Millones, millones y más millones. No hay duda de que Angelina Jolie (38) reventará la taquilla. ¿Salvando al mundo como una misionera? No. ¿Vestida provocativamente en el rol de seductora? No. ¿Como espía en una historia de acción? No. ¡La ganadora del Oscar reaparece en una película infantil! Y no poniendo la voz, como en Kung Fu Panda, sino que retomando ese lado oscuro que le ganó fama en Hollywood durante su juventud.

De la mano de Disney protagoniza Maléfica, la villana del clásico La Bella Durmiente que pone una maldición sobre la joven princesa Aurora (Elle Fanning). Con un presupuesto sobre los 200 millones de dólares, se espera que este filme sea uno de los más grandes del año.

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Maléfica me ha fascinado desde que era chica. Nuestro reto era mostrar lo que la llevó a convertirse en malvada, cruel y entender su enojo . Es la primera vez que una película de esta compañía realmente se centra en una antagonista. Como madre, siempre he podido confiar en que las cintas de Disney no serán ofensivas o inapropiadas para niños”, cuenta Jolie.

El lado luminoso llega detrás de cámara, con Unbroken, su segundo largometraje como directora y que revive el drama de un héroe de la II Guerra. Esta producción y el filme infantil completan su agenda artística del año. El resto del tiempo será para sus campañas humanitarias y vivir en familia con Brad Pitt (50) junto a sus seis hijos. “Me resulta difícil desarraigar a los niños por varios meses para rodar una película”, explica.

—¿Cree que los niños van a tenerle miedo a Maléfica?

—Ella es un personaje convincente, porque es fría y carismática a la vez. Es misteriosa. Maléfica es alguien que puede ser aterradora, pero también seductora. Es poderosa.

—¿Trabajó su lado oscuro ?

—(Risas) Me tomó un tiempo para encontrar la voz adecuada. Pasé mucho en la casa probando diferentes variaciones de un acento británico y también bajando el tono para hacerla más siniestra. Me gustó practicar con mis hijos. Cuando sonreían o prestaban atención sabía que estaba en el camino correcto.

—Su hija Vivienne (5) tiene un pequeño papel en la película.

—Sí. Interpreta a la princesa Aurora cuando era niña. Fue divertido tenerla en el set. Ella fue la única niña que no se asustó al verme con los cuernos. ¡Supongo que sabía que era su mamá y no un personaje de terror! (ríe).

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—¿Es entretenido ver a sus hijos crecer y trabajar con usted?

—Es tan hermoso como verlos experimentar cosas por primera vez. Pero con Brad no queremos hacer una costumbre contar con los niños en nuestros filmes. Nos encantaría que estudien mucho y tengan una vida normal. Que aprendan sobre el mundo antes de involucrarse en nuestra profesión. Cuando crezcan pueden decidir.

—¿Cómo afecta la maternidad en sus decisiones laborales?

—Se me hace más difícil pasar mucho tiempo lejos de ellos y por eso me encantó tener a Vivienne y Knox (el mellizo de la niña) en el set. No es una situación ideal. Por lo general, los otros chicos nos reciben de vuelta a casa para comer. Brad es bueno cuando está a cargo, así que no me preocupo tanto. Pero prefiero estar en la casa y leerle cuentos a los niños antes de acostarse. Ese es uno de los momentos más hermosos que cualquier madre puede tener.

Equilibrio es la fórmula que la actriz asegura trabajar con Pitt cuando se trata de construir familia. No tener exposiciones innecesarias. “Los niños no prestan mucha atención a los fotógrafos, pero aun así es una cosa extraña ser seguidos todo el rato”.

—¿Los paparazzi llegan a ser molestos?

—No permitimos que interfieran con la forma en que vivimos. Soy feliz de contar con un reconocimiento que me permite promover causas humanitarias y mi trabajo para las Naciones Unidas. Así que nunca he visto la atención de los medios como un verdadero obstáculo. Tengo una familia grande y maravillosa, puedo viajar y ser creativa con mis películas. Eso es tremendamente gratificante. Siempre me ha gustado ser actriz, contar historias, expresar emociones y construir una conexión con el público… Estoy tan acostumbrada a estar rodeada de fotógrafos que no presto atención a lo que hacen.

—¿Siente que con Brad ha cumplido todas sus expectativas en cuanto a crear el tipo de vida de familia que buscaba?

—No sé cuáles eran nuestras expectativas. No teníamos una idea clara sobre cómo íbamos a manejar nuestra familia cuando ésta se hizo más grande. Hasta que inventamos una forma de organizar todo y nos aseguramos de que pasaríamos tiempo con todos los niños. Algunos se sienten más cerca de él y se relacionan de una manera especial. Otros conmigo. Pero eso va cambiando. El siempre ha sido un padre maravilloso, a tal nivel de que me ha hecho sentir mucho más feliz como madre, pues sabes que tu pareja es tan dedicada como tú.

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—¿Eso le da una sensación de seguridad?

—Sí. Es una cualidad hermosa y sexy en un hombre cuando toma sus responsabilidades como padre muy en serio. Todavía me emociono cuando lo veo jugando con los niños.

—¿Cómo ha evolucionado como madre?

—Ha sido una gran sorpresa. Cuando más joven nunca me imaginé ser mamá. Esos sentimientos maternales evolucionaron y se profundizaron una vez que empecé a adoptar. Y vivir con Brad me hizo querer tener hijos propios. Una gran familia puede generar mucho caos, pero también es una fuente de paz interior.

—¿Ha sido importante para usted y Brad vivir mucho tiempo en Francia?

—Europa ofrece un estilo de vida diferente. Allá no nos estresamos: tenemos almuerzos largos y comemos muy tarde, algo que no podemos realizar en Estados Unidos. En Francia vivimos libres y exploramos ciudades y pueblos. Nos sentimos más relajados… Pero en términos de colegios, ha sido más práctico residir en Los Angeles. Los niños son felices en cualquier lugar.

Angelina Jolie acaba de dirigir Unbroken, su segunda película detrás de cámara. La cinta relata la vida de Louis Zamperini, estrella estadounidense en la carrera de los 5 mil metros. En los Juegos Olímpicos de 1936, en Berlín, el atleta fue requerido por el propio Adolf Hitler para estrechar su mano, encuentro que marcaría su vida. Años más tarde, durante la II Guerra Mundial y como miembro de la Fuerza Aérea, su avión cayó al mar. Sobrevivió, pero fue tomado prisionero y torturado por los japoneses. Retornó como héroe, pero vivió un infierno hasta que una decisión le cambió la vida y lo llevó a regresar al país asiático como misionero.

—¿Qué hay en la vida de Louis Zamperini que la motivó a dirigir de nuevo?

—Buscaba una historia buena y convincente. Cuando me encontré con su experiencia sabía que había hallado mi relato. Admiro su increíble fuerza de voluntad y determinación para sobrevivir. Me siento muy atraída por las personas que pueden hacer frente a las situaciones difíciles y no se rinden. El espíritu humano es una cosa increíble.