Wow, Elsa Pataky muestra su increíble cuerpo tres semanas después de dar a luz a gemelos. Este podría ser el resumen de todos los titulares que hace unos días le dedicaron los medios digitales dentro y fuera de Estados Unidos; generalistas, de estilo de vida y las Biblias del Corazón: People, Us Weekly, el Daily Mail, Just Jared

Incluso en los Oscar, a los que acudió como acompañante de, consiguió robarle protagonismo a las nominadas gracias al ajustado vestido que marcaba su embarazo gemelar. Fue hasta la víctima de Joan Rivers, toda una institución en el arte de criticar los estilismos, quien la llamó gorda. Y ya se sabe que en Hollywood sólo vale aquello de ‘que hablen de ti aunque sea mal’.

De modo que Elsa Pataky, actriz española y señora de Chris Hemsworth, ya es una celebrity. Nadie escribe mal su apellido rumano y todos saben pronunciar su nombre. Ahora bien, la Pataky pertenece a la categoría de ‘esposa de famoso’, el mismo club de Hilaria Thomas (mujer de Alec Baldwin), Camila Alves (de Matthew McConaughey) y Luciana Barroso (de Matt Damon).

Esto es, mujeres que se han hecho un nombre propio gracias a sus maridos, con un paparazzi detrás y generando noticias del tipo: Elsa Pataky, una sexy futura mamá de compras en Santa Mónica.  Y si Hilaria —también hispana— acapara estos días más titulares que Baldwin subiendo a Twitter una postura diferente de yoga cada día, Elsa se ha posicionado como la esposa hippie-eco-hot gracias a su imponente físico, su estilo bohemio y su afición por los zumos de los mercadillos orgánicos de Los Angeles.

Pero, como decíamos, el mérito es de su marido, quien se ha erigido como la nueva estrella de Hollywood y, por supuesto, en el último hearthrob (adiós Pitt y DiCaprio) gracias a sus hercúleos papeles en superproducciones mega -taquilleras (Thor, The Avengers, Blancanieves y el cazador), encandilando al público no sólo con la belleza propia de un Dios de las Antípodas (¿People todavía no lo ha nombrado el ‘Hombre Vivo más Sexy del Mundo’?), sino también por ser un padrazo que siempre lleva a sus bebés en brazos durante sus paseos, porque ¿qué mejor cuna que sus protectores bíceps?

Ahora bien, lo que mucha gente del showbiz no sabe es que Elsa es alguien en su país sin necesidad de poner el nombre de su marido en el primer párrafo. No necesita ser la esposa de para que se hable de ella en España porque allí Pataky va asociada al término actriz y, sobre todo, al de sex symbol.

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Debutó en 1997 con la primera serie española dirigida a los adolescentes, Al salir de clase, una especie de Beverly Hills 90210 en versión ibérica. La repercusión de la serie y su papel de mala sexy la catapultaron a la fama. Luego llegarían papelitos en otras series y el cine hasta convertirse en la protagonista de dos directores de culto: Ninette, de José Luis Garci, y Di Di Hollywood, de Bigas Luna. En 2002 llegaron a coronarla como mejor promesa del cine español.

Para entonces ya se había colado en las carpetas y los sueños de toda una generación y empezaban a caerle otros premios: el de la mujer más deseada de España. Las revistas femeninas y, por supuesto, las masculinas se la rifaban.

Con la suerte rondándola intentó el sueño americano. Sólo consiguió pequeños papeles en Snakes on a plane y las dos últimas entregas de Fast & Furious para hacer este papel rechazó un secundario en el éxito de Woody Allen Midnight in Paris.

Sobre cómo asume su éxito/fracaso, la actriz ha dicho: “Prefiero pensar que las cosas pasan por algo y que si el destino ha querido que no pueda hacer una película, mejor dejarse llevar que luchar contra él. Si no, me vendría abajo”.

Eso sí, Gregorio Belinchón, experto en cine del diario El País —quien la ha entrevistado dos veces—, la considera “una tía muy consciente de lo que tiene y lo que le falta, con la capacidad de abrirse puertas a medida que otras se le van cerrando. Sabe que lo que le falta son capacidades como actriz. Y que lo que tiene es su cuerpo y su don de idiomas”, dice. Casualidad o no, los hechos encajan.

Pataky es nieta de un actor rumano, del cual tomó su apellido artístico pues su verdadero nombre es Elsa Lafuente Medianu. El rumano es su lengua materna junto al castellano, lo que le ha facilitado aprender otros idiomas latinos como el francés y el italiano, hecho que le ha permitido trabajar en estas lenguas, por ejemplo en Manuale d’amore 2, protagonizada por Monica Belluci.

Luego está su cuerpo. Sí, vale, le gusta el deporte y la comida sana pero también es fruto del quirófano. Basta observar una imagen suya a finales de los noventa. La rinoplastia es lo más evidente, pero también se habla de retoques en pómulos y labios e implantes en el pecho.

Con Hensworth se casaron a finales de 2010 en una boda secreta. Fueron padres por primera vez en 2012 y el pasado 18 de marzo nacieron los mellizos Sasha y Tristan. Con el nuevo estatus de superestrella y familia numerosa se han mudado a una mansión al borde de la playa. Allí les acompañan a menudo —y sobre todo ahora con los dos pequeños— sus familias, que han congeniado entre sí. Por supuesto, no falta el jamón serrano, del que Hemsworth se declara fan, ni el español, lengua en la que Elsa habla a sus retoños.

Pero a Belinchón le cuesta creer que su felicidad doméstica sea fruto de la improvisación. “Da la impresión de que ha ido escogiendo a los que más le convienen. Qué casualidad que dejase a Adrien Brody cuando su carrera empezaba a decaer y comenzase con Hermsworth justo al contrario”. Di Di Hollywood, por cierto, va sobre una actriz española capaz de lo que sea por convertirse en una estrella en Estados Unidos. La Pataky y el director siempre han negado que esté basada en su propia historia.

En cuanto a la maternidad, siempre ha dicho que quería una familia numerosa y ya tiene 37 años pero… “sabe que en España su carrera se está agotando y que Hollywood no la valora como actriz. Uno se pregunta si ha parado su carrera por la maternidad o si ha escogido la maternidad al ver que su carrera se apagaba. Sólo ella lo sabe”, dice Belinchón.

Según El Mundo, está escribiendo un libro sobre autoayuda, algo muy de celebrity en la costa oeste y por tanto casi lo lógico si quiere volver a reinventarse, cuestión que no está en discusión. “Esta es una profesión muy difícil, que requiere mucho esfuerzo y hay momentos en los que es muy fácil decir ‘ya no puedo más’”, ha confesado. “Pero lo importante es no rendirse nunca en la vida”.