Ella insiste en que actuar no es su vida, sino que solamente su trabajo diurno. “No es mi sueño; no es mi todo”. Eso explica que cuando terminó seis años trabajando en la serie Lost, Evangeline Lilly (34 años) optó por la maternidad y por escribir cuentos, hasta que Peter Jackson le propuso que representara a Tauriel, la elfa jefa de los guardabosques en El Hobbit: La desolación de Smaug, que debutará en Chile el jueves 26 de diciembre. Evangeline también actuará en la tercera entrega de las aventuras de Bilbo Baggins y el mago Gandalf.

Es un rol inventado: Peter Jackson dijo que en El Hobbit prácticamente no hay personajes femeninos así que para darle más personalidad al conflicto con los elfos ideó a esta criatura.
No lo pensó mucho Evangeline, una fanática de J.R.R. Tolkien. Su libro favorito a los 13 años era El Hobbit. De modo que se adiestró con cariño en el arte de las espadas de doble filo, del arco y la flecha, y aprendió a hablar “elfo”, una lengua que considera muy “sensual”…
Tal como Liv Tyler en El Señor de los Anillos, Evangeline calza perfecto en el estereotipo delgado y bonito de la clásica elfa. (Y ya existen competencias en la web acerca de cuál es la más hermosa.)

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Peter Jackson rescató a Evangeline de una vida tranquila. Después de pasar seis años sumergida en Lost, se había dedicado a criar al hijo que tiene con su pareja actual, Norman Kali. El niño, que nació en 2011, se llama Kahekili, “el trueno”, en hawaiano.

Evangeline nació en Canadá, en un pequeño pueblo. De niña le encantaba subir a los árboles; le decían “monkey”. Sus rugosas experiencias le sirvieron mucho cuando fue la protagonista de Lost. Como su familia no era muy acomodada, se vio obligada a trabajar desde los 15 años. Era la “Reina de los Trabajos”, suele contar en los late shows.
Su historia de fama se inició cuando en plena calle un representante de la famosa agencia de modelos Ford la descubrió. Evangeline Lilly guardó durante ocho meses la tarjeta que el agente le pasara. Recién entonces, se decidió a llamarlo. Comenzó a tener empleos más interesantes. Trabajó en comerciales; fue extra en series como Smallville.
En 2003 se casó por un breve período con un jugador de hockey, Murray Hone. Se dice que fue él quien la incitó a postular a Lost. Hizo su audición en enero de 2004; dos meses después, estaba filmando como Kate Austen, el principal papel femenino. Evangeline apareció en 116 de los 121 episodios de este programa que tuvo seis temporadas entre 2004 y 2010. En 2006 fue nominada al Globo de Oro como actriz principal de un drama.

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Ha participado en unas pocas películas, como la ganadora del Oscar The Hurt Locker (2008), de Kathryn Bigelow.
En julio pasado, en la Comic-Con de San Diego, presentó su libro para niños The Squickerwonkers, sobre una familia que tiene vicios muy especiales. Tenía la idea desde los 14 años, y cada cierto tiempo su mamá le preguntaba: “¿cuándo lo vas a escribir?”. El ilustrador es Johnny Fraser-Allen, de Weta Workshop, la empresa de diseño que trabaja en las películas de Peter Jackson, quien escribió el prólogo.

Su belleza —FHM y Maxim la han elegido entre las mujeres más sexies del mundo— la ha llevado a ser, desde 2009, el rostro de distintos productos de L’Oréal que destacan su pelo, sus ojos, su piel. Ese mismo año, junto a David Duchovny (Los Archivos Secretos X), participó en una campaña de los relojes suizos Baume & Mercier; todos los ingresos de este trabajo fueron a distintas obras caritativas como el combate contra la pobreza, la educación infantil y la investigación del cáncer.
Son cosas que le interesan. Como si tuviera relación con su nombre de pila, Evangeline es una profunda cristiana (sus compañeros en Lost revelaron que siempre llevaba una Biblia). Cuando tenía 18 años, pasó tres semanas realizando trabajo misionero en Filipinas, y le gustaría ser “la nueva Angelina Jolie”, pero sólo por su trabajo humanitario. En 2010, subastó tres almuerzos en Vancouver, Honolulu y Los Angeles para ayudar a las viudas y huérfanos en Ruanda, un país al que ha viajado en numerosas ocasiones.
Pero, al mismo tiempo, es una deslenguada. Existe esta curiosa dualidad en ella. “Tiene la boca más sucia. Puede jurar como un marinero y vestirse provocativamente, pero eso no refleja sus creencias”, señaló un productor ejecutivo de Lost.

Se mostró indignada porque la revista Women’s Health la puso en portada de su edición enero/febrero 2014 con una flecha apuntando al final de su espalda y el texto: “Best. Butt. Ever.” (algo así como “el mejor trasero de la historia”). Conan O’Brien le preguntó en su show: “Solamente estoy curioso: ¿te dicen que van a hacer algo así antes de tomar la foto?”. “¡Claro que no!”, respondió Evangeline. “Tú sabes, toda mujer busca tener una imagen con clase. Además, es una revista de mujeres; no Maxim”.
En estos momentos, Evangeline Lilly se pasea por todo el mundo presentando El Hobbit: La desolación de Smaug. Se la ve repetidamente en alfombras rojas en Londres, Berlín y Nueva York.

—¡Qué bueno verte de vuelta en Hollywood! ¡Habías desaparecido después de Lost!

—Sí, realmente necesitaba un descanso después de Lost. Estaba cansada, exhausta. Llena de ansiedad, sufría de insomnio.

—¿Tu trabajo hizo que te enfermaras?
—Soy personalidad tipo A. Tengo la necesidad de la perfección. Siempre me estaba escrutando; sentía mucha presión todos los días. Y eso era difícil para mí. Tuve muchos problemas de salud.
—¿Querías tomarte un recreo de Hollywood?
—Necesitaba apartarme de todo. No quería ser eso por el resto de mi vida. Ninguna cantidad de dinero o de fama podría haber cambiado eso. Ninguna cantidad de dinero vale lo suficiente como para sacrificar tu felicidad y tu salud.

—Además, ahora eres una madre. ¿Cambió eso tu perspectiva de la vida?

—De todas maneras. El hecho de que te vayas a la casa al final del día a reunirte con un bebé me ayudó mucho. No hay tiempo para revisar tu actuación. No puedo desperdiciar mi energía en eso.

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—¿Qué hizo que amaras actuar de nuevo?

—Peter Jackson lo hizo. Este hombre es un genio. No importa qué tan serio sea tu personaje, no importa lo cruda que sea la escena, el mejor elixir es la risa. Y Peter sabe eso.

—¿Eres igual en tu vida personal?

—Me gusta estar rodeada de personas a las que les gusta divertirse, que son livianas y no se toman muy en serio. Me gusta la gente aterrizada.

—Pero eres una gran estrella…

—Actuamos para vivir. Eso es lo que hacemos. Es necesario que exista confianza, como en una relación. Se necesita mucha energía. Mi día promedio dura entre catorce y veinte horas. Más vale que pase el día con humor y sintiéndome bien.

—¿Cómo te las arreglas para trabajar y ser mamá?
—Ahora, mi trabajo es más difícil. Cuando comencé en este filme mi niño tenía tres meses. Todavía estaba amamantando. Mi hijo quería comer todo el tiempo. De modo que yo estaba tratando de alimentarlo a él y de alimentarme a mí. Yo comía estas comidas insanamente grandes, pero las personas no comprendían. Mi bebé era enorme, y tenía hambre todo el tiempo.

—Así que te vamos a ver más veces en la pantalla…

—Me enamoré de la actuación de nuevo, y sí, estoy mirando otros proyectos. Creo que me verán de nuevo.
Pero toma la fama con indiferencia. “Creo que es más bien una molestia en tu vida. Pero la fortuna es algo fantástico. Lo tomo, no me quejo. Pagas por la fortuna con la fama. No me convertí en actriz porque deseaba ser famosa; me convertí en actriz por accidente”.

Un accidente afortunado, piensan muchos, que se alegran de que la hayan introducido en la saga de Tolkien.