terapia! Además, soy el menor de cinco hermanos, recuerdo que pensaba: “¡Quiero matarlos, si tan solo tuviese garras!”. Muchos niños se identifican con Wolverine porque en el cómic él es el más bajo, tiene garras pero no es el más poderoso, sin embargo, es formidable, el más duro y valiente. Es la persona con la que no quieres meterte. Por eso creo que la gente, los chicos en particular, lo aman.

Wp-Jackman-290

—La escena sobre el tren bala en Japón es asombrosa. ¿Es difícil ahora que pasó los 40?
—¡Casi me quiebro el cuello! Las escenas de lucha siempre duelen tal como cuando juegas rugby, pero en cierta medida disfruto. Es el entrenamiento a las cuatro de la madrugada y comer pechugas de pollo siete veces al día lo que me envejece.

The Wolverine fue filmada en Japón y Australia, este último país de origen de Hugh Jackman. “Amo filmar allá, llevar a mi familia a casa. Amo a mi equipo, el mismo grupo con el que trabajé en la primera parte de Wolverine y en la película Australia —que protagoniza junto a Nicole Kidman— es un gran lugar para trabajar y las locaciones son increíbles. Grabamos bastante en Japón también. Un mes, pero todo el trabajo en estudio era en Australia.

Lo interesante es que Sydney tiene una población masiva de asiáticos, pero no de japoneses. Necesitábamos una escena con 200 extras nipones. Y lo hicimos a costa de los restoranes japoneses: ¡nadie trabajó esa semana! Si te fijas detalladamente en la película, había una chica que tenía aproximadamente ocho roles. Tuvimos que rotarlos. Ese fue probablemente nuestro mayor desafío”.

Wolverine teme volar. ¿Usted también?
—Adoro hacerlo. Algunos fans dicen: “No le teme a volar en los cómics, ¿de dónde sale eso en la película?”. Desde mi punto de vista es bueno ver a un superhéroe temerle a algo. Wolverine es un chico con los pies en la tierra. Tomé esa decisión, del miedo a volar, en la primera X-Men.

—Cualquier otro año habría ganado un Oscar por Los miserables, pero la competencia el 2012 fue feroz. ¿Le pareció una injusticia?
—La gente me dijo: “¿Estarás bien si no ganas?”. Y yo decía: ‘¿De qué hablan? ¡Estoy nominado a un Oscar!’. De hecho, nunca pensé que habría algo mejor que animar los Oscar, entonces era increíble, y para mí Daniel (Day Lewis) —ganador como mejor actor por Lincoln en 2012— es uno de los mejores de todos los tiempos, lo admiro. Lo que muchos no saben es que el día antes el presidente organizó un almuerzo, para todos los nominados, en casa de Ed Begley hijo . Nos sentamos a la mesa con Tommy Lee Jones, Joaquin (Phoenix), Alan Arkin, Robert de Niro, Daniel Day Lewis y yo, y solo conversamos. En los primeros cinco minutos, me di cuenta de que nadie se conocía entre sí realmente, fue un tanto incómodo. Pero al cabo de diez minutos, fue genial. Alan Arkin dio un gran discurso, me hubiese gustado grabarlo. Al final dijo: “Tú sabes, nunca entendí realmente la idea de competir como actores, pero estar nominado, estar aquí con compañeros, es el mejor premio de todos”. Tenía razón, lo puso en perspectiva, sólo estar en ese almuerzo era más que un sueño para mí.

¿Estarás bien si no ganas?”. Y yo decía: ‘¿De qué hablan? ¡Estoy nominado a un Oscar!’

Es fanático de los cómics, en especial de X-Men. “Creo que lo que lo hace genial es que en algún nivel opera como una alegoría a Malcom X y Martin Luther King —ambos activistas norteamericanos defensores de los derechos afroamericanos— y el diferente enfoque hacia los movimientos que protegían los derechos civiles. En un plano más general, todo apunta a las minorías, la aceptación de quién eres, y tu individualidad, y es realmente esa diferencia tu fuerza y no tu debilidad. Por eso pienso que ha atraído a los adolescentes y siempre los atraerá. Es algo importante que por lo general los chicos sufren en silencio. Tengo un hijo (Oscar) que está por cumplir los 13, y ya puedo ver eso en él, está enfrentando esa decisión. Es un niño diferente y parte de él no quiere serlo. Quiero darle estos cómics porque me di cuenta como padre que hay buenas maneras de hacer sentir a los niños que ‘¡está bien!’. El no es minoría, pero si eres un adolescente y eres una minoría, o eres gay o cualquier minoría, es duro. Pienso que es por eso que a las películas les va tan bien”.

Con padre y madre actores, Oscar y Ava bien podrían querer un futuro similar. Hugh Jackman los proyecta en el área sin embargo, no le inquieta por ahora la vocación de sus hijos.

“Los veo en la actuación a los dos. No pienso que sea porque están creciendo rodeados de eso, puedo ver que les gusta, pero ninguno ha dicho que quisiera hacerlo, lo que está bien para mí por ahora. Sé que mucha gente en mi posición diría: ‘Hablaré con ellos para que no lo hagan’. Pero amo actuar y mi carrera. Si es eso lo que ellos quieren hacer, se los permitiré, pero no antes de que terminen la escuela”.

Wp-Jackman-290-2

–Usted ha sido portada de Men’s and Health y Good Housekeeping, revistas muy diferentes. ¿Quién es: El hombre duro de Wolverine o el buen padre de Los Miserables?
—Ambas son correctas, pero me cansan las etiquetas. Esas cosas son roles que jugamos en la vida y, de cierto modo, te limitan. Mi prioridad es mi familia. Actuar es probablemente mi segundo amor, me entrego mucho y estoy agradecido de cada oportunidad que he tenido. No puedo creer que me paguen por hacer lo que amo, pero mi familia es el número uno en mi vida.