Cuando en 1939 —con la invasión nazi a Polonia— estalló la Segunda Guerra Mundial en Europa, Hollywood estaba fascinado haciendo musicales y películas glamorosas. No hacía mucho que existía el cine sonoro y el público disfrutaba a morir con el “star system”, ese que giraba en torno a las estrellas, para quienes los estudios creaban grandiosas películas a su medida.

Five Came Back relata en tres apasionantes capítulos cómo es que cinco maestros del cine de esa época fueron reclutados por Washington, se enrolaron en el Ejército, fueron a a la guerra y se convirtieron en documentalistas y propagandistas de la causa anti nazi.

Basado en el libro de Mark Harris, esta docuserie de Netflix dirigida por Laurent Bouzereau y narrada por Meryl Streep, abre un episodio muy poco conocido en la historia del cine y de la misma Guerra.

John Ford, William Wyler, Frank Capra, John Huston y George Stevens no eran del todo ajenos al ambiente antibelicista que se respiraba en Hollywood —los empresarios de los estudios no querían perder oportunidades de negocios con Alemania—; lo que estaba también presente en EE.UU. en general. Había desfiles por la paz con slogan que instaban: “no nos metamos en esta guerra”.

Pero la guerra avanzaba: la comunidad judía en Berlín sufrió la tristemente conocida “Noche de los cristales”; Italia, con Mussolini a la cabeza, invadió Etiopía; y Japón hizo otro tanto con China.

Y como escuchamos en la bien timbrada voz de Meryl Streep, no había en ese entonces ningún otro registro audiovisual al alcance del público que los documentales que se pasaban en el cine antes de una película. Si Hoover hizo notar que el conflicto estaba escalando, ya el discurso de Roosevelt se pronunció categóricamente contra la neutralidad.

Allí empezaron los nada fáciles intentos de Washington por convencer a Hollywood que debía tener un rol activo en ello.

Five Came Back reúne a cinco directores contemporáneos para ir narrando cómo cada uno de estos directores ya mencionados se involucraron en estas misiones.

Así, Steven Spielberg se encarga de Wylder; Guillermo del Toro, de Capra; Francis Ford Coppola, de John Huston; el realizador británico Paul Greengrass, de John Ford; Lawrence Kasdan, de George Stevens.

Este último, quizás el menos renombrado, conocido por sus comedias livianas y películas taquilleras, como “La Mujer del Año” (1942) o “Gunga Din” (1939), terminó siendo quien hiciera el aporte más trascendente en esta misión. Tras la rendición de los nazis en 1945, le correspondió estar en el batallón que entró a Alemania y encontrarse con lo que suponían era un campo de prisioneros.

Él y su equipo de filmación y los soldados se dieron de bruces con el horror de Dachau, el campo de exterminio ubicado a 13 kms de Munich. Con el shock de lo descubierto —sobrevivientes cadavéricos con pijamas a rayas, restos de cuerpos, pilas de cadáveres—Stevens se quedó filmando. Ya no se trataba de mostrar los actos heroicos de los soldados norteamericanos para entusiasmar a otros chicos a que se enrolaran. Era reunir evidencia.
Y de hecho, ese registro audiovisual fue proyectado en los juicios de Nuremberg.

Además de escenas de las respectivas películas de estos maestros del cine antes de la guerra, esta docuserie exhibe material de sus expediciones, backstage de ellos vistiendo su uniforme, los horrores que sorprendidos llegaron a filmar, las películas que hicieron durante y tras la traumática experiencia en la guerra.

Cada cual con una historia personal muy singular, hicieron un camino para convencerse de que lo que les proponía Washington tenía sentido.

El caso de Capra, de origen italiano, fue una epifanía: un día vio los documentales de Leni Riefenstahl, la genial cineasta nazi, propagandista de Hitler (lo propio haría Stalin con Einsenstein). Anonadado, comprendió que debían responder con algo de ese nivel y se abocó a rodar una serie de 7 documentales, del ’42 al ’45, que llamó “Why we fight”.

Poco después que Meyer (dueño de los estudios) afirmara “no estamos en guerra”, el domingo 7 de diciembre de 1941 Japón bombardeó Pearl Harbor. Y con ello, como sabemos, EE.UU. entró a la guerra.

Wyler, que había filmado “Sargent York”, un taquillero filme sobre un objetor de conciencia, terminó tomando un curso de aviación para filmar “The Memphis Belle: A Story pf a flying Fortress” (1944). Dos años antes había arrasado en la taquilla con “Mrs. Miniver” (con Greer Garson) y con 6 Oscar.

Wyler, de origen judío, había nacido en un pueblito de Alsacia, Mulhouse, al que pudo entrar tras la liberación. Encontró intacto el almacén de su padre. Pero allí no había nadie vivo.

Ford y Stevens participaron, arriba de las barcazas, en el desembarco en Normandía, en el glorioso Día D. Lo que vieron y filmaron fue una carnicería (solo en la primera jornada se contaron 4 mil soldados muertos). Tras ello, Ford estuvo tres días emborrachándose.

Huston, al terminar la Guerra filmó “Let there be light” (1946), un documental que se hacía cargo de las heridas sicológicas de los ex soldados, rodada en un hospital: lo que hace al alma el stress post traumático. La película fue requisada. El Ejército y Washington no querían esa clase de “propaganda”.

Era inevitable, tratándose de artistas sensibles. Ford filmó “They were expandable”, una evidente crítica a lo desechable de la vida humana en una guerra.

En 1946, Wyler llevó a los cines “Los mejores años de nuestras vidas”, que se hace cargo de lo que ocurre con estos hombres que regresan a su hogar, algunos mutilados, otros malheridos emocionalmente, y cómo pueden volver a ocupar su lugar en la sociedad.

Todo lo anterior es tan solo una pequeña muestra de tantas vivencias y momentos valiosos y relevantes que incluye esta docuserie.

También en 1946 Capra estrenó “It’s a wonderful life”, una historia semi fantástica que apunta a que, a pesar de todo, la vida vale la pena.

“Somos violentos; pero hay compasión. (…). Tenemos pesadillas, pero también tenemos sueños”, nos dice Meryl Streep. “Hay bondad en el mundo y es maravilloso”.

OJO: no la deje pasar. Esto es una verdadera joya. Un aporte a la historia del cine y a la historia de la humanidad.

En Netflix.

13 DOCUMENTALES. Durante este mes, Netflix dispuso 13 documentales de guerra filmados por estos cinco directores durante el período que cumplieron su misión en el Ejército:

“The Battle of Midway” (1942, John Ford)
“Prelude to War” (1942, Frank Capra)
“The Battle of Russia” (1943, Frank Capra)
“How to Operate Behind Enemy Lines” (1943, John Ford)
“Report from the Aleutians” (1943, John Huston)
“The Memphis Belle: A Story of a Flying Fortress” (1944, William Wyler)
“The Negro Soldier” (1944, Stuart Heisler; produced by Frank Capra)
“Tunisian Victory” (1944, John Huston)
“Know Your Enemy — Japan” (1945, Frank Capra)
“San Pietro” (1945, John Huston)
“Nazi Concentration Camps” (1945, George Stevens)
“Let There Be Light” (1946, John Huston)
“Thunderbolt” (1947, William Wyler)

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