Pero más que su amplia sonrisa, lo que se impone es ese cuerpo ultraestilizado. Físico que es resultado de una dramática privación de alimentos al que se tuvo que someter para asumir la piel de Fatine, el personaje trágico de la película. Un sacrificio que, como recompensa, le podría otorgar su segunda nominación al Oscar.

Los miserables, ya elegida por el American Film Institute como una de las 10 cintas más relevantes de 2012, es la adaptación del exitoso musical homónimo. Superproducción a cargo del director Tom Hooper (ganador de la Academia por El discurso del rey) que, además de Hathaway, tiene en su elenco a figuras de primera línea como Hugh Jackman, Russell Crowe, Helena Bonham Carter y Amanda Seyfried. Ninguno de ellos ‘dobla’, todos cantan en vivo frente a la cámara en esta historia de marginalidad, romance y revolución en la Francia de 1800.
—¿Es cierto que los viernes por la noche se juntaban a cantar en el hotel donde alojaba Russell Crowe?
—Es verdad. Era un tipo de casa de campo que estaba dentro del hotel. Era muy acogedor: él nos recibía, preparaba bistecs y, luego de burlarse de mí por ser vegana, me hacía ensaladas de zanahoria muy ricas (risas). Después de comer, todos pasábamos a otra habitación y alguien comenzaba a tocar el piano. Normalmente partíamos cantando Hallelujah, de Leonard Cohen, y nos repartíamos los versos. Fue una buena manera de conocerse y conseguir que los más tímidos se abrieran.
Hathaway vio por primera vez Los miserables en Nueva York cuando tenía siete años. Su mamá actuaba en la obra como una de las obreras de la fábrica. “Pero mi conexión con la historia fue cuando mi madre tomó el papel de Fantine”, cuenta. Dado ese lazo familiar se involucró intensamente en el rol de esta francesa en desgracia, que sufre las máximas penurias y cae en la prostitución para poder mantener a su hija Cosette.

PARA DEMOSTRAR ESE DETERIO-RO FÍSICO Y EMOCIONAL, no sólo se cortó el pelo casi al rape en una escena del filme, sino que perdió cerca de 12 kilos en un mes para hacer creíble la hambruna y el estado moribundo de su personaje. No comía casi nada. Sólo unas 400 calorías al día. En otras jornadas se mantenía sólo con agua. Y aunque actualmente muestra un look más saludable, algunos medios comentan que a la actriz le preocupa mantener esta nueva delgadez y se restringe en las comidas. Por eso ya no quiere contestar más preguntas sobre el peso.
—¿Cómo fue la transición para pasar de la sexy Catwoman a Fantine?
—Me parecieron papeles más relacionados de lo que inicialmente pensé. Ambas son guerreras increíblemente fuertes. Y todo el entrenamiento físico que tuve que hacer para interpretar a Selena Kyle me hizo mucho más resistente mentalmente para Los miserables. Más disciplinada y esforzada. Necesitaba todo eso para convertirme en Fantine.
—Hace tres años tuvo un número musical con Hugh Jackman en la gala del Oscar. ¿Fue esa la semilla para reunirlos en este proyecto?
—Desde esa vez que estábamos buscando hacer algo en conjunto y se presentó este proyecto que no tenía nada que ver con nosotros. Se dio que conseguimos los papeles y nos tocó actuar juntos. ¡Me encantó! Quiero más. Eso es lo que pasa con Hugh Jackman, te quedas con el gusto y deseas más, más y más.
—Ha recorrido un largo camino desde El diablo viste a la moda, ¿qué has aprendido desde esa cinta?
—No sé por dónde empezar. Lo único que lamento de El diablo viste a la moda es que me sentía tan insegura de estar en compañía de actores tan importantes (Meryl Streep, Stanley Tucci), que eso no me dejó disfrutar de la experiencia. Aprendí de esa película que hay que superar esa sensación y pasarlo bien. Siento un mayor grado de confianza en mi trabajo de lo que tenía en ese momento. Y, en ese sentido, ahora es maravilloso poder esperar por el proyecto correcto para dar todo lo que tienes.

ESA SEGURIDAD TAMBÉN SE RE-LACIONA CON SU MATRIMONIO. En septiembre, y usando un vestido de princesa diseñado por su amigo Valentino, se casó con el actor Adam Shulman (31). Así dejó atrás su desastrosa relación con el empresario italiano Rafaelo Folieri, quien fue declarado culpable de fraude electrónico y pasó un tiempo en la cárcel.
—Esta película es sobre el amor apasionado. ¿Crees en el amor a primera vista?
—Creo en las almas gemelas. No estoy segura de creer en el amor a primera vista, aunque algunas personas lo han experimentado. Pero yo creo que nuestras almas se reconocen unas a otras en un nivel más profundo de lo que estamos conscientes.
—¿Cómo se siente al decirle a Adam marido en lugar de novio?
—Me encanta. Lo nombro así demasiadas veces porque me gusta la palabra. Se siente maravilloso y natural, además de exquisito. No me daba cuenta de lo mucho que deseaba estar casada.
—¿Fue su marido al set de Los miserables?
—Yo iba a estar durante la primera parte del rodaje sola porque él tenía que trabajar. Pero regresó conmigo en la fase de la pérdida de peso porque me iba a sentir muy agotada. Durante los días en que estuvo me hizo tan feliz y reír tanto que le dije que realmente necesitaba estar un poco más ‘miserable’; y partió a casa. Allí volví al personaje.
—¿Qué clase de madre cree que vas a ser?
—Una muy cool (risas). Una que mis hijos amen, una guía para que sean buenas personas. He deseado ser mamá desde que tenía dieciséis años.
—¿Cree que le será difícil ser estricta con sus niños?
—Definitivamente. Pero me dijeron “no” muchas veces en mi vida y es algo muy saludable.
—Esta ha sido una gran temporada y lo más probable es que la nominen al Oscar.
—Gracias, espero que se haga realidad. Lo descubriremos en las próximas semanas. Lo que sí puedo afirmar con seguridad es que el 2012 ha sido el mejor año y más grande de mi vida.