Una mujer capaz de luchar por un amor imposible, que defiende sus ideales y, por sobre todo, bella. Esta podría ser la descripción perfecta de un papel de Audrey Hepburn, pero no. Estamos hablando de Diane Keaton (68), la única heroína romántica que ha perdurado en la pantalla grande pese a los años, las arrugas y las canas. Desde que conquistó al público masculino en su participación como Annie Hall en los años ’70, papel que le dio el Oscar como mejor actriz e hizo que cada espectador llegase a reír de pena. 

Justamente de la mano de Woody Allen fue que se iría formando como una de las actrices cómicas más solicitadas del medio. Con Allen ha mantenido una amistad de décadas que vio reforzada tras los Globos de Oro 2014 cuando salió en defensa del director envuelto en una polémica por acusaciones de abuso sexual contra su hija. 

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Otro de los personajes que más la marcaría sería la angustiada Kay Adams en El Padrino (1972). Como la señora de Michael Corleone, interpretado por Al Pacino, formarían un romance que traspasaría la pantalla. Mantuvieron una relación de años, hasta que Al Pacino le pidió matrimonio y todo acabó. Hoy no se hablan. A pesar de tener dos hijos adoptivos, la actriz jamás pasó por el altar.  

Años más tarde volvería a hacer noticia por más de lo mismo. Tras su aparición como Louise Bryant en Reds (1981), fue candidata a mejor actriz en los premios Oscar y aparecieron los rumores de un supuesto romance con el director. Sería una más en la larga lista de hermosas mujeres de Warren Beatty, “el hombre de las 12.775 mujeres”.

Fue tras su participación en Alguien tiene que ceder (2003) que Keaton reafirmó al público que ya no era necesario ser hermosa y joven para mantener romances con los hombres más atractivos de Hollywood. La actriz se paseaba enamorada por las calles de Los Angeles junto a Keanu Reeves, su pareja en la película y ahora en la realidad. Fue así una de las precusoras de la moda de parejas madre-hijo.

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Es de esperarse que vuelva a encantar al público masculino en Juntos pero no tanto, la comedia romántica en la que Keaton aparecerá el próximo 31 de julio junto a Michael Douglas. En la película serán vecinos y la relación entre ambos comienza cuando el personaje de Douglas, un malhumorado agente de bienes raíces, acude en ayuda de su vecina porque no sabe cómo tratar con su nieta de la cual está a cargo. Están todas las fichas puestas en la actriz que aparecerá en su faceta de cantante.

—¿Es realista enamorarse a los 68 años?

—Sí, ¿por qué no? Para mí no es realista, pero para mi personaje en la película sí lo es. Eso es lo genial, ella es libre. En la película existe esa libertad pero en la vida real es más difícil. No me podría imaginar en una cita, eso no va a ocurrir.

—¿Por qué?

—Porque es imposible que un hombre de una edad apropiada se acerque a mí y me diga: “Diane, ¿quieres salir?”, eso nunca va a ocurrir. Aquellos hombres están con mujeres más jóvenes.

—Es usted un excelente ejemplo de envejecer con gracia.

—No estoy muy segura de ser un buen ejemplo (risas).

—¿Cómo ha conservado tal longevidad en un negocio voluble?

—No lo sé. Realmente no lo sé. He tenido golpes de suerte. Por ejemplo cuando Nancy Meyers (productora de Baby Boom) me llamó. Era una época en que nadie me quería en una película y esto me ha ocurrido varias veces en mi vida. Nancy no quería a Meryl Streep para la película, pero acertó porque más tarde acudió a ella y funcionó muy bien también, pero en ese momento ella me quería a mí. No me estaba yendo bien en términos laborales pero ahí todo cambió. 

—¿Cree que se hace más fácil a medida que envejece?

—No, no creo que se haga más fácil a medida que envejeces. Creo que te comienzas a urgir porque te acercas a la muerte. Nadie quiere acercarse a esa etapa de la vida. Uno siempre quiere ser bello, atractivo, adorado… Soy actriz, entré en este medio para eso, quería que la gente me mirara. Yo quería estar delante de la gente (risas).

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—¿Cree que sus hijos la mantienen joven?

—No necesariamente. Lo que ellos hacen es conservarme activa, pensante y preocupada. Ser madre es estresante y eso te hace permanecer joven en el sentido de que tienes que estar siempre de pie y seguir adelante porque no hay tiempo para tumbarse.

El look andrógino que le impuso Diane Keaton a su adorable personaje en Annie Hall, impactó en su momento y sigue siendo un clásico. Pantalones anchos, sombrero, anteojos de marcos gruesos, camisa de hombre y la infaltable corbata. Sin duda son elementos que siempre regresan a la pasarela. En la película la actriz vestía en muchas ocasiones su propia ropa, prendas que la diseñadora del set no quería autorizar pero a las que Woody sí daba el visto bueno. 

—¿Cuál es su opinión sobre la importancia que la moda ha adquirido en la alfombra roja?

—En primer lugar, la moda siempre ha estado ahí y en segundo lugar, cuando estaba en la etapa de Annie Hall, justamente la moda era mantenerse fuera de los reflectores. Debías ser muy cuidadoso con lo que estabas haciendo y cuando miro hacia atrás pienso en lo ridículo que eso era. Es decir, ¿por qué? Ahora la idea de que una actriz o celebridad pueda ser etiquetada o calificada es más frecuente.

—Tiene un estilo muy distinto. Supongo que no se siente presionada por usar lo que se supone está de moda.

—Bueno, yo sólo uso lo que quiero usar. No voy a estar cambiando mi punto de vista acerca de la ropa, el vestido acertado o el vestido equivocado. Siempre he recibido un montón de malas críticas sobre lo que me he puesto así que ¿cuál es la diferencia? Si te gusta lo que te gusta, debes usarlo. Me gusta elegir yo misma mi ropa, no me gustaría que alguien eligiera por mí lo que voy a usar. Algunos cuerpos en Hollywood son como ¡wow! Yo nunca he tenido ese tipo de cuerpo. ¿Cómo consiguen ese abdomen plano? 

En mayo recién pasado, Keaton apareció en una de sus entrevistas más íntimas en televisión en el programa norteamericano The Dr. Oz Show en donde confesó lo que ella misma describió como la etapa más difícil de su vida: su pasado con bulimia. Reveló haber llegado a consumir hasta 20 mil calorías diarias, era adicta a la comida. Fueron cuatro años los que estuvo atrapada en esta enfermedad mental que solo logró superar con la ayuda de un analista. Hoy a pesar de tener un look natural, sin bótox y con una cabellera casi completamente gris, la actriz confiesa no ser para nada segura de sí misma. De todos modos conserva una dieta muy rigurosa, hace 25 años que no come carne y practica ejercicio todo el tiempo para mantenerse activa y saludable.

—¿Cuándo fue la última vez que se sintió bella?

—Nunca me he sentido bella, yo no. Soy muy insegura. Me he sentido bella en mi interior pero no en cuanto a mi apariencia. Está la belleza exterior y la de mirarse a sí mismo, para mí la belleza más satisfactoria es cuando te estás mirando afuera y no hacia adentro, porque es la que nunca podrás alcanzar. No me importa quién eres ni qué tan hermoso eres. O sea puedes darle un buen uso si tienes la belleza de Kate Moss, por ejemplo.

—¿Se arrepiente de algo en particular, ya sea en el aspecto personal o profesional?

—Tengo sentimientos de arrepentimiento en mi mente, sí obvio. Desearía haber sido más dotada, haber sido más como otra persona o con mejor adaptabilidad, haber tenido una personalidad menos ansiosa y también haberme sentido menos intimidada por las cosas… ser más valiente, sí todo el tiempo.

—¿Qué le gustaría transmitirle a sus hijos en términos de experiencia?

—Vas a vivir una sola vez así que debes tener una vida plena, probar cosas y cometer errores. Trata de disfrutar de lo que has aprendido y del trabajo porque el trabajo lo es todo. Para mí, el trabajo es un juego y si tienes la suerte de trabajar en lo que te gusta, bueno, también te puede tocar pesado, no todo el mundo tiene esa suerte. Pero si me preguntas por mis niños, espero que tengan una vida plena y rica en términos de experiencias. Ojo que no estoy asesorando a todo el mundo porque en primer lugar no creo que sea inteligente de mi parte aconsejar a nadie (risas).