El mundo de George Clooney (52) evoca imágenes de glamour y elegancia en su casa del lago Como en el norte de Italia. El llamado ‘James Bond americano’ sabe de opulencia y no lo oculta. Eterno soltero, es conocido por su aparente fobia al matrimonio. Luego de estar casado durante tres años con la actriz Tania Balsam (desde 1989 hasta 1992) jamás ha vuelto a sentar cabeza. En cada alfombra roja se le ve de la mano de una nueva conquista. Hace poco, terminó su última relación con la ex luchadora profesional Stacey Keiber y, hasta el momento, no tiene nueva compañera. Por supuesto, tanta inestabilidad en su vida amorosa provoca incertidumbre sobre su orientación sexual; y últimamente ha habido cuchicheos que hablan de su opción gay, pero Clooney los ignora con prestancia.

Pero no todo se concetra en su vida privada. Desde siempre el ganador de dos premios Oscar ha sido un activista comprometido con causas políticas y sociales, al tiempo que dirige, produce y escribe guiones con marcadas líneas ideológicas. Esto queda claro en su última película que será estrenada en febrero: The Monuments men, cinta que muestra las aventuras de la Sección de Monumentos del Ejército estadounidense al intentar rescatar obras de arte antes de que sean destruidas por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. El actor coescribió, dirigió y protagonizó este ambicioso proyecto, que cuenta con la participación de grandes rostros del cine como la increíble Cate Blanchet, Bill Murray y Matt Damon.

—¿Estaría dispuesto a sacrificar su vida por una obra de arte al igual que los personajes de la película?

—Es una buena pregunta. Depende de qué pintura (risas). Pero la verdadera motivación de esta película no es sólo el arte, sino más bien la cultura. Hubo un proceso en donde se robó y destruyó la cultura de países enteros. Lo que hacía la Sección de Monumentos era tratar de protegerlos con el propósito de preservar la identidad de las naciones. Pese a ello, no sé si sacrificaría mi vida por un Picasso.

—Esta es su quinta vez dirigiendo. ¿Qué se necesita para, no sólo hacer, sino también protagonizar una película así?

—Grant Heslov y yo tenemos una empresa y hemos trabajado juntos durante unos 30 años. Siempre estamos en busca de cosas interesantes que contar y clasificar desde diferentes puntos de vista. Mientras tengamos la oportunidad de seguir haciendo películas continuaremos en esto. Además, es divertido salirse un poco de los límites y mostrar temas originales.

—Pareciera que siempre contrata los mismos actores para sus películas. ¿Le gusta trabajar con el mismo equipo?
—Bueno, es la gente que me gusta. La vida es muy corta, por lo que tenemos que trabajar con quienes disfrutamos. La paso bien con la mayoría de los actores del elenco. Bueno… no con todos, tú sabes a quién me refiero. Matt Damon es el más difícil porque vive en su propia burbuja (bromea).

En la película, los villanos son los nazis.
“Son los chicos malos. Ellos son un asunto interesante y queríamos hacer una película sobre la Segunda Guerra Mundial. Esta es una historia totalmente nueva para nosotros. Quizás estaba un poco familiarizado con el tema, pero jamás imaginé que hablábamos de millones de obras del mejor arte del mundo. Esto no es solo decir: ‘Oh tú sabes, robamos un poco de arte’ o ‘hemos robado cientos de obras de arte’. ¡Son más de 6 millones de piezas alrededor del mundo!, los nazis estaban quemando obras de Picasso, Miguel Angel y Salvador Dalí sólo por considerarlo arte degenerado. Fue un terrible momento en la historia en términos de aniquilar nuestra cultura, por lo que sin duda es algo que vale la pena contar”.

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—¿Qué íconos culturales han sido importantes para usted?

—Crecí en un hogar católico, y siempre veía imágenes religiosas en la iglesia. La cruz y el altar eran grandes partes de mi vida. Pero cuando tenía 10 años, mi padre me llevó al Lincoln Memorial en Washington. Recuerdo caminar por esas escaleras y mirar esa pieza tallada en mármol. Esa estatua me dijo algo acerca de nosotros como sociedad. En The Monuments Men, nos preguntamos si salvar obras de arte vale una vida, y yo diría que la cultura de un pueblo representa la vida. Cuando los talibanes destruyen increíbles piezas de la arquitectura y el arte, o cuando las tropas estadounidenses no protegen los museos de Irak, estamos viendo personas que pierden su cultura. Y con eso se va la identidad de un país. Es una pérdida terrible, hasta los huesos.

—Cambiando de tema… ¿Cuán tecnológico es? ¿Está en Twitter?, por ejemplo.

—¿Por qué razón estaría en Twitter? En primer lugar, la peor cosa que puedes hacer es estar siempre disponible, ya que así estarías al alcance de todos. Pero también, por ejemplo, en una noche de embriaguez, vuelves a casa luego de haber tomado muchas copas, estás mirando televisión, alguien te hace enojar en Twitter y tú respondes de mala manera. Luego te vas a dormir, te despiertas en la mañana y tu carrera ha terminado. O eres un imbécil o todas las cosas que podrías haber pensado en tu tranquila noche de borrachera, de repente estallaron en todo el mundo antes de que despertaras.

—Es amigo de muchas estrellas de cine. ¿Admira a alguna?
—A Brad Pitt. Durante mucho tiempo Brad ha sido la mayor estrella de cine en el mundo. El es más grande que yo, más que DiCaprio. Realmente admiro cómo se enfrenta a eso. No es fácil para él, pero trata de ser la versión más honesta de Brad Pitt que él mismo puede ser. Además, es poseedor de un talento e inteligencia increíbles. Y tampoco está siempre disponible, es muy difícil llegar a él. Eso también lo hace grande.

—Ese estilo de vida suena un poco solitario… ¿Cómo se relaciona con eso?

—Cualquier persona estaría mintiendo si dijera que no se siente sola a veces. Puedes estar más sólo que nunca en el escenario más grande de todos. Incluso he estado infinitamente más sólo en una mala relación amorosa; no hay nada peor.

—¿Qué opina de los interminables rumores sobre su homosexualidad?
—Me dan risa. Pero jamás me escucharás diciendo: “¡Esas son mentiras!”, ya que sería injusto y cruel con mis buenos amigos de la comunidad gay. No voy a permitir que nadie haga pensar que ser homosexual es algo malo. Mi vida privada es privada y estoy muy feliz con ella, ¿Quién saldrá dañado si se piensa que soy gay? Voy a estar muerto y todavía habrá gente que dirá que lo era. Me importa un carajo.