–¿Alguna vez le habían expresado públicamente tanta fascinación como lo hizo recientemente la actriz Carmen Maura?

–No. Ha sido una estimulante sorpresa.

–¿Qué tan inhibido se siente con el flechazo?

–No me siento inhibido. Las palabras de Carmen me dan mucho ánimo para vencer las dificultades que supone hacer una película. Me hace muy feliz ante la expectativa de trabajar con ella por su talento, su extraordinaria simpatía y su generosa complicidad.

–Entonces, ¿es un hecho que la ex musa de Almodóvar actuará en su próxima película, El Entusiasmo?

–Eso está comprometido, sólo falta encontrar el financiamiento, en plazos razonables, para que El Entusiasmo se haga realidad.

–¿Qué tan entusiasmado se encuentra con ese proyecto?

–Este es el único proyecto cinematográfico que tengo. Llevo trabajando en el más de cuatro años. Concibiéndolo, amasándolo, puliéndolo. Alimentándolo como a una criatura. ¿Qué puedo decir entonces? Quiero que nazca y vea la luz de las pantallas y de los espectadores.

–¿Cómo va a financiar esa película?

–Estamos buscando el financiamiento en Europa. Ojalá fuera mayor la posibilidad dentro del país. Si el mercado local fuera más grande y el aporte porcentual fuera mayor, sería mucho más fácil armar coproducciones razonables.

–¿O sea, usted de frentón no está en el grupo de los cineastas endeudados?

–No, no lo estoy.

–¿Qué les pasó a ellos? ¿Mala administración de recursos o baja calidad de producciones?

–El problema es bastante complejo, pero, haciéndolo corto, creo que hay una incorrecta evaluación generalizada del mercado y una indiferencia nacional hacia el cine.

–¿Por qué el cine chileno no arriba?

–Es una ilusión querer competir con Hollywood. Es necesario encontrar una raíz propia, vinculada a los chilenos, reconocible por nuestro público. Esa relación de amor y empatía no ha nacido aquí. Para eso es necesario hacer muchas películas con mucha soltura.

–¿No cree que somos capaces de contar historias simples?

–Creo que sí somos capaces y se ha hecho. Hay que filmar más y con menos solemnidad.

–¿De qué trata el guión de El Entusiasmo?

–De amor encontrado y desencontrado. De jóvenes, de la familia y de la amistad, de los proyectos personales, del dolor y la fascinación que tiene la vida en estos noventa “entusiasmados” que estamos viviendo.

–¿Qué pasó con Pasos de Baile, el documental basado en el programa de TV Baila Conmigo?

–Lo estoy terminando, después de doce años. Es una pequeña película documental, muy libre, filmada a lo largo de muchos años (ésa es parte de su gracia y de su metodología), hecha con amigos y sin objetivo comercial. Muy querida.

–¿A usted no la da ni pizca de escrúpulos trabajar para la televisión?

–Haciendo lo que sé hacer, no. Lo mío es la ficción, contar historias a la gente, y en la TV está la gente. Creo que esa audiencia está ávida de ser seducida y se merece historias propias. Creo profundamente que un país sin historias, sin fantasía, es un país sin rostro, sin mito, sin alma. Me encanta este país, es el mío, me siento comprometido con él y quiero narrar sus sueños. ¿Por qué no en televisión?

–¿Qué compromisos usted guarda sagradamente al momento de filmar?

–La fidelidad al guión, el respeto por ese trabajo largamente madurado.

–¿Alguna de sus cuatro hijas le ha inspirado una buena historia?

–Ellas me han inspirado los gérmenes de todas las historias que más me interesan: el asombro y la ternura.

–¿Qué cosas le divierten?

–Los chistes buenos bien contados.

–¿Y existe algún pensamiento perverso que volcaría feliz en alguna película?

–Seguramente. Habría que hacer la película para averiguarlo.