Todos sueñan con fichar a Emma Stone (28) en sus películas, menos el joven director de La La Land. Durante cinco años Damien Chazelle (Whiplash) preparó este proyecto con otro nombre en su cabeza: Emma Watson, la joven de la saga Harry Potter que, finalmente, dio un paso a un lado para protagonizar La bella y la bestia. ¡Alerta! Cambio de planes, de estrellas, de libreto. Entra la colorina y por esta cinta gana el trofeo de Mejor Actriz en el Festival Venecia, al que suma nominaciones a los mayores premios de la temporada. Así es Hollywood, tan impredecible como se describe en esta producción llena de números musicales que tributan a la era dorada de la industria.

Este título la une a Ryan Gosling (36) por tercera vez en una historia de amor. El es Sebastian, un intenso pianista de jazz que sueña con abrir un club en Los Angeles. La heroína es Mia, una aspirante a actriz que trabaja de barista en el café de un estudio hollywoodense y que va sin suerte a un sinfín de audiciones. Dos soñadores a la espera de cumplir sus metas entre números de baile y canto.

La historia de La La Land es muy positiva y motiva a la gente a perseguir su pasión…

—Así es. El mensaje es muy inspirador y te transporta a ese mundo lleno de pasión. Además, se aborda el amor más puro que se puede tener.

—¿Cuánto te tomó preparar a Mia?

—Me convertí en la peor pesadilla del director, Damien Chazelle, porque empecé a trabajar con mucha antelación. Pero una vez que partió el rodaje dejé fluir a Mia. Estar frente a la cámara es un proceso muy diferente a esos tres meses previos en que ensayas y aprendes cosas técnicas, como bailar y cantar.

—¿Qué viste de ti en el personaje? ¿Eras una actriz que perseguía sus sueños?

—Definitivamente entendí ese impulso de mudarme a Los Angeles con el sueño de actuar en películas. Recrear cosas que experimenté me encantó. Y también inspirar a la gente.

Stone llegó de Arizona a Los Angeles cuando apenas se acercaba a los 15 años. Al igual que Mia, era una niña inquieta que armaba shows para la familia. Fue a muchas audiciones y, gracias al apoyo de una directora de casting, partió su carrera con un rol en la comedia Supercool

Un camino que también se replica en la historia de su amiga Jennifer Lawrence (26), a quien invitó como acompañante a la première de La La Land. Las dos pertenecen a la generación de recambio en Hollywood. Adoradas en la alfombra roja, cuentan con proyectos que desbordan la taquilla (Juegos del Hambre) y otros que las ponen a competir por el Oscar (Bird, El lado bueno de las cosas).

En ese mismo grupo de actores está Gosling. Con Stone la química es probada y esperada. Era lógico que fuera su pareja cuando Miles Teller (Whiplash) se marginara del papel estelar.

Antes de esta película con homenajes al cine de antaño, los medios ya los comparaban con duplas de la era dorada, como Spencer Tracy y Katharine Hepburn.

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—¿Cómo describirías la relación entre Mia y Sebastian?

—De mucho amor, aunque cada uno lucha por sus sueños. Me rompe el corazón las opciones que toman para alcanzarlos. La película podría inspirarte a lo que hay que hacer por tus metas. Al final se da algo con lo que todos pueden relacionarse. 

—¿Estás donde quieres en tu carrera?

—Por supuesto. Protagonicé Cabaret en Broadway y con La La Land todo sigue increíble. El 2016 fue genial y me dejó con mucha energía.

—¿Hoy tienes más claro lo que deseas?

—Sin duda. En ciertas oportunidades me sentí un poco insegura, pero ahora estoy más consciente de lo que soy capaz. Tal vez sea madurez o sólo un momento de lucidez… (risas).

—¿Qué te queda de los directores con los que has trabajado? ¿Algún favorito?

—Aprendí mucho de lo diferentes que pueden ser todos. Mi primera película fue hace 10 años (Supercool) y no he parado de trabajar en todo este período, algo muy intenso.

—Te has mostrado abierta al cambio.

—Así es. Y es algo que he pensado muchísimo en el último tiempo. Me emociona todo aquello que esté por venir, funcione o no.

Lo próximo es la película biográfica sobre la tenista Billie Jean King en Battle of the Sexes. Luego será Cruella, que aborda el origen de la villana de los 101 dálmatas.

—¿Cuáles eran tus expectativas mientras filmabas La La Land? 

—Nunca estoy segura de lo que la gente va a amar o no. Por ejemplo, nos podíamos sentir orgullosos de una secuencia de baile en la que trabajamos durante tres meses, pero no sabíamos si esa coreografía iba a ser igual de emocionante para el público. Obviamente siempre espero que amen la película, pero nunca hay certeza total. 

—¿Qué fue lo más complicado en la cinta?

—Creí que el baile iba a ser un gran desafío y resultó lo más entretenido. Damien sacó la presión sobre nosotros y todo fluyó. Te podías cuestionar algo, pero siempre se intentaba.

Emma llegó al rodaje con lo aprendido en 2015 para Cabaret. Ryan Gosling la aventajaba con su carrera de estrella infantil de baile y canto que desarrolló aún más en el programa Mickey Mouse Club, del canal Disney.

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—¿Hay cosas que aún te ponen nerviosa?

—¡Sí! Probablemente varias. De lo único que estoy segura es que siempre estoy dispuesta a abrirme y probar nuevas experiencias.

—¿Qué te inspira?

—(Toma una pausa) Cuando niña solía ver películas y luego —por las siguientes dos o tres horas— imaginaba que yo era la protagonista. Era muy agradable ‘perderse’ durante ese tiempo. Todavía me siento así… Ya sabes, me creo el personaje de la cintas que veo. Es increíble.