“Nick Dunne, probablemente eres el hombre más odiado de América ahora mismo. ¿Mataste a tu mujer?”. Así arranca el tráiler de Perdida, en donde Ben Affleck (42) interpreta a Nick Dunne, un ex periodista que se convierte en el principal sospechoso cuando su esposa Amy (Rosamund Pike) desaparece. Affleck se estaba preparando para su siguiente proyecto como director cuando surgió la oportunidad de trabajar con David Fincher, para él “un sueño hecho realidad”.

Tras su éxito con Argo (2012), Oscar a mejor película 2013, este director, guionista y dos veces ganador del premio de la Academia, ha vuelto a potenciar su carrera como actor aunque sus últimos proyectos —To the wonder y Runner runner— pasaron más bien desapercibidos. Actualmente el intérprete californiano se encuentra ad portas del estreno de un filme que promete. 

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Perdida fue una de las novelas más exitosas de 2012 en el mercado literario anglo. El año pasado ya llevaba más de tres millones de copias vendidas en Estados Unidos, destronó a Cincuenta sombras de Grey de E. L. James del Nº 1 y es el tercer libro electrónico más vendido de la historia. El relato que explora el matrimonio y la prensa con el fondo de una economía difícil, fue creado por la ex escritora de Entertainment Weekly Gillian Flynn, quien también es autora del libreto de la película. Luego de que los derechos del best seller fueran adquiridos por Twentieth Century Fox y la realización del filme quedara en manos de la productora de Reese Witherspoon, David Fincher tomó el timón para dirigirla. Fincher volverá a adaptar un libro tras su trabajo en La chica del dragón tatuado, basado en la primera parte de la trilogía Millenium del sueco Stieg Larsson.

Affleck, casado con Jennifer Garner, se encuentra actualmente en Detroit filmando Batman vs Superman: Dawn of Justice donde dará vida al Caballero Oscuro. Un rol que le obligó a transformar radicalmente su aspecto sumando músculos. Pero tomó tiempo de su ocupada agenda para hablarnos de su trabajo en Perdida, película que llegará al cine el 23 de octubre e inauguró  la nueva versión del Festival de Cine de Nueva York. 

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—¿Cuándo se hizo consciente de Perdida?

—El libro estaba de moda en Hollywood. Todo el mundo estaba leyéndolo. Cuando me enteré de su existencia, lo leí y me gustó mucho. Pensé, ‘Dios, esto sería difícil de hacer en película’. Luego lo dejé y no volví a pensar en él hasta que recibí una llamada diciendo ‘David Fincher quiere hablar contigo de Perdida’. En realidad yo estaba a punto de dirigir otra película, pero la oportunidad de trabajar con él era un sueño que no podía desperdiciar.

—¿Qué pensó inicialmente sobre el personaje de Nick y la historia en general?

—Sabía que iba a ser un papel engañosamente difícil de interpretar. La idea es que puedas cambiar tu opinión sobre este tipo a medida que avanza la historia. Ni David ni yo queríamos hacerlo de una forma poco realista así que tuvimos que afinar detalles. Esas son las cosas más difíciles de lograr porque todo tiene que ser medio convincente. ‘Ay, tal vez lo hizo’, ‘Tal vez no’. Si no pones esa duda en la mente del público, la película no funcionará tan bien.

—¿Qué discutieron específicamente David y usted?

—Por ejemplo me dijo: ‘Mira, no puede haber vanidad en esta actuación. Este es un tipo al que todo el mundo trata mal y vemos sus peores facetas’. Me gustó esa idea. Últimamente me ha disgustado la vanidad que veo en las películas porque no se ve realista. Así que le dije: ‘De acuerdo, vamos con todo’. Quizá con otro director no lo hubiera hecho, pero con David hubiera leído el directorio telefónico si me lo hubiera pedido. 

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—¿Fue un desafío interpretar a alguien que sabe que está siendo observado?

—Sí, aquí es muy importante el juego de roles. La prensa te encasilla en ciertos papeles: el esposo devoto, el marido asesino, el traicionero escandaloso o lo que sea… arquetipos fácilmente digeribles por los medios. Y además, están los juegos de roles que ocurren en las relaciones. Ya sabes, esperas algo de alguien, ellos esperan algo de ti y cada vez que te comportas de una forma que no llena esas expectativas, causas problemas. Cuando Nick no se comporta como debería hacerlo un esposo en duelo, sino más bien tiene actitudes malvadas, la gente se enfurece porque él es perverso.

—Así como sobre los medios modernos, ¿cree que la película reflexiona sobre el matrimonio moderno?

—Más que nada creo que la película trata sobre las máscaras que usamos al principio de una relación para atraer a la persona, resultarle más atractivo y encajar en las expectativas del otro. Pero siempre llega un momento en donde te quitas la máscara, cierras la puerta y descubres quién eres y quién es el otro realmente. 

—¿La visión de esos temas en la cinta resulta controversial?

—Hace 20 años que no hago un filme en donde crea poder establecer el tipo de conversación entre hombre y mujer que pueda iniciar ésta. Es bastante provocativa porque toca muy perspicazmente la forma que tienen los hombres y mujeres de ver estas cosas muy diferentemente. Sin duda generará distintas y fundamentadas opiniones.

—En términos de la reacción que puede provocar, ¿cree que es similar a películas como Atracción fatal o Una propuesta indecorosa en donde el público sale dividido?

—Sí. Me parece una observación muy astuta porque creo que esta película va a generar lo mismo. ¡Espero que sea tan exitosa como esos filmes! Pero definitivamente tiene las mismas cualidades: no hay respuestas fáciles y se ven las relaciones de una forma incómoda. 

Su debut como director en la gran pantalla fue en 2007 con Gone baby gone y el pick lo alcanzó con Argo (2012), filme con el que obtuvo un Globo de Oro, un premio Bafta y uno a la Crítica Cinematográfica como mejor director, además del Oscar como mejor película. Su regreso a la dirección será en la película Live by night en donde además será protagonista y productor. La historia está basada en la novela homónima de Dennis Lheane, a quien el cineasta ya adaptó en su primer largometraje Gone Baby Gone. La cinta contará con tres protagonistas de lujo: Sienna Miller, Zoe Saldana y Elle Fanning, ya confirmadas para el reparto.

—Su experiencia como director ¿ha cambiado su forma de actuar o su entendimiento de la actuación?

—Creo que dirigir me ha hecho mejorar mucho como actor. Es una gran cátedra de actuación. Cualquier actor que tenga la oportunidad de dirigir una película, sea grande o chica, debe tomarla. La oportunidad de sentarse del otro lado y de editar una actuación son enormemente educativas. Al menos lo fueron para mí.

—Pero, ¿es fácil ‘soltar las riendas’ ahora y ser simplemente un actor del set?

—Sí y también es valioso reconocer la primacía del director. El dirige el barco y tú haces tu mejor esfuerzo por atar tu barco al suyo. Eso no significa que no puedas añadirle bengalas, ir a toda mecha y navegar… A veces es fácil caer en la trampa, cambiar de dirección y agarrar tu propio camino. Eso no funciona, la película es del director. Con un tipo como David Fincher, es muy fácil amarrarte al mástil y decir: ‘de acuerdo, vámonos’. Huracán o mar tranquilo, voy con todo.