El renacido (Revenant), la primera colaboración entre el cineasta mexicano Alejandro González Iñarritu (Amores Perros, Birdman) y Leonardo DiCaprio es una de las apuestas visuales más potentes de la temporada. Con una estética en la misma línea que Game of thrones y una moral similar a la de Apocalypse Now, la cinta es una historia poderosa y simple sobre la venganza.

Ambientada en 1820, mientras los indígenas todavía peleaban con colonos norteamericanos y franceses por la tierra y las pieles de los búfalos, Hugh Glass (DiCaprio) es un experto explorador que forma parte de un grupo de cazadores que escapa de una batalla, magistralmente filmada, contra unos merecidamente enojados pieles rojas. Salvado de eso, Glass luego es atacado brutalmente por un oso y dado de baja por sus compañeros. Y aunque la muerte sería una bendición, decide dar una cruda lucha contra su cuerpo magullado y un durísimo invierno, protagonista poderoso de la historia, para vengarse de su “compañero” John Fitzgerald (Tom Hardy), que le ha causado más daño del que uno puede llegar a imaginar.

Inspirada en la novela de 2002 de Michael Punke, El Renacido es un grito primario, visceral y silencioso, que presenta una pequeña-gran-historia que convoca a todas las fuerzas de la naturaleza y a la voluntad humana para mostrarnos si existe la posibilidad de encontrar redención frente al dolor físico y espiritual.

Con su actuación más física, hablando en dialecto indígena y pasando por escenas rudísimas, DiCaprio enfrenta una nueva nominación a los Oscar con un papel impensado, pero que logra conectar a la perfección. El espectador se retorcerá en su asiento sintiendo como propio el dolor de Glass, su respiración entrecortada y la ira en estado puro que estalla en los ojos de un hombre que lo ha perdido todo. Por su parte, su coprotagonista, Tom Hardy, es el perfecto bandejero en su rol de un miserable ser humano y su actuación también lo tiene con posibilidades de llevarse una estatuilla en la categoría de actor de reparto.

En El Renacido, González Iñarritu se entrega a las fuerzas de la naturaleza. Se transforma es observador casi sádico y le deja el campo abierto a DiCaprio para que éste se desate como un huracán. Con un guión simple, directo, actuaciones rudas y una cinematografía preciosamente cruel, Revenant sólo peca al alargarse algo más de lo necesario, pero está, sin dudas, entre lo mejor del año, con algunas buenas preguntas existenciales que deja flotando mientras uno está cómodamente sentado en una sala de cine.

Un favor: no compre cabritas para verla. Y lleve agua.