Sentado frente a este ‘roble austriaco’, con hombros más imponentes que las Montañas Rocosas de su país natal, este hombre impresiona más en persona que en la pantalla. Con una camisa y pantalón gris a la medida, Arnold Schwarzenegger (67) se muestra relativamente alegre en nuestro encuentro. Casi travieso. Exhibe un sentido del humor indiscutible, sobre todo, cuando remarca su relevante rol en la franquicia Terminator. Una posición muy superior a la de sus ex compañeros de reparto.

“Me sentí muy honrado cuando me contactaron, ya que casi todo el mundo ha sido reemplazado en esta saga”, dice con una sonrisa amplia. “Ellos (los ejecutivos de la nueva entrega Génesis) vinieron a mí. Era el único que traerían de regreso al proyecto”.

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El ex fisicoculturista reconvertido en icono de Hollywood a inicios de la década del ’80 disfruta un gran renacimiento en la pantalla, tras cerrar sus compromisos políticos de aquellos dos períodos en que fue elegido gobernador de California (de 2003 a 2010). Se trata de un retorno con enfoque más humano, empático, con héroes imperfectos en títulos recientes como Sabotage, Plan de escape y The Last Stand. Apariciones que contrastan con la ferocidad de aquellas películas que lo catapultaron como uno de los actores de acción mejor pagados y que, de paso, lo hizo referente de un par de generaciones: Depredador, El vengador del futuro y Mentiras verdaderas

También, imposible no señalarlo, es un hombre diferente después del fin de sus 25 años de matrimonio con Maria Shriver, madre de sus cuatro hijos. Una ruptura que estuvo marcada, además, por un hijo secreto (Joseph) que tuvo con la ama de llaves de la pareja (Mildred Baena). Y de la que sólo se ha referido directamente en la promoción cinematográfica en el show radial de Howard Stern. Allí dijo: “Claramente, fallé como marido”. Sin rodeos asumió la culpa del quiebre y sólo tuvo elogios para su ex mujer. Para finalizar el tema con una frase digna de guión cinematográfico: “Los perdedores se quedan en el suelo, los ganadores se levantan, se sacuden el polvo y se ponen en marcha”.

Y aunque su vida personal está excluida por sus publicistas, el actor se refiere desde un principio a este cambio en un tono bastante existencial. Sin embargo, Arnie no ha perdido su forma directa. ¡Gracias a Dios! Porque la estrella está de vuelta impecable y de manera estelar en la esperada Terminator Génesis.

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La quinta cinta de la franquicia aterriza en formato reboot: aprovecha las posibilidades de viajar en el tiempo para contar una historia nueva. En este caso, se ve como cría a una pequeña Sarah Connor (Emilia Clarke, Khalessi en Game of Thrones), cuando los padres de la heroína son asesinados. Y el personaje de Schwarzenegger reaparece cuando John Connor (Jason Clarke) envía a su comandante Kyle Reese (Jai Courtney) de vuelta al futuro para salvarla. 

La estrella apuesta a que el público recibirá de manera positiva el nuevo enfoque.

—¿Qué significa para usted Terminator?

—Todo. Le debo mi carrera. Sin lugar a dudas, fue una vez de las primeras películas que me hizo muy exitoso. La mayoría piensa que se trata de Conan, pero después de ésta la gente pensó que iba a figurar debido a mi cuerpo. Hasta me dijeron: ‘¿Actuar? Sí, aunque siempre deberás confiar en tu físico’. Con Terminator nunca me quité la ropa. O sea, la atención fue en la actuación. Y significó que yo podía protagonizar Comando, Depredador, Mentiras verdaderas, El vengador del futuro.

El republicano apunta, además, que las dos primeras entregas de la saga se convirtieron en las producciones más exitosas en sus años (1984 y 1991). “E impulsó mi carrera hacia adelante. Esta quinta película me da la oportunidad de volver. No pude actuar en la cuarta (con Christian Bale) porque era gobernador”.

Para esa última producción estrenada en 2009 también estaba en otro sitio. Se hablaba de sus ambiciones presidenciales (aunque la Constitución norteamericana no lo permitía por haber nacido en Austria) y, como representante republicano, tenía una posición muy conservadora en temas valóricos. Incluso, bloqueó en varias ocasiones la legalización del matrimonio gay. Asunto en que sólo flexibilizó al año siguiente, cuando dejó el cargo de gobernador. Su actual postura sorprende: en Facebook dio su apoyo a esta comunidad  al cambiar su foto de perfil por una teñida del arco iris el día en que la Corte Suprema aprobó la unión de personas del mismo sexo en todo Estados Unidos. Además, usando su ‘humor Otto’, respondió en la misma red social cuando le recordaron su pasada opinión. Se limitó a escribir a sus detractores su clásico “Hasta la vista, baby”.    

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—¿Y qué marcó su impulso final para retomar a T-800?

—Es un gran honor estar en una producción a este nivel, especialmente si tiene detrás a alguien tan creativo como Alan Taylor. Todos hemos visto Thor y el trabajo que hizo ahí. Había algo especial en el regreso a un momento importante de mi historia. Y me encanta el personaje, ya sabes, interpretar a una máquina. Es uno de mis papeles favoritos. Revivirlo fue como andar en bicicleta.

—¿Cómo define Genisys dentro de la franquicia?

—Reescribe las reglas. No se trata de ser mejor que la primera, segunda o tercera. Alan Taylor tiene una gran visión, a lo que se suma un estupendo equipo y elenco. Lo que constituye maravillosa entretención. O sea, la tecnología visual que está disponible y permite recrear mi cuerpo a partir del que mostré en 1984, cuando aparecí desnudo entre punks y pidiendo ropa. ¡No sabía que existía esta tecnología!

—Comparten la mayor parte del tiempo con Emilia Clarke. ¿Cómo le fue como Sarah Connor? 

—Lo que admiro de Emilia es que dio nueva vida a un personaje icónico. Fue muy valiente y se mantuvo centrada. Todos estaban muy comprometidos. No simulaban, se lanzaban a las escenas de acción. Pasaron por un duro entrenamiento táctico y estaban listos para recibir golpes. Nadie quería ser mimado. Es peligroso, pero se desea esa entrega.

—¿Se lesionó?

—Me pasa en cada película, cosas pequeñas. No hay que arriesgarse a romperse hombros o piernas, pero hay que ser duro en esta industria. Mi origen, el fisicoculturimo, es realmente la base de todo lo que he hecho.

—Tras su etapa como gobernador, volvió con papeles más vulnerables: Sabotage, Maggie, The Last Stand. ¿Es parte de su plan?

—No tengo una especie de programa. Es lo que quiero hacer ahora. Tras la política quiero personajes más desafiantes. Tal vez es mi edad. Quizá parece lo más apropiado para mí. Al salir del trabajo en la gobernación ves el mundo un poco más complejo de lo que es. Por lo tanto, te atraen papeles multidimensionales. Me encanta ser el héroe, pero me gusta jugar ser el héroe imperfecto.

—Junto con Terminator, se comprometió para secuelas de Conan y Gemelos.

—Es genial revisitar esos viejos personajes que construyeron mi carrera. Aunque, insisto, no es un plan. No lo busqué. Ahora, los ejecutivos de Universal han puesto un gran presupuesto y realizador detrás. Entonces, se pueden hacer las películas. La vieja guardia se fue, llegó gente nueva. Así pasó. Hago un proyecto a la vez. Algunos funcionan, otros no.

Entre esas oportunidades no contempladas estaría su debut en Bollywood. Interpretaría al principal villano en Endhiran 2, la segunda parte de una de las más exitosas películas de acción Made in India y sin par en taquilla desde 2010. Su aparición no le tomaría más de tres semanas de rodaje en ese país. Mientras, sigue publicitando Genisys con negocios asociados: desde este mes —junto con la cinta— da la voz de Terminator a la popular aplicación de tránsito Waze, en el que instruye qué hacer a los automovilistas como el personaje de acero. Cada vez que quieran partir un viaje con él escucharán: Soy Terminator Cyberdyne Systems Model 101, y tú vienes conmigo… ¿Quién se atrevería a no obedecerle?

—¿Le dan celos algunos actores, como Liam Neeson, que hoy brillan como las estrellas de acción en Hollywood?

—No estoy celoso de nadie. Me encanta ser yo y, a la vez, admiro a otra gente. Entre esos últimos está Liam Neeson, al igual que Emilia Clarke y James Cameron.

—¿Emilia lo ayuda para conseguirle un papel en Game of Thrones?

—Alan también es director en la serie… Sería una oportunidad fantástica porque es un show fabuloso. No sé si suceda, pero sería muy divertido.