La noticia de la llegada de su primer hijo colapsó los titulares a mediados de marzo, justo cuando Scarlett Johansson (29) se encontraba rodando la secuela de Los Vengadores. El padre no será otro que su futuro marido, el periodista francés Romain Dauriac, con quien se comprometió en septiembre del año pasado. Y es que la joven prodigio, musa de Woody Allen, siempre había querido formar una familia. Aunque será la segunda vez que pisa el altar (estuvo casada cerca de tres años con el actor Ryan Reynolds) hasta ahora no había podido lograr el hogar que siempre soñó. La vida amorosa de la modelo incluye también a personajes tan excitantes como Sean Penn y Nate Naylor entre sus últimas conquistas.

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A pesar de su juventud, Johansson ha disfrutado de una larga carrera de éxitos en cine, tanto en películas independientes y como parte de la revolución Marvel, donde interpreta el papel de Viuda Negra en varias de las películas que llevan este sello. Scarlett asegura que confía en su intuición para la elección de proyectos. Ya lleva tres películas estrenadas en lo que va del año y Lucy, la última de ellas, arrasa en taquilla. El thriller de acción dirigido por Luc Besson, donde Scarlett es una mula que adquiere superpoderes, debutó en primer lugar en Estados Unidos el fin de semana de su estreno, al alcanzar 44 millones de dólares de recaudación.

La película mantiene el legado del director francés con representaciones de fuertes personajes femeninos como en La Femme Nikita, El Profesional y El Quinto Elemento. Esta vez Scarlett se convierte en su última obsesión con la que representa “las fortalezas de las mujeres y las debilidades de los hombres”. “Me encanta hacer películas de acción”, confiesa Johansson. “También me gusta hacer los trucos por mí misma, aunque termine recibiendo una gran cantidad de golpes y rasguños. Es un plus cuando el público nota que las escenas de lucha o saltos son propias y no es un doble el que las hace”, completa.

La actriz tuvo que asistir a rigurosas clases de entrenamiento por el exigente rendimiento físico que requería en Lucy. Sus habilidades en las artes marciales fueron “muy útiles” para las múltiples secuencias de lucha a ritmo rápido que llevó a cabo en la cinta. Filmada entre Taipei y París y co-protagonizada por Morgan Freeman, podría convertirse en una de las más grandes películas de esta neoyorquina que aún no cumple los treinta.

 —¿Qué le atrajo de un proyecto como Lucy?

—He admirado el trabajo de Luc Besson por muchos años, así que para mí fue una gran oportunidad trabajar con él y también ser parte de lo que pensé que sería una historia muy interesante. La película explora a través de Lucy qué ocurriría si los humanos usaran toda su supuesta capacidad cerebral. Ella es capaz de controlar su entorno, parar el tiempo y pensar a una velocidad increíble.

 —¿Cómo describiría a su personaje?

—Ella es básicamente una mujer sensible. Todo sucede muy rápido para Lucy y eso es totalmente abrumador.

—¿Le parece extraño que algunos de sus mayores éxitos en el cine hayan sido interpretando papeles de acción femenina como Natasha Romanoff y ahora Lucy?

—Soy muy afortunada de ser parte de las películas de Marvel porque tienen mucha sustancia. La mayoría de los filmes de superheroínas no son muy buenos, simplemente no están bien hechos. Me encanta que Los Vengadores haya ido en contra de la tendencia de presentar a los personajes femeninos a través del atractivo sexual. La Viuda Negra es un personaje muy inteligente, complejo y realmente fuerte… y estoy feliz de estar interpretándolo otra vez.

—¿Pero volvería a hacer una comedia romántica?

—En realidad últimamente no he leído ninguna que me haya gustado mucho. No me malinterpreten, me gusta el género, pero es difícil de hacer. Hay tanto cliché que creo que no es fácil encontrar algo que no se haya hecho antes.

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—Ha pasado más de una década desde que Perdidos en Tokio la convirtió en una estrella. ¿Cómo aborda su trabajo de hoy en día en comparación con ese entonces?

—Ahora aprecio más lo que hago y pongo más de mí misma al trabajar que antes. Creo que hoy soy capaz de tomar decisiones más valientes porque he adquirido más experiencia y me siento capaz de hacerlo. Tengo más confianza en mi capacidad y curiosidad por abordar lo desconocido. Al mismo tiempo, nunca pierdo el entusiasmo que tengo para trabajar. Han pasado 20 años, pero todavía me ocurre que cuando empezamos a rodar, pienso: “Wow! ¡Estamos haciendo una película!”.

Dos veces nominada como la más sexy del mundo por la revista Esquire, esta modelo, cantante y directora además de actriz, tiene un sex appeal que no pasa inadvertido. No en vano es una de las actrices más comparadas con Marilyn Monroe. Por otra parte, sus camaleónicos looks la han convertido en un referente de estilo.

—Se ha referido sobre la forma en que usted y otras mujeres en la industria tienden a ser consideradas como objetos sexuales. Pero, ¿no es parte del proceso que atrae a la gente hacia las estrellas de cine y celebridades?

—He sido víctima de objetivación, pero no más que cualquier otra persona. No siento que he sido particularmente enjuiciada. Todo lo que tienes que hacer es ir a una discoteca y ves que esto ocurre de inmediato. ¡No siempre se da el caso en que el hombre se esté fijando primero en el cerebro que en la figura de la mujer! Pero, después de todo, es algo que he sido capaz de usar a mi favor. He tenido la suerte de colaborar en campañas de ropa y cosméticos, ser fotografiada por los mejores artistas, hacer bellas imágenes y todas esas cosas. Por otra parte, también puede ser muy frustrante porque siempre he pensado plantarme como una actriz de carácter y el medio me encasilla en este estereotipo específico… pero el hecho es que gran parte de mi trabajo no ha sido necesariamente sexual.

—En ese sentido ¿se sintió incómoda con el desnudo que hizo en Bajo la piel?

—No soy aficionada a la desnudez. Como todo el mundo, soy consciente de mi cuerpo y en esta película dejé a un lado los prejuicios para meterme en la piel de un extraterrestre. Tuve la colaboración de Jonathan Glazer, un artista que me protegió en todo momento. La desnudez en esta película no es explotadora. Lo he evitado en el pasado, principalmente porque centra toda la atención del personaje solo en una escena y oscurece todo el resto del trabajo. Uno no quiere alimentar eso.

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—Se ha convertido en todo un ícono de la moda en los últimos tiempos. ¿Se siente más cómoda caminando por la alfombra roja y vistiendo trajes de distintos diseñadores?

—No soy realmente una persona que sigue las últimas tendencias y tampoco presto tanta atención a la elección de las tenidas. Busco algo que me guste y me haga sentir cómoda. Cuando voy a estrenos de películas me gusta ser capaz de elegir algo que haga referencia a los vestidos clásicos de épocas pasadas.

—Al evaluar cómo van las cosas en este momento de su vida, ¿cuáles serían sus impresiones inmediatas?

—Sólo he sido muy afortunada de tener un pasado bastante productivo… También siento que durante mis veinte tuve que lidiar con muchas cosas, pero ahora me siento muy feliz.

> Revisa el tráiler de Lucy