Su primera alfombra roja en Cannes a los 48 años y se atrevió a sacarse los zapatos para subir los 24 peldaños… Julia Roberts, la veterana actriz se convirtió en la Reina del Festival de Cannes 2016 pese a que Thierry Fremaux, el delegado del certamen, había vaticinado que ese puesto lo ocuparía la joven Kristen Stewart.  

Durante la presentación de Money Monster de Jodie Foster, que protagoniza junto a George Clooney, Roberts tuvo un paseo exclusivo y solitario por la alfombre roja. Mientras posaba con su escotado vestido de Armani Privé negro frente a los inquisidores lentes de la prensa, el locutor recordaba la amistad más allá de lo profesional existente entre Roberts y Clooney, que trabajaron juntos ya en la saga Ocean’s eleven.

La representación chilena con Neruda de Pablo Larraín y Poesía sin fin de Alejandro Jodorowsky, se quedó sin alfombra roja pues la Quincena de Realizadores en la que participan se ahorra tapices y en cambio privilegia un encuentro con el equipo de la película al final de cada proyección. Nuestros compatriotas, sin embargo, se apropiaron de los aplausos y los buenos halagos del público y la prensa del festival.

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Sorprendentemente, Neruda fue aplaudida por atreverse a cuestionar el mito que existe en torno a la figura del artista y líder de la izquierda chilena y mostrarlo como un hombre excéntrico de gustos extravagantes. “Pablo Larraín juega con la figura del poeta”, tituló en su web Radio Francia y el diario L’express acusó al cineasta de “bajar del pedestal” al Nobel. En conferencia de prensa y como respondiendo a estas opiniones, Larraín recordó que Neruda no es un biopic, sino “una película sobre lo nerudiano y lo que nos produce a nosotros su poesía y su figura. Entramos en un juego de ilusiones donde fabricamos un accidente”.

Jodorowsky estrenó en cambio rodeado de seguidores franceses, que forman parte de esos 10 mil que apoyaron económicamente al sicomago para financiar su película, fanáticos que aplaudieron durante varios minutos esta segunda entrega de su autobiografía filmada, que debería tener cinco capítulos. “Esta película me sanó, pero también me enfermó. Al finalizarla no podía caminar. Hacer una película así a mi edad es una proeza”, apuntó el director de El Topo.

Abriendo este Festival de Cannes, la alfombra recibió a Kristen Stewart, protagonista de la película de Woody Allen, Café Society, presentada fuera de competencia, pero que está también en lista por la Palma con otro filme, Personal Shopper, del francés Olivier Assayas. Kristen, la ex protagonista de la serie de vampiros Twilight era especialmente esperada este año pues coincidía con su ex novia, la cantante gala Soko, que se ha revelado también actriz y que participa en la sección Una Cierta mirada como parte del elenco de Bailarina, de la italiana Stephanie Di Giusto.

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Stweart volvió a repetir su caminata en el Palais de festivales durante el estreno de American Honey, la primera película estadounidense de la británica Andrea Arnold. Kirsten es amiga de la nieta de Elvis, Riley Keough, que participa en el filme, pero además su otra ex, Alicia Cargile, trabajó como asistente de la película. Kirsten lució un entero negro, aire relajado, melena desgreñada y sonrisa en los labios como confirmando los rumores de que podrían haber vuelto.

La excéntrica cantante y actriz Soko tuvo también su minuto de gloria en la alfombra roja con un vestido retro de Giambattista Valli, blanco y ligero, en línea con las telas que  su personaje Loie Fuller utiliza en sus representaciones en el filme. Aunque en realidad durante su desfile la prensa estaba más pendiente de la joven Lily Rose Deep, la hija de Vanessa Paradis y Johnny Depp. A pesar de que la chica de 16 años está acostumbrada a los podiums y alfombras rojas, y que suele instalarse en primera fila en los desfiles de Channel, marca a la que representa, en su estreno en estos menesteres parecía intimidada. Lily Rose, delgada al extremo como su madre, que al ser jurado este año asistió en primera fila a su estreno actoral, optó por un look glamour sobrio, un vestido Chanel negro con cinturón brillante y espalda descubierta que destacaba aún más su pronunciada estructura ósea y que cubría apenas con transparencias sus delgadas piernas.

A nivel local se pudo ver, como es común, a la novia encubierta del Presidente Hollande, la actriz y productora Julie Gayet. Este sábado conversó largamente en las afueras de la playa del Hotel Majestic donde participó de un photocall con los protagonistas de la película Grave, el primer largo francés de género, dirigido por Julie Ducourneau y presentado en la Semana de la Crítica. Gayet vestida con sobrio entero negro, llevaba unos tacones turquesa de 10 centímetros que la encumbraban fácilmente al metro ochenta de altura y hacían entender por qué pocas veces se le ha visto al lado del presidente, que no es más grande que el ex mandatario Sarkozy, conocido por su baja estatura.

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Pero sin duda la heroína nacional es Marion Cotillard, que como Kristen Stewart es de las pocas que asiste con dos películas en competencia: Juste à la fin du monde del quebequense Xavier Dolan y Mal de Pierres de su compatriota Nicole García. Su look en un vestido dorado ajustado de Dior, el rojo de sus labios y su mirada maliciosa conquistaron a Cannes al igual que su actuación que es candidata al premio a la mejor actriz.

Entre los caballeros, el más apuesto sin duda ha sido George Clooney, acompañado de su esposa Amal, vestida de un intenso amarillo, no dejó de sonreír y de proclamar en conferencia de prensa que Estados Unidos “no tendrá como Presidente a Donald Trump, que no será un país guiado por el miedo a los musulmanes, las mujeres y los inmigrantes”. Ryan Gossling, el atractivo marido de Eva Mendes, que volvió a Cannes con una comedia de policías junto a Russel Crowe, es por su belleza otro de los destacados del Festival. Al igual que Shia Le Beouf, el chico malo de Hollywood, protagonista de American Honey

De lado latinoamericano, Gabriel García Bernal y Diego Luna siguen siendo inseparables. Mientras el primero visita Cannes con el filme de Pablo Larraín Neruda, Luna, asistió como jurado de la sección Una Cierta mirada y recorrieron de punta en blanco la alfombra roja el día de la inauguración.

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Otras pasadas de pasarela son más efímeras. Las de los miles de invitados a las proyecciones que deben esperar pacientemente entre una y otra pausa del “locutor” de la alfombra roja. Ellos pasan cuando no hay artistas y son casi tan elegantes y profesionales que las propias estrellas de Hollywood.