El famoso paseo La Croisette de Cannes podría ser perfectamente la escenografía de una película. Durante dos semanas la sofisticada costanera -flanqueada por estilosas vitrinas de Jimmy Choo, Prada, Chanel y Ferragamo- de este tradicional balneario de la Costa Azul francesa se transforma y recibe a los principales protagonistas de la industria del séptimo arte. 

Turistas y residentes se instalan a la entrada del Palais Des Festivals donde le tapis rouge acoge a directores, productores y actores, quienes hacen fila para vivir su “minuto de fama” y lograr esa ansiada fotografía que se publicará en los principales medios internacionales. Y si destacan haciendo declaraciones polémicas como la musa de Woody Allen, Cate Blanchet al mencionar no entender por qué “seguimos en un mundo y en una industria del cine en el que no se paga lo mismo a hombres y mujeres” o robarse las cámaras luciendo un vestido más impactante que las protagonistas de un filme como Blake Lively, la novia de Ryan Reynolds, quien opacó a Rosario Dawson en el estreno de Captive, mucho mejor.

Hay que brillar y todos lo saben. “Cannes es arte, prestigio, pasión y compromiso con la más alta calidad”, comenta Pablo Firpo, Global Marketing Director – Stella Artois, marca que lleva 13 años como sponsor del certamen y que invitó a CARAS a este importante certamen.

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Es que así es el negocio y así ha sido hace 67 años desde que nació el Festival de Cine de Cannes de la mano del mismísimo creador del cinematógrafo Louis Lumière, por iniciativa de Jean Zay, ministro de Educación Pública y Bellas Artes. Su objetivo, competir con la ya existente Muestra de Cine de Venecia. Y lo logró, con creces.

Su convocatoria siempre ha sido de excelencia y en los años ’50 saltó definitivamente a la fama gracias a la presencia de celebridades de la talla de Brigitte Bardot, Kirk Douglas, Sophia Loren, Grace Kelly, Cary Grant, Alain Delon y Gina Lollobrigida. 

“En esos años los artistas caminaban por La Croisette sin guardaespaldas y subían y bajaban de los lujosos yates sin tanto acoso… la gente podía verlos de cerca e incluso conversar con ellos”, cuenta Philipe Aimar, fotógrafo residente en Niza, quien lleva décadas cubriendo el evento.

Pero eso no ha sido el único cambio, cada vez son más los que quieren estar “visibles” en este festival. Ya no son sólo los protagonistas de los filmes en competencia los que llegan hasta la alfombra roja, siempre hay una excusa para caminarla. En medio de los flashes de celulares y cámaras los invitados a los estrenos —productores, periodistas y dueños de distribuidoras del Producers Network o Marche Du film— tratan de captar la instantánea de ese inolvidable momento mientras los guardias los invitan a caminar rápido para darle paso a las verdaderas estrellas.

Paris Hilton (fue DJ invitada en la discotheque Vip Room), Justin Bieber, Carla Bruni y Sharon Stone aterrizaron, caminaron por la alfombra roja y fueron el alma de las fiestas y eventos como la Gala amfAR, para recaudar fondos para el Sida, que cada noche sorprenden con impactantes puestas en escena. Lujosos yates que se acondicionan como una verdadera discotheque, tal como la recepción que hizo el diseñador Roberto Cavalli donde fueron invitadas las mejores modelos del momento; lujosas villas arrendadas en D’Antibes, a las afueras de Cannes para festejar al elenco de la saga Juegos del Hambre, Sinsajo donde brilló Jennifer Lawrence; la esperada gala de la revista Vanity Fair y Armani, donde se vio a Robert Pattinson y Justin Bieber. Y al estilo Hollywood la fiesta de The Expendables 3 demostró que los veteranos Stallone y Schwarzenegger están en forma. Cada noche, una nueva celebración sorprende con DJs en la playa, barras libres, incluso ice cream bars como la que ofreció Werner Herzog, Jerry Weintraub y la distribuidora francesa The Wild Bunch por la cinta Red Army y hasta concursos como el World Draugth Masters de Stella Artois donde 22 bartenders de todo el mundo compitieron y demostraron la forma perfecta (9 pasos) de servir esta famosa cerveza belga. 

Cannes no se detiene, durante dos semanas las 24 horas el día está vivo y su actividad es efervescente. Por algo su población aumenta de 70 mil a más de 300 mil habitantes en esta época. “Adoro estos días, nuestra ciudad florece, está viva y podemos ver lo mejor del cine mundial”, comenta Camile, una estudiante de arte que cada año se instala con un cartel con la leyenda ‘I need invitations ’ para que los productores le regalen entradas para los estrenos. 

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¿Cómo resiste esta pequeña localidad de la Costa Azul a la avalancha de turistas y artistas? Es que detrás del festival existe un sinnúmero de historias desconocidas que permiten que este certamen funcione a la perfección.

“Lo más visible son las celebridades de la alfombra roja pero cuando uno se pregunta por qué Cannes es el mejor festival del mundo hay muchas mixturas. La ubicación privilegiada en la Costa Azul, entre Mónaco y St Tropez, acá están los mejores hoteles con excelente servicio y atención y la experiencia. En el festival hay un proyeccionista que lleva décadas y que sabe quién ganará la Palma de Oro con sólo escuchar los aplausos del público”, comenta Pablo Firpo, Global Marketing Director – Stella Artois. 

Y hay más historias. Patrick Canelle es el “guardián” del puerto de Cannes. “Durante el festival llegan yates de gran envergadura y que pueden costar 100 millones de dólares”. Por eso la precisión es muy importante en nuestro trabajo y seguimos la regla básica de la marina: “Primero que llega, primero atendido, sea quien sea…”.

Natalie Piazzo es diseñadora y dueña de Le Grand Bazar con más de 35 marcas exclusivas y hasta donde llegan todas las celebridades. Sabe de estilo y reconoce que nada puede quedar al azar en Cannes. “La moda es muy importante en este festival. Las películas son arte y la moda es arte que puedes usar. En nuestro país tenemos ese “qué sé yo…” (‘Je nes se qua’) que sólo pertenece a Francia y tratamos de mantenerlo y cuidarlo”.

Su jurado es de gran reputación, acorde al nivel de las películas seleccionadas, y este año fue liderado por la australiana Jane Campion, ganadora de la Palma de Oro por la cinta El piano. “En el Festival de Cannes se combinan y se celebran el glamour de la industria, las estrellas, las fiestas, sus playas, los negocios mientras se mantiene rigurosamente la seriedad del Festival sobre el arte y el nuevo mundo del cine”.

Sofía Coppola, William Dafoe y Carole Bouquet, destacada actriz francesa, conforman, entre otros, el jurado que este año continuó con la tradición de “tú nunca sabes cuál será el final de Cannes…” en alusión al a veces inesperado resultado de la premiación de este festival.

Es que esa es la idea de este certamen, darle espacio a propuestas diferentes, innovadoras y a nuevos nombres que serán un aporte a la industria cinematográfica mundial. Esto no es Hollywood y de ahí que la ganadora de la Palma de Oro fuera la película turca Winter Sleep del director Nuri Bilge Ceylan, quien ya había triunfado en Cannes en 2008 como mejor director por la cinta Three Monkeys. La de este año, inspirada en relatos de Chejov, Leon Tolstoi y Fedor Dostoievski, tiene el récord de ser el filme más largo del festival, con 3 horas y 30 minutos de duración.

La idea es jugársela, hacer crítica e innovar en el formato. Por eso participan directores consagrados como Mike Leigh con Mr Turner, cuyo protagonista Timothy Spall ganó el premio a mejor actor al interpretar al genial y algo embrutecido pintor inglés J.M Turner (1775-1851). En Maps to the Stars de David Cronenberg, premiaron a Julianne Moore como mejor actriz y uno de los padres de la novuelle vague Jean Luc Godard con su obra en 3D Adiós al lenguaje fue destacado con el premio del jurado.

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Entre premios y celebraciones, hubo tiempo para los romances… La prensa británica confirmó hace unos días la relación entre la actriz Uma Thurman y el director Quentin Tarantino, a los que se les vio muy unidos en el homenaje al director de ‘Pulp Fiction’, ganadora de la Palma de Oro hace veinte años.

Es que en Cannes, todo puede pasar…