Desde hace cuatro años, cuando actuó en el remake de Annie, que Cameron Díaz (45) no participa en ninguna película. Sin embargo, a nadie en Hollywood se le había ocurrido hablar de su eventual retiro si no es porque su amiga y colega Selma Blair sembró las dudas sobre el futuro de la protagonista de Loco por Mary (1998).

“Ella no necesita rodar más películas. Tiene una vida fascinante y no sé qué la podría hacer volver”, dijo, despertando todo tipo de suspicacias, las que no se acallaron hasta que la propia actriz salió a confirmar su pausa en el cine. “Estoy retirada, literalmente no hago nada”, dijo en una entrevista con Entertainment Weekly. Su alejamiento obedece al deseo de la actriz de dedicarse ciento por ciento al hijo que espera con su marido Benji Madden. Desde que se casó con el integrante de la banda de rock Good Charlott, había intentado quedar embarazada sin éxito. Probó casi todos los tratamientos, e incluso consideró la adopción, hasta que por fin el resultado fue positivo. En el proceso, sufrió como nunca en su vida y fue en esos momentos cuando decidió concentrarse en su embarazo.

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Dejó de asistir a eventos —ni siquiera a los Premios Óscar a los que fue invitada— para proteger a su primogénito de los flashes desde la gestación. Consecuente con esto, se deja ver muy poco y oculta su estado bajo amplios vestidos y caminatas rápidas, siempre acompañada de amigas y bolsos XXL, que impiden a los paparazzis obtener una instantánea que muestre su guatita. Esta ausencia, que muchos presumen podría no ser definitiva, ocurre en un momento en que enfrentaba la escasez de proyectos que sufren muchas de las grandes estrellas de décadas pasadas, como Sean Penn o George Clooney, debido a la sequía creativa y la invasión de superhéroes y efectos especiales en la gran pantalla. Eso, sin contar que los papeles para las actrices que pasan los 40 siempre han sido escasos.

Con una fortuna avaluada en 150 millones de dólares, la mujer que debutó en la cinta La Máscara (1994) con Jim Carrey no tiene de qué preocuparse. Decidida a tener una vida hogareña, disfruta de ir al supermercado, cocinar y visitar a los amigos. Hoy, su principal ocupación es elegir el nombre perfecto para su hijo. Después de un cuarto de siglo de máxima exposición, la rubia de la sonrisa perfecta y las piernas interminables sólo quiere vivir puertas adentro.