Mezcla entre un reboot —la historia del joven Han Solo— y un spinoff que abre nuevas puertas a lo que ahora se llama A Star Wars Story, el nuevo producto que Disney presenta para engrosar el universo Star Wars cumple con las expectativas.

Hay que decir, eso sí, que lo que la mayoría esperaba hace un tiempo sobre Han Solo, era un fracaso rotundo. Pero no. La entrada del experimentado Ron Howard (Una mente brillante) en la dirección, junto al guionista Lawrence Kasdan (El Imperio Contraataca, Indiana Jones: Los cazadores del arca perdida) hicieron despegar una cinta que sufrió todo tipo de retrasos, peleas, aumentos de costos, un rodaje caótico y un protagonista (Alden Ehrenreich) que no terminaba de convencer.

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El resultado final es una película que se desplaza segura en un guión clásico sobre el origen y el bautizo de fuego del querido Han Solo: el encantador piloto-mercenario-héroe que inmortalizó Harrison Ford hace 40 años. Y aunque Ford hubiese preferido matar definitivamente al personaje, Disney y Lucasfilm decidieron escarbar en sus primeras armas en la galaxia, con un estilismo que recuerda a las antiguas películas de vaqueros —con forajidos y juegos de cartas incluidos—, todo mezclado con una fotografía que rememora acertadamente a la Primera Guerra Mundial.

Aparte de la tibia actuación de Ehrenreich, el resto del elenco (Woody Harrelson, Donald Glover y Emilia Clarke) se luce. Viejos conocidos como Lando Calrissian o el inmortal Chewbacca muestran sus pergaminos y ayudan a estabilizar las peripecias de un hombre sediento de aventuras. Han Solo igual logra sorprender. Es una película un poco melancólica, llena de guiños —de esos que aman los seguidores de Star Wars—, con buenas escenas de acción y las grandes partituras de John Williams. También es la primera de toda la saga en que no se verá ningún sable láser (algunos contarán uno al final, muy pero muy forzado). Pero por sobre todo, nos quedamos con la impresión de un decoroso reciclaje a merced de la gigantesca sombra del insuperable Solo interpretado por Harrison Ford.