Desde el serio e impenetrable Humphrey Bogart (Casablanca) que con indiferencia supo conquistar a la veinte años menor y hermosa Lauren Bacall hasta el perverso y enigmático Jonathan Rhys Meyer (Match Point) que periódicamente pasa por rehabilitación para lidiar con sus problemas de drogas y alcohol, la historia del séptimo arte está plagada de actores que hicieron de su lado oscuro la más poderosa arma de seducción, éxito y fama. Ejemplos, sobran.

En sus comienzos, Hollywood veía a Warren Beatty como un tonto más con pretensiones de galán. Ni siquiera su rol en Esplendor en la hierba, protagonizada por Natalie Wood y dirigida por Elia Kazan, había conseguido que los productores vieran en él a la estrella en la que se convertiría. Hasta que el guión de Bonnie and Clyde llegó a sus manos. El bandido que recorría el país asaltando bancos mientras vivía su amor con la etérea pero igualmente violenta Faye Dunaway cautivó no sólo a la crítica. La población femenina mundial se deshizo en suspiros frente a este delincuente con veta romántica.

Antes, Marlon Brando ya había impuesto su sello como el duro con ética en cintas emblemáticas como Nido de ratas y Viva Zapata.

Antes, Marlon Brando ya había impuesto su sello como el duro con ética en cintas emblemáticas como Nido de ratas y Viva Zapata. O, el perverso seductor de Un tranvía llamado deseo. El alumno más famoso del Actor’s Studio de Nueva York imprimía a sus personajes toda la intensidad con que vivía su vida privada. Así lo recordó hace unas semanas la actriz de origen puertorriqueño Rita Moreno (West Side Story, Cantando bajo la lluvia) al desclasificar los entretelones de su romance con el actor fallecido en 2004.

Sin tapujos, la ganadora de un Oscar como mejor actriz de reparto reconoció a la cadena BBC: “Con Marlon viví una tormenta. Embriagadora, sensual, divina, chistosa, entretenida, pero más que nada una obsesión. Era como la cocaína. El era un ícono, rey del cine y del teatro. Yo, joven y romántica. A él le encantaban las mujeres y yo quería que él fuera fiel, pero eso era imposible, había demasiadas mujeres en su vida. Después de todo lo que pasamos, me sentía tan inferior, tan triste que decidí tomar pastillas para matarme”.

Y es que el fin del romance con hombres de este tipo puede ser tormentoso, aunque esa información no sirve para evitarlos. Según un estudio de la Universidad de British Columbia, EE.UU., de mil mujeres consultadas, la mayoría calificó el look de chico malo como el más seductor y atractivo, en desmedro de aquellos hombres que se veían más sanos y felices. En otras palabras, claramente prefieren al que podría arrancarles la ropa con los dientes antes que el que sería capaz de llevarles desayuno a la cama. E incluso, convertirse en el padre de sus hijos. Aquí las hormonas mandan.

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En el remake de la cinta Alfie protagonizada por Jude Law, el británico interpreta a un mujeriego empedernido. Su única maldad es saltar de cama en cama y obviamente todas terminan llorando. Seduce mujeres de distintas edades, contexturas físicas y personalidades. Todas saben que no son la única, pero en cuanto ven su cuerpo atlético, sus ojos vivaces… caen rendidas a sus pies. Lo mismo que ocurre en la cinta El talentoso Mr. Ripley, donde Law es un insoportable millonario que vive la vida loca en la Italia de los cincuenta. En la vida real, el actor parece haber tomado inspiración de sus personajes.

Casado con la actriz Sadie Frost —con quien experimentó los límites de la sexualidad a punta de tríos y prácticas swinger— empezó un romance con Sienna Miller, quien lo abandonó al sorprenderlo en pleno affaire con la niñera. Ni su sonrisa perfecta evitó el escándalo, pero él ya tenía una nueva conquista. Y es que los perversos y mujeriegos, casi nunca están solos.

Alec Baldwin conoció a Kim Bassinger cuando ella era una de las mujeres más deseadas del mundo. Su carácter irascible fue parte de la atracción inicial cuando juntos filmaban la comedia Esa rubia debilidad. Se compraron un pueblo en el estado de Georgia, se alejaron del ruido hollywoodense… y comenzó el infierno. Entre el mal carácter de él y los caprichos de ella, nació la única hija que tendrían.

En el celuloide, Baldwin brillaba en la película La Jurado como un mafioso violento y seductor que engatusaba a una inocente Demi Moore. En su casa, las denuncias de violencia cruzadas con la protagonista de Nueve semanas y media le ponían la lápida al matrimonio. La mala fama no impidió que siguiera subiendo en la industria del cine. Al contrario, hizo de su mirada una marca registrada.

Al igual que Sean Peen que con su medio siglo de vida parece haber dejado atrás sus peleas con los paparazzis. Para muchos, su papel en Río místico como un matón en retirada que ante la muerte de su hija termina matando por equivocación a uno de sus mejores amigos, lo refleja a la perfección. El amor de la vida de Madonna parece en paz, pero ante la más mínima provocación no duda en reaccionar. Como cuando amenazó a los periodistas que le preguntaron por su romance con Scarlett Johansson. Así y todo, su cara de pocos amigos despierta admiración en el mundo.

Los llamados rasgos oscuros son tres: la auto obsesión narcisista; el comportamiento impulsivo, adicto a las emociones e insensible de los sicópatas y la naturaleza engañosa de los ‘maquiavélicos’.

¿Por qué nos gustan los malos? La comunidad científica tiene varias explicaciones. De acuerdo a una investigación realizada en la Universidad del Estado de Nuevo México de Estados Unidos y publicada por la revista norteamericana New Scientist, hay varios elementos a considerar para entender cómo nace esa irresistible atracción.

Los llamados rasgos oscuros son tres: la auto obsesión narcisista; el comportamiento impulsivo, adicto a las emociones e insensible de los sicópatas y la naturaleza engañosa de los ‘maquiavélicos’. “Rasgos que en sus puntos extremos son completamente perjudiciales para la vida en sociedad, sin embargo, en pequeñas dosis pueden representar una acertada estrategia evolutiva”, afirma Peter Jonason, director de la muestra que fue presentada en la reunión de Comportamiento Humano y Evolución de la Sociedad en Kyoto, Japón.

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La prueba consideró a 200 estudiantes, a los cuales se les sometió a distintas pruebas de personalidad diseñadas para clasificarlos en alguno de los tres rasgos. Además de test referidos a actitudes frente a la vida de pareja y comportamiento sexual, incluyendo cuántos compañeros habían tenido y qué tipo de relaciones buscaban. Los resultados generaron polémica.

“Los hombres que poseen más rasgos oscuros en su personalidad tienden a tener más parejas, aunque con menor tiempo de duración. El caso de James Bond es el mejor ejemplo” explica el investigador. El agente 007 más popular del séptimo arte lleva décadas seduciendo mujeres y despertando elogios en la población masculina. “Aunque es despreciado por muchos, su éxito está garantizado en experiencias cargadas de adrenalina, ya sea matando gente o consiguiendo mujeres, lo que hace con gran facilidad”, agrega Jonason.

Para comprobar los resultados en otras latitudes, las mismas pruebas fueron aplicadas a 35 mil personas en 57 países. El doctor David Schmit de la Universidad de Bradley Illinois dirigió la muestra que no hizo más que comprobar lo que popularmente ya se sabía.

“Es un hecho universal que se expande a través de las distintas culturas. Los hombres que usan dosis de maldad para seducir son más activos en relaciones esporádicas, pero también son quienes tienen más posibilidades de usurpar parejas a sus compañeros de trabajo e incluso amigos. Hay que ser cautelosos frente a ellos porque se trata de relaciones con fecha de caducidad”.

En este sentido, explica que lo mejor es estar alerta y ser realistas.

En este sentido, explica que lo mejor es estar alerta y ser realistas. Existe en algunas mujeres, inconscientemente, la idea de ‘yo puedo hacer que esta persona cambie’, lo que les impulsa a justificar actitudes del otro y en el peor de los casos, a soportar malos tratos. Esto es síntoma de una autoestima dañada. La persona necesita ocuparse de alguien para sentirse útil y valiosa. En este escenario, el perfil de los malos resulta muy peligroso porque se salen de lo común, son llamativos y al comienzo suelen ser encantadores. Sin embargo, si ellas quieren prolongar la relación lo más posible es que fracasen”. Hay historias que sólo terminan bien en el cine.