Si hubiese que hacer un resumen de las mejores películas que pasaron este año por la cartelera nacional, de seguro La llegada (Arrival), del director canadiense Denis Villeneuve (Sicario) estará entre las destacadas con este thriller Sci-Fi que tiene algo del misticismo filosófico de cintas como Origen o Interestelar, de Christopher Nolan.

Bajo la firme dirección de Villeneuve, novato en este tipo de cine, Amy Adams y Jeremy Renner llevan el ritmo de la acción luego de ser “citados” por el ejército norteamericano para interlocutar con unos heptápodos visitantes. Así, Adams y Renner son quienes llevan sobre los hombros la responsabilidad de entender con la mayor rapidez posible a estos seres extraterrestres que acaban de llegar a la Tierra y que tienen a la población y a los gobiernos del mundo en estado de pánico ante la posibilidad del exterminio.

Mientras la locura se desboca, los protagonistas, una doctora en lingüística que ha perdido a su hija hace un tiempo y no tiene muchas ganas de nada y un científico todo terreno, comienzan a recorrer un camino hacia adentro, que es el corazón de Arrival. Los que pretendan ver algo así como La guerra de los mundos con Tom Cruise salvando a la humanidad, no deben gastar tiempo ni dinero.

En La llegada no hay artilugios de efectos especiales ni armas de rayos láser. Lo más temible que verá es una pizarra blanca y un marcador —que pretenden ayudar a decodificar el alfabeto extraterrestre— que, en manos de Amy Adams, terminan siendo una parábola existencialista total, donde el tiempo, la muerte, el infinito amor de una madre por sus hijos y la violencia del ser humano entran en silenciosa colisión en una juguera perfecta que Villeneuve pone frente a nuestros ojos.

No tenemos muy claro si la intención era esa, pero que el espectador se retira de la sala con más preguntas que respuestas, es innegable.