Metegol será el puntapié inicial para toda una industria del rubro en América Latina.

“¡Y un abrazo a los hermanos de Chile!”, gritó mientras le apagaban el audio porque su tiempo de hablar había concluido. Aquella fue la noche más brillante de su carrera artística. Mientras recibía un Oscar a la mejor película extranjera por El secreto de sus ojos, en Hollywood, Juan José Campanella (53) recordaba a los chilenos —que atravesaban el feroz terremoto de 2010— para el mundo que lo miraba.
El director de El hijo de la novia, Luna de Avellaneda, El mismo amor, la misma lluvia, también afamado por su participación como director en capítulos de series como Dr. House  y La ley y el orden, se encuentra terminando un proyecto por completo distinto y que marcará un hito en su carrera: una película de animación en 3D para la que ha montado un equipo de trabajo en Buenos Aires que será el puntapié para dar comienzo a toda una industria del rubro en América Latina.

Se tratará de la primera película del tipo realizada en esta parte del continente americano, para la que se destinó un presupuesto inicial de 10 millones de euros. Inspirada en el cuento Memorias de un wing derecho, del genial escritor rosarino Roberto Fontanarrosa, Metegol tratará sobre los muñequitos de uno de esos juegos de mesa —en Chile se conocen como tacataca— que cobran vida para ayudar a un compañero a ganar un partido contra grandes futbolistas y así salvar a su pueblo.
“No es una película sobre fútbol sino más bien acerca de la amistad, el amor y la identidad sobre la que se constituyen los pueblos”, aclara Campanella a CARAS. Al igual que en el cueLa distribuirá Universal y espera estrenarla en junio de 2013.

El director se define como alguien “que no sabe de fútbol”. De niño fue un mal jugador en las canchitas callejeras. Jamás en su vida metió un gol. “Pero eso me desarrolló el humor… Además, basta transitar por Buenos Aires para incorporar por osmosis dos cosas: fútbol y sicoanálisis”, dice.
De todos modos, en el último tiempo se ha acercado a ese universo de la mano de su amistad con el escritor argentino Eduardo Sacheri, co-guionista de El secreto de sus ojos y responsable de todos los guiños futboleros que la película ganadora del Oscar tiene.
Tras ese trabajo, Campanella volvió a reclutar a Sacheri para este nuevo proyecto y, de seguro, algo debe haber influido el autor de Papeles al viento en la decisión de hacer película la historia de Fontanarrosa.

CAMPANELLA SE CRIÓ EN UN BARRIO AL NORTE DE LA CIUDAD, EN VICENTE LÓPEZ. Luego vivió veinte años en Nueva York y cuando regresó cambió el norte por el sur. Se radicó en esa zona de Buenos Aires enamorado de su mujer, la prestigiosa diseñadora de vestuario Cecilia Monti (diseñó el vestuario de Tetro de Francis Ford Coppola además de algunas de las películas y series que dirigió su marido), quien residía en el sector. Hoy vive en el sureño barrio de Barracas con la hija de ella, de 18 años y el hijo de ambos, de 5.
Los miembros de su equipo lo llaman simplemente Juan. No juega al metegol pero es un fanático del pool y en su productora tiene una mesa adonde de cuando en cuando se toma un respiro para hacer unas partidas.
Exitoso también en televisión, acaba de finalizar en Argentina la segunda temporada de la serie El hombre de tu vida, protagonizada por los actores Guillermo Francella y Mercedes Morán. Con altos puntos de rating. Escrita por él mismo y Marcela Guerty, la historia mezcla con humor y ternura la vida de dos estafadores. Próximamente, El hombre de tu vida se verá en toda América latina, a través de HBO, la cadena que acaba de comprar la serie argentina.

La película Metegol es una coproducción argentino-española. Y las voces principales son de los actores argentinos Pablo Rago, Miguel Angel Rodríguez, Fabián Gianola y Horacio Fontova. El director recibió a CARAS en Catmandú (la coproductora del filme), que está ubicada en un barrio muy futbolero: Núñez, donde está la cancha de River Plate.
—Usted se mueve con soltura haciendo películas tradicionales, y series para la televisión, ¿cómo se ‘animó’ a la animación?
—Siempre me gustó la animación y siempre fui un nerd total de las computadoras. Yo empecé con mi productora, 100 bares, como una casa de efectos visuales y post producción. Entonces me familiaricé con ese mundo que tiene una manera de pensar y de actuar muy similar. Justo estábamos por empezar a trabajar en una serie animada, cuando Gastón Gorali (City Hunters) vino con esta propuesta. Esto fue hace más de cinco años. Es un proyecto anterior a El secreto de sus ojos.
—Se meterá con un tema tan popular como el fútbol aunque se sabe que usted no es un fanático.
—No, para nada. Ni tengo un cuadro preferido. Por herencia soy de Boca Juniors, porque mi padre y mi hermano eran fanáticos de ese club. Pero la verdad no sé ni en qué puesto está actualmente Boca. Y tengo mucho cariño por la hinchada de Racing (sobre el estadio de Racing se desarrolla la toma más memorable de la película El Secreto…). Pero además la película no es estrictamente de fútbol. Es una historia donde sí se juegan las emociones de los partidos y ahí viene mi conexión muy fuerte con la escritura de Sacheri (Eduardo Sacheri, el guionista de Metegol y El secreto de sus ojos) porque describe fielmente lo que pasa en el barrio del club, en los “potreros”, que son las canchitas adonde los chicos van a jugar sus partidos. Emociones con las que nos podemos identificar todos.
—¿Costó crear un ambiente futbolístico que no resultara argentino, un ambiente que fuera universal?
—El pueblo en el que está ambientado puede ser cualquier lugar el mundo. La idea no es negar el lugar de pertenencia pero tampoco recargar las tintas sobre eso. No transcurre en Buenos Aires. Costó encontrar un color de camiseta que no existiera. Fue un tema muy grande porque además de buscar algo que fuera lindo para ver, lo teníamos que ir cotejando con todos los fondos de la película porque muchas escenas transcurren de noche. Fue  ¡di- fi- ci- lí- si- mo!
—Será la primera película en 3D de Latinoamérica.
—Sí, y lo que queremos es crear una gran industria de animación local. Estamos muy contentos de cómo está quedando Metegol. Ha sido un trabajo arduo, artesanal. Me hizo recordar al trabajo de esos pintores que pintan en microsuperficies como las cabezas de alfileres. Una película de animación lleva el esfuerzo de 6 películas tradicionales, de las que yo acostumbro a filmar. Hemos subido la vara de nuestras propias exigencias a medida que avanzábamos en la producción porque nos entusiasmábamos con lo que íbamos consiguiendo. Hoy, puedo decir que tenemos más personajes en pantalla y más fondos por toma que cualquiera de las Toy Story (las estrellas de Pixar). Tenemos que intentar competir de igual a igual con el cine de animación de Hollywood.
—¿Iba a la cancha cuando era un niño?
—No iba a la cancha, pero sí jugaba al fútbol en el potrero. En la canchita del barrio. Me crié en Vicente López… mi club era Platense. Que como era de la  B solíamos complementar con mi hermano con una simpatía hacia Boca, que era de la A. Era así. Te gustaba un club del corazón y uno de los grandes (risas). Teníamos un grupo de amigos de la infancia, con los que jugábamos y con los que me sigo viendo en la actualidad. Ellos nunca me dejaron de invitar a jugar a pesar de lo malo que era yo con la pelota. Era también la época de los cines de barrio. Entonces, el programa de los sábados a la mañana era jugar al fútbol. Pero a la tarde íbamos al cine. Y ahí el que ganaba era yo.