Los abusos de los poderosos y la crisis global del sistema capitalista se ha posicionado como tendencia en la industria cinematográfica. Jodie Foster, ahora como directora, toma el guante y se despacha El maestro del dinero (Money monster) —que acaba de presentarse en Cannes— y donde la acompañan los estelares Julia Roberts y George Clooney.

Foster da un gran salto en su filmografía como directora con esta, su cuarta cinta luego de Mentes que brillan, Feriados en familia y La doble vida de Walter, además de capítulos de series como Orange is the new black y House of cards. En Money Monster, se juega con un “thriller financiero” donde los abusos corporativos y la codicia campean en una sociedad que comienza a despertar, bastante enojada, del embrujo de los medios de comunicación.

La acción nos muestra a Lee Gates (Clooney), un canchero conductor de un parafernálico programa de finanzas. La directora del espacio es Patty Fenn (Roberts), quien es una cansada cómplice de todas las excentricidades de Gates dentro y fuera de pantalla.

Lo que parecía una edición normal del programa en vivo, termina con un hombre, Kyle Budwell (Jack O’Connell), tomando como rehén al conductor luego de haber perdido todo su capital por hacerle caso a sus consejos de inversión. Gates, humillado y en pánico, termina con un chaleco bomba instalado en el estudio intentando desentrañar una estafa millonaria para no volar en pedazos.

Foster lanza sobre la mesa todo su oficio actoral y en la dirección para configurar un drama que junta trazos de cintas como Network, Wall Street, Truman Show o la reciente La gran apuesta, todo condensado en torno a un sentimiento generalizado de indignación contra los abusos de los poderosos. El resultado es una película de calidad. Foster se luce con un gran manejo del elenco y un afinado sentido para controlar los tiempos de una cinta que baila segura entre el drama, la sátira, la acción y el thriller sin despeinarse ni desaprovechar la oportunidad de enviar un potente mensaje moral al espectador.