El actor inglés Russell Brand se los dijo en la cara durante la última entrega de los premios MTV: ‘‘Nosotros los ingleses decimos desperdicio en vez de basura y micro en vez de bus… pero la gran diferencia es que tenemos salud gratis para todos y Estados Unidos no’’.Lo que no pudo hacer la crisis económica, Irak ni Afganistán —talones de Aquiles de Estados Unidos en los últimos años—, lo está logrando la salud: la popularidad de Obama roza el 50 por ciento, anotando una de las bajas más rápidas para un presidente en su primer año. La gente teme que la reforma sanitaria que él impulsa, signifique un alza de impuestos. En realidad, el objetivo de la reforma es establecer un sistema público de atención en salud, algo así como un Fonasa, en lugar de los carísimos seguros que son la única alternativa. Hoy, aparte de los consultorios y servicios de urgencia, si una persona no tiene póliza simplemente debe endeudarse para acceder a un buen tratamiento, en buenas cuentas “atenderse particular”, como decimos en Chile.

En las últimas semanas me tropecé con letreros de micro y paletas camineras que alientan a los jóvenes a anotarse en el Registro Electoral. Si hasta un ‘rostro’ de TV se me apareció camino a casa, llamando a participar de esta elección. Lógico, pensé, si el período para inscribirse termina este domingo 13 de septiembre, ya que el gobierno rechazó la petición de Piñera para dar un mes más de plazo. La cosa es seria: se estima que 3.800.000 personas podrían votar y no lo hacen, situación especialmente sensible para el candidato de la Alianza porque, según la última encuesta CEP, Piñera tiene un 41 por ciento de apoyo entre jóvenes de 18 a 24 años.
¿Por qué un veinteañero querría inscribirse en esta pasada?, me pregunto. ¿Por qué razón ahora si no lo hizo antes y no quedó ‘preso’ del voto obligatorio (se supone que dejará de serlo)? Hace años que no veía una elección tan latera. Partamos por los candidatos: un ex presidente, un ex abanderado y senador. Ambos “ex”. No hay novedadad, salvo la quijotesca y hasta majadera aparición de MEO, que representa más un voto de rechazo que nuevas posturas. ¿Dónde está la voz de la gente, si ni siquiera hubo primarias competitivas? Hoy varios usan la imagen de Obama, pero ¿nadie se acuerda de que tuvo que competir con Hillary Clinton y que más encima empezó con desventaja?.
No importa que haya más días plomizos, que nos caiga otro chaparrón o que nos sigamos enredando entre plumones de puro frío… Siempre pasa algo bueno cuando enterramos otro agosto y este 2009 con mayor razón: después del año que vivimos en peligro —por la quiebra de Lehman Brothers, punto de partida de la ‘crisis económica’ subprime—, tocamos fondo y la sensación de que viene algo mejor se mezcla con las primeras brisas de primavera.
¡Cómo será, que hasta la Presidenta Bachelet hizo cadena nacional para darnos la buena nueva! (¿o habrá tenido otro motivo para hablar justo en el día y a la hora en que se proclamaba a Piñera en el Arena Santiago?).