Con película para este año y el fantasma de haber sido 15 años mayor que su ex pareja, el actor Ashton Kutcher, Demi Moore tiene hoy más de alguna preocupación que enfrentar. Mientras la prensa estadounidense busca con quién vincularla sentimentalmente, ella revoluciona internet cada vez que posa junto a sus hijas Rumer (26), Scout (23) o Tallulah (21) Willis. A sus 52 años y un físico que desafía el paso del tiempo, sigue generando expectación y fascinación en el público. ‘¿Quién es la madre?’, titulan los medios que aplauden su ‘belleza eterna’, condición que le ha traído satisfacciones pero también más de un dolor de cabeza especialmente con sus hijas. Toda una niñez intentando mantenerlas alejadas de los paparazzis, las jóvenes salieron hoy del cascarón y viven en el ojo de la prensa estadounidense. 

Después de haber participado en más de 15 películas desde los siete años, quejarse de no contar con el reconocimiento de sus padres y cargar con el estigma de ser ‘la hija de…’, Rumer, la primogénita del matrimonio Moore -Willis, decidió participar en Dancing with the stars, el programa que lidera el rating de Estados Unidos. Ahí conoció a Val Chmerkovskiyy, su pareja de baile y con quien se ha ganado el favoritismo del público e incluso se habló de un romance entre ambos. Sin embargo, en cuestión de días surgieron los rumores de que Demi ingresaría al programa para competir con su propia hija y que ambas se habían peleado por salir con el bailarín, noticias que se reprodujeron con velocidad en las redes sociales. Una competencia que siempre ha dado que hablar y que pesaría sobre Rumer al punto que confesó en vivo durante el programa que había sufrido de bullying durante toda su adolescencia. “Siempre me estaban comparando con mi mamá, una de las mujeres más lindas que he conocido en toda mi vida. Me decían que yo tenía los rasgos masculinos de mi padre, más que los de mi hermosa madre”, dijo la joven. 

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Una historia de rivalidad que se acrecentó cuando luego de la separación de Demi Moorey Ashton Kutcher, Rumer confesara que sentía que el protagonista de Two and a half man era su “segundo padre” y por eso fue él quien la acompañó a debutar –como cantante– en un pequeño escenario de Hollywood mientras Bruce Willis brillaba por su ausencia. Días antes, Demi era internada por crisis de pánico en el hospital de Los Angeles. 

Pero Rumer no es la única que tiene conflictos. Scout Willis, la segunda hija de la actriz,  generó más de algún comentario después de que confesara públicamente no tener interés alguno en ser  igual de femenina que su progenitora. Rebelde y  activista, la artista visual llegó hace un par de meses a una de sus exposiciones en la galería Hoxton de Londres sin ropa interior, con un vestido que se traslucía completamente y muy descuidada , todo lo contrario a los looks  que luce Demi en las alfombras rojas y que destacan por una minuciosa ‘perfección’.Ya antes había hecho polémica al caminar en topless por las calles del Lower East Side de Manhattan, Nueva York para proteger los derechos de la mujer y  protestar porque en Instagram le habían censurado la imagen de una joven desnuda que había subido a su cuenta.

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 Todo se puede esperar de las hermanas Willis. Sin embargo, lo que colmaría la paciencia de Demi vendría con su tercera hija, Tallulah. Con apenas 17 años de edad, la más pequeña del clan fue detenida por beber alcohol en la vía pública. Ya antes se había sometido a diversas rehabilitaciones por su adicción a las drogas, pero el año pasado, sus padres le dieron un “ultimátum”. El plazo llegó y Tallulah terminó su terapia en el centro de tratamiento para celebridades The Meadows en Arizona. Al salir, escribió en su cuenta de Instagram : ‘Actividades de unión madre e hija’ junto a una foto de Demi Moore rapándole toda la cabeza. Permisiva o comprensiva, seguramente a estas alturas, ya poco le importa a la actriz que la juzguen, sabe que siempre tendrá que lidiar con el peso de su fama y belleza.