“¿Por qué estoy aquí? ¿Qué estoy haciendo y dónde voy a terminar?“. Son las preguntas que el personaje de Rey —intepretada por Daisy Ridley— se hace en Star Wars VIII: Los últimos Jedi, que acaba de estrenarse.

Interrogantes que cualquier persona tiene en un momento de la vida, pero que Daisy Ridley se las hace un poco antes, a sus 25 años, justo cuando es parte de una de las franquicias cinematográficas más importantes en la historia del cine. Estas preguntas de intromisión que se plantea la actriz británica se deben a la sobreexposición que conlleva formar parte del fenómeno Star Wars.

rey1

Ridley estuvo en terapia durante seis meses luego de terminar el rodaje de El despertar de la Fuerza.

“Siempre he sufrido de ansiedad, desde que soy adolescente. Debí haberlo hecho antes, pero de un momento a otro me di cuenta de lo bueno que es hablar de esto. Analizar el asunto con el mismo grupo de personas es maravilloso, pero a veces también es bueno alejarse del elenco y el equipo para procesar lo que sucedió”.

En 2016, Daisy Ridley cerró su cuenta de Instagram y se alejó por completo de las redes sociales, una decisión un tanto ajena a la generación millennial, pero que se fundó tras una lluvia de críticas en la misma plataforma. La actriz posteó una imagen con el homenaje que en los premios Teen Choice Awards se les dedicó a las víctimas de los tiroteos en las ciudades de Orlando, Newton y San Bernardino.“Pensando en lo afortunada que soy… sentada entre la audiencia, las lágrimas comenzaron a correr por mi rostro durante el acto contra la violencia armada. No conseguí una imagen del increíble grupo que subió al escenario, pero fueron muy valientes.

Se convirtió en un verdadero momento de unión. Debemos acabar con esto”, escribió Ridley en su perfil. El gesto de paz de la actriz fue malinterpretado por los críticos de internet, quienes la tacharon de hipócrita por participar de una película que hace gala de las armas. Estos y otros comentarios referentes a su aspecto físico y su vida personal terminaron por convencer a la originaria de Londres de suspender su cuenta.

Asegura que luego del incidente en los premios “de pronto la gente dejó de ser tan amable. Estuve conmocionada por tres días. Fue el despertar más grosero de lo que internet podría ser. Decidí salir porque pensé que mi alma era más importante. Como estoy apareciendo en más películas y todo se vuelve más público, yo atesoro mi privacidad”, explicó la actriz que por estos días es vista por millones en todos los cines del mundo. 

Se rumoreaba que la actriz estaba saliendo con su compañero de elenco John Boyega —Finn en Star Wars—, pero no quiso afirmar ni desmentir nada. “No respondo a esas preguntas, porque hay cosas en mi vida que son privadas”, dijo a la revista Glamour. 

rey2

La necesidad de la validación online es algo que aqueja a Ridley. Cree que el contenido que se publica en internet siempre es para alguien más. “La manera en que nos vestimos, nuestras vacaciones, todo. Es agradable hacer cosas solo para ti y que luego puedas llegar a casa y contarle a tu mamá lo que pasó”.

El interés de Daisy Ridley por el arte apareció desde que era niña. Asistió a la Escuela de Artes Escénicas Tring Park, en Londres, donde se especializó en teatro musical. Sin embargo, su pasión por la actuación no nació hasta la universidad, cuando decidió dejar sus estudios en Civilización Clásica en la Universidad de Birkberck para dedicarse al teatro.

Comenzó a preparar su currículum con apariciones en pequeños programas de televisión, hasta que se enteró que J.J Abrams estaba haciendo audiciones abiertas en búsqueda de rostros desconocidos para el episodio VII de Star Wars: El despertar de la Fuerza. El director quería mantener la tradición de convertir en famosos a diamantes en bruto, como George Lucas lo hizo con Mark Hamill. Después de cinco reuniones con él, Ridley consiguió el papel de Rey.

Como la menor de tres hermanas, esta repentina fama tampoco ha sido fácil de digerir para su mamá.

“Es difícil para la hija más pequeña de alguien ver cómo se convierte en algo de lo que todos exigen una parte. A veces siento que me limito a hablar de ciertas cosas. Lo que hago es extraordinario, pero no es fácil todo el tiempo”.

Consciente de que su vida no es la misma desde su gran salto, la actriz afirma que procura mantener el mismo ritmo. Sigue viviendo en el mismo lugar en Londres, viaja en metro y asegura que nadie la reconoce porque “todos van preocupados de sus asuntos. Están viviendo su vida”.

star-wars

Hace poco terminó de rodar la película Ophelia, en la que interpreta a la enamorada del príncipe Hamlet. Sobre la cinta, en la que comparte elenco con Naomi Watts y Clive Owen, dice que luego de trabajar ocho semanas seguidas, necesitaba dormir. Sobre su clave para combatir su carga laboral en ascenso y la agotadora exposición mediática, confiesa que lo mejor es “leer un libro o tomar una ducha, porque es parte de cuidarse a sí mismo. Es un momento para estar tranquila y escuchar música”.