Franca y valiente, esos son los principales rasgos del carácter de Charlize Theron, la actriz sudafricana de 39 años cuya descarada actitud hacia la vida es comparable con su impresionante belleza. Ganadora del Oscar por su papel en Monster, en la que encarna a una asesina en serie, es una de esas temibles mujeres independientes que se comportan como si pudiesen llevarse el mundo por delante. Si bien sus coestrellas y los directores que han trabajado con ella  la describen como audaz, le reconocen también la gran sensibilidad y talento que ha desplegado en actuaciones como en The burning plain o Young Adult, las películas que filmó después de tres años de inactividad. En el 2010, su vida personal sufrió un gran vuelco cuando se separó del actor Stuart Thomsen, luego de nueve años de relación, y en 2012 adoptó a un niño que bautizó como Jackson.

Ahora, está de vuelta. La artista brilla en las pantallas locales en Mad Max: Fury road, del director George Miller, una secuela del Mad Max original, la película que impulsó a Mel Gibson al estrellato estadounidense. Esta vez, el actor británico Tom Hardy asume el rol de Gibson, mientras que Theron aparece como una guerrera del desierto —la Emperatriz Furiosa— que se une a Hardy en una épica batalla para atravesar juntos la tierra perdida. “George realmente creó una protagonista femenina como nunca antes se había visto. Mi rol como Furiosa es realmente desafiante”, señala.  

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Pero ese no es el único papel que tendrá a la sudafricana en las pantallas chilenas. El 11 de junio se estrena Lugares oscuros, una película que le hace honor a su nombre, pues se trata de la historia de una joven de Kansas que sobrevive a la masacre de su familia y testifica contra su hermano, a quien culpan del asesinato de sus padres. Veinticinco años después es contactada por una sociedad secreta que reclama la inocencia de él. Esto lleva a la protagonista a revivir la tragedia para tratar de encontrar la verdad. De Gillian Flynn, la autora de Perdida, esta cinta, dirigida por Gilles Paquet-Brener es una entretenida película de intriga, crimen y misterio en la misma línea de su primera novela.

El argumento no es tan lejano a un suceso que vivió la propia Charlize y que pudo haber marcado su destino. Ella fue la única hija de un matrimonio entre una alemana y un francés. El padre era un alcohólico que más de una vez agredió a su familia, hasta que en 1991 su madre Gerda le disparó un tiro en una de las tantas ocasiones en que él llegó borracho a casa y amenazó con matarla a ella y a Charlize quien entonces tenía 15 años.

Las autoridades establecieron que el crimen fue en defensa propia y la madre nunca fue enjuiciada. Charlize reconoce que parte de su fuerte carácter se debe a la influencia de su madre. “Ella me enseñó a levantarme y a ser valiente. No soy indulgente conmigo misma. Fui criada de manera tal que no permito sentirme como víctima, sino como una persona responsable por mis decisiones y acciones. Mi madre ha sido una gran guía a ese nivel. Ella mira hacia adelante y cree en no quedarse pegada en el pasado. Quiero vivir en esos términos y no parar en unos años más y decir por qué no viví mi vida cuando tuve la oportunidad, aunque para eso, uno tiene que estar dispuesta a pasar altos y bajos en el camino”.

Y esa fuerza la ha demostrado en su carrera. Su ascenso no fue sencillo. A los 20 años, sola en Estados Unidos, le tocó luchar duro para conseguir buenos papeles y superar el ‘pecado’ de ser demasiado bonita para muchos roles.

Hasta que un suceso fortuito la impulso a la fama. Un día estaba en un banco en Hollywood Boulevard cobrando un cheque que le había mandado su madre y la cajera no quería pagárselo. Fue tanto el lío que armó que atrajo la atención de un agente de actores, quien le entregó su tarjeta para que lo contactara. Eso cambió su suerte y empezó a conseguir papeles más atractivos. En 1997 su rol en El abogado del diablo con Keanu Reeves la hizo conocida y, un año más tarde Woody Allen la eligió como protagonista de Celebrity. Charlize le da el crédito a su madre por el apoyo moral y financiero que le dio antes de que su carrera despegara. “Podría haberme sentido insegura pero mi madre me decía tú tienes una base y eso es producto de lo que tú eres y no de lo que la gente piensa de ti”.

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Esa ha sido su filosofía de vida. “No creo que la felicidad sea algo permanente. Hay que estar siempre luchando y atesorando esos momentos en que el mundo te parece maravilloso y aun cuando las cosas se vean mal, no puedes permitir que te derrumben. La vida te lleva en muchas direcciones y no siempre son buenas”.

En este momento, la actriz parece estar pasando por una fantástica racha. Su fuerte personalidad atrajo a uno de los más reconocidos ‘chicos malos’ de Hollywood, un actor cuyas relaciones previas con Robin Wright y Madonna fueron tan tórridas y mediáticas. El romance con Sean Penn comenzó hace un año, cuando coincidieron en Hawai. Desde entonces se volvieron inseparables y han asistido juntos a diversos eventos y premiaciones. Incluso él está haciendo los trámites para adoptar legalmente a Jackson. 

— ¿Como se encontró viviendo un romance con Sean Penn? 

 —Sucedió naturalmente… Antes de darme cuenta estaba metida en algo que estaba haciendo mi vida mejor y la gente que realmente me ama podía ver los efectos que esto producía en mí.

Lo que también la ha sorprendido es la intensidad del cambio que le ha provocado la maternidad. “Me ha afectado a un nivel muy profundo. Abrazar a Jackson, verlo crecer, empezar a hablar y a descubrir el mundo es algo increíble. Aspiro a ser un ejemplo para mi hijo. Quiero que él crezca con una madre que es capaz de reconocer sus errores, sus fracasos y pueda decir: ‘mi madre vivió una vida auténtica’”. 

Charlize ha sido muy activa en la defensa de los derechos de la mujer y, específicamente, de mayores oportunidades para las actrices en Hollywood. Nunca se ha casado y ha desechado abiertamente la idea del vestido blanco. Es una persona muy comprometida con la igualdad de sexo. Y desprecia el clima de discriminación que prevalece cuando ellas envejecen. “Las mujeres encuentran su fuerza y su poder en su sexualidad, en su sensualidad a medida que se hacen mayores. Es irónico de que hayamos construido el modelo de la belleza alrededor de los 20 años, cuando a esa edad no tienes el más mínimo concepto de sabiduría, de qué es la vida”.

Theron practica lo que predica. La actriz se ha atrevido a desafiar el sistema patriarcal de Hollywood y no dudó en pedir 10 millones de dólares por su participación en El cazador. No quería que le pasara como a Jennifer Lawrence, quien cobró mucho menos que su coestrella masculina en American Hustle, a pesar de que por lejos era la integrante más atractiva y de mayor perfil del elenco. 

La actriz sabe que pasa por un buen momento y declara estar feliz, pero es una mujer con los pies sobre la tierra. “Estoy muy consciente de que soy una privilegiada, pero es muy difícil controlar todo. La vida nunca es tan racional como a uno le gustaría. Tengo claro que la ambición y las expectativas muchas veces se estrellan contra la realidad. La única prioridad que tengo ahora es mi felicidad y la de mi hijo”, concluye.