El pasado jueves se lanzó en el Reino Unido su cuarta novela llamada simplemente: Grey. Esta vez los lectores, probablemente más lectoras, se adentrarán en los pensamientos de Christian Grey.

“Es el mismo libro” dice Jenny Colgan en su comentario de The Guardian “Como si hubiera utilizado el cortar y pegar en párrafos completos” pero ahora desde la perspectiva del protagonista masculino. Las críticas adversas no se hicieron esperar y coinciden en que el personaje al que los primeros tres libros ponen cierto velo de misterio, aquí se revela como un depravado, y tanto Colgan como Bryony Gordon de The Telegraph lo califican abiertamente de psicópata, de hecho, Gordon señaló que “es tan afrodisiaco como el diario de un violador”.

Si en el primer libro, Grey seduce a la virgen Anastassia con su enigmático estilo del que se podía concluir algún ligero daño sicológico, en su última novela, la autora explica la obsesión sadomasoquista de éste con abusos de niñez que no son suficientes para obtener la simpatía de los críticos. Camilla Long de The Sunday Times lo describe como “el personaje menos atractivo creado en literatura. Un Frankestein sexual incapaz de explicar o demostrar sus sentimientos, pero que intenta en 500 páginas infructuosamente de hacerlo”.

Seguramente, como sucedió con las tres primeras novelas, Grey será éxito de ventas y Dakota Johnson junto a Jamie Dorman darán vida nuevamente a Anastassia y Christian, aunque esta vez el personaje de Dorman se parezca más a Paul Spector el asesino en serie que interpreta en The Fall que al seductor de 50 Sombras de Grey.