Naomi Watts está sentada cómoda y relajada en el sofá de la pieza de un hotel en Nueva York. Tiene un aire amistoso pero diferente. Aparenta mucho menos de sus 44 años. A lo mejor porque tiene su pelo largo, que le cae por debajo de los hombros, platinado, y las uñas de las manos en un tono naranjo, y las de los pies en color malva. O a lo mejor es el vestido negro con tiras y las sandalias con taco que lleva puestas. Está en pleno rodaje de su última película —St. Vincent de Van Nuys—, donde interpreta a una stripper rusa embarazada y comparte elenco con Bill Murray, quien hace de un veterano de guerra que entabla amistad con un niño cuyos padres se acaban de divorciar.

Para Naomi no es indiferente el tema del divorcio. Lo vivió en carne propia y fue también un tema crucial en la vida de uno de los personajes más difíciles que le ha tocado llevar a la pantalla: el de la princesa Lady Di en la película Diana, basada en el libro de Kate Snell —Diana: Su último amor— y dirigida por Oliver Hirschbiege, nominado al Oscar por La Caída.

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—¿Qué encontraste en Diana, con qué te sentiste identificada?
—Diana tuvo una infancia con mucha tristeza debido al divorcio de sus padres. Fue separada de su madre, lo que creó en ella una fragilidad. Quedé impresionada por cómo ella quería sanar ese dolor. Cuando su matrimonio se rompió, muchos recuerdos regresaron —como el abandono, entre otras cosas—. Yo empatizo con eso”.

—¿Quiere decir con una casa rota y triste?

—Bueno, sí. Mi familia se divorció cuando tenía cuatro años y mi padre falleció cuando tenía siete.
La cinta aborda los dos últimos años de la princesa y la relación amorosa, muy poco conocida, que tuvo con Hasnat Khan, un cirujano británico-pakistaní del cual se enamoró  sin ser correspondida, lo que más tarde la llevó a caer en los brazos de Dodi Al Fayed —a quien siempre había conocido—, un romance de verano de destino incierto, según los antecedentes que recopiló la propia Naomi Watts.

Su interpretación de Diana ha tenido diversas recepciones. La prensa londinense ya la proclamó como candidata a una nominación al Oscar como mejor actriz; mientras que en Estados Unidos su trabajo ha recibido cuestionamientos. Con todo, su preparación para interpretar a Diana fue exhaustiva: “Trabajé con instructores de dialectos por seis semanas antes de empezar el rodaje. Luego caminaba con mi iPod escuchando la entrevista que le dio a Bashir —Martin Bashir, conductor de televisión— una y otra vez, todos los días. Tenía que hacerlo bien porque momentos como esos son los que la gente jamás olvida”.
En todo caso, ésta no es la única película polémica que ha protagonizado Watts en lo que va del año. Adore, donde comparte elenco con Robin Wright, cuenta la historia de dos amigas de la infancia que vuelven a reencontrarse en la adultez, etapa en la que cada una se enamora del hijo de la otra. La crítica la ha definido como ‘provocativa y preocupante, sensual y escandalosa’, entre muchos otros adjetivos. La película, escrita por el guionista  Christopher Hampton —autor del script de Relaciones peligrosas y Expiación, deseo y pecado— , ya da que hablar por la potente interpretación de Watts, lo que podría también encaminarla hacia la gala de los Oscar en caso de no ser nominada por Diana.

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Si bien Watts busca constantemente desafíos actorales, como es el caso de Diana y Adore, ahora se ha dado el tiempo para hacer cosas en donde pueda mostrar su carácter más liviano y risueño, como lo son las películas While we’re Young, que protagoniza junto a Ben Stiller; Birdman, que cuenta la historia de un actor venido a menos que lucha por recuperar su dignidad (en tono de comedia) dirigida por Alejandro González Iñárritu, o la misma St. Vincent de Van Nuys, para la cual también tuvo que preparase bastante e incluso tomar clases de ‘baile del caño’.
Con tanta película rodando y en camino, ¿cómo lo hace Naomi para compatibilizar tiempo con su familia? Con su marido, el también actor Liev Schreiber (X-Men origins), con el que tiene dos hijos, acordaron una regla: no pueden estar trabajando los dos al mismo tiempo, de esa manera alguno de ellos siempre puede estar con los niños.

—¿Lidias con los paparazzi tratando de llevar una vida común y corriente?
—Liev y yo llevamos nuestras vidas de un modo muy normal e intentamos no ser tan protectores de nuestra intimidad.  Si eso significa salir de la casa apurados y estar vestida como un desastre y además que te saquen una foto, entonces que así sea.

—¿Qué es lo que te hace la más feliz ahora mismo?

—Disfrutar del verano con Liev, pasar el tiempo en familia. No tenemos enormes distracciones. Nos basta para ser felices  estar juntos el uno con el otro.
Aunque restan dos meses para las nominaciones al Oscar, Naomi Watts tiene motivos para hacerse ilusiones. Luego de dos nominaciones frustradas, ésta, la tercera, podría ser la vencida.

>Tráiler de Adore: