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El ambiente en la ANFP está que arde, pese al frío reinante en Santiago. Y es que Jorge Segovia, presidente de Unión Española, inscribió –con el apoyo de varios clubes– una lista para las elecciones de la directiva de la asociación que rige el fútbol profesional en Chile. La misma que Harold Mayne-Nicholls, actual presidente y el responsable de que Marcelo Bielsa se hiciera cargo de la Selección, pretendía seguir dirigiendo.
¿Cuál es el problema? Que los representantes de los clubes, quienes votan por la directiva, se dan más vueltas que un trompo. Que Mayne-Nicholls se reúne con Bielsa, y todo indica que si el actual presidente no sigue, tampoco lo hace el argentino. Que la ANFP se vuelve cada vez más política y menos deporte, al estilo FIFA, donde Mayne-Nicholls también trabaja, por cierto. Que se habla de confabulaciones, de traiciones, de arreglos, de extorsión. Palabras fuerte, todas.
Pero al final, no debería extrañarnos. Esta situación refleja lo que somos. Ni más ni menos. Porque, ¿han visto un país más chaquetero que Chile? Difícil. ¿Le extraña que la gente se junte, converse, se vuelva a juntar, haya trascendidos, desmentidos, declaraciones de lado y lado? Es lo que vemos permanentemente, especialmente entre los políticos.
¿Le extraña la extorsión? Acá no se usa eso, dirá alguno. Pero piénselo mejor: se viene Halloween. Por su casa pasarán hordas de niños tocando el timbre y gritando, en una espantosa traducción del inglés, “Dulce o travesura”. ¿No es acaso extorsión en estado puro? No podremos juzgar a los niños –en cualquier caso, serían declarados inimputables por su edad– pero no me vengan con que no es chantaje. Puro y duro.
Algunos apuntan que Sebastián Piñera no quiere Mayne-Nicholls en la ANFP. La verdad, no tengo idea si será así, pero no es primera vez, ni será la última, que se escuche de complots en nuestro país. Un país cada vez más paranoico, al parecer, en el que vemos conspiraciones donde no las hay –también donde existen, pero eso es otro tema– y nos cuidamos del vecino, del amigo, del pariente. Cualquiera puede traicionarnos.
La ANFP y su situación actual es eso: un pequeño Chile, donde todos desconfían de todos. Donde los mismos de siempre deciden quién mandará, siempre que salga de entre ellos mismos. Donde los que causaron un desastre hace algunos años opinan, muy sueltos de cuerpo, sobre la mala situación actual. Donde nadie sabe a ciencia cierta qué pasará, aunque todos se asumen ganadores. Eso, ni más ni menos, es la ANFP. Una larga y angosta faja de fútbol.

0,,1_218827608_360_240,00Que el conflicto mapuche es algo grave no está en discusión. Iba a usar el calificativo “serio”, pero creo que ya no corresponde. Porque el apoyo a la causa a través de huelgas de hambre, marchas, discursos y un sinnúmero de manifestaciones –más o menos originales– ha perdido su condición de seriedad. Incluso las “mesas de diálogo”, implementadas supuestamente para solucionar el conflicto, han caído en el espectáculo.

¿En qué minuto este tipo de protestas, también llamadas “ayunos solidarios”, se transformaron en una moda? Partiendo por los diputados que depusieron la suya –convenientemente– antes de las fiestas patrias, casi todo lo que clasifica como “apoyo a la moción mapuche” tiene un tenue olor a show. Sólo falta la edición especial de alguna revista de modas con una sección que se titule “mapuche style”. La edición seguro se agota: modelos envueltas en chamales y ataviadas con trariloncos y trapelacuchas. Todo muy étnico y glamoroso, claro.

No me gustan las aglomeraciones. Soy incapaz de sumarme con entusiasmo a esas masas exultantes que saltan y corean en los conciertos de rock. Prefiero mirar de lejos. Idealmente, desde mi casa. Para qué estoy con cosas, prefiero ni acercarme a la feria y puedo esperar lo que sea para no entrar en la hora punta al metro. Necesito, al menos, un metro cuadrado.

Por eso no me hacía mucha gracia ir al Paseo Ahumada a marchar en rechazo del pecado que se pretende cometer en Punta de Choros. La verdad, iba a evadirme olímpicamente.“A los 38 años uno ya no está para eso”, me dije sabiendo que en todo caso sería mi primera vez. Puras chivas de oclofóbico. Pero rondaba también en mi cabeza la emotiva arenga de Matías del Río ante el SMS de la ex funcionaria de la Conama, Pamela Pizarro: “Si defender un santuario de la naturaleza es ser un ‘hippie de mierda’, acá hay uno señora… y creo que somos bastantes”. ¡Qué quedaba para mí si Matías se reconoce ‘hippie de mierda’! Así que partí no más.

Si hace diez años se da el vamos a la termoeléctrica cerca del santuario Punta Choros, el hecho habría pasado sin pena ni gloria. Salvo los ecologistas de antaño, nadie habría elevado la voz. Sin embargo, lo que sucedió ayer refleja claramente que no somos los mismos chilenos de hace una década.

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Ya al medio día, las redes sociales ardían. #Termoeléctrica, era uno de los términos más más twiteados del día. Lo curioso es que mientras la gente protestaba virtualmente, los canales seguían minuto a minuto el contacto con los mineros atrapados en el norte. Es decir, las personas generaron su propia pauta noticiosa, dejando de lado lo entregado por los medios.

puntachoros1Horas más tarde a través de Facebook y Twitter se organizó una protesta en Santiago a la que llegaron 3 mil personas que defendían la consigna: Salvemos Punta de Choros. Como era una marcha no autorizada, el asunto terminó con 38 detenidos, 25 hombres y 12 doce mujeres. Muchos personajes públicos, que participaron como Leonor Varela o Copano twiteaban en vivo lo que sucedía con miles de personas siguiéndolos por la red.
Durante la campaña presidencial pasada se habló mucho de la desidia de los jóvenes frente a la política. Según los sondeos a muchos no les interesaba participar. Sin embargo, el asunto no es que la juventud ‘no esté ni ahí’ con nada, por lo visto cuando el tema les importa salen a la calle a demostrar lo que piensan. Esta protesta fue una clara señal de que la gente no se traga cualquier dulce que le den. Y en La Moneda no se han hecho los sordos. Esta mañana se analiza el tema del descontento popular por la aprobación de la construcción de dos termoeléctricas a carbón en las cercanías de ese verdadero santuario natural que es Punta Choros. Que las autoridades y políticos tomen nota. El clamor popular se hará sentir cuando lo amerite.

*Las fotos son gentileza de Christian Varas Kallens, a quien contactamos a través de Twitter.

*Video explicativo y más sobre Punta Choros aquí

No hay caso con el Transantiago. Nació para la polémica. El ex gobierno de la Concertación sigue defendiendo la obra y culpa al actual por subir las tarifas.
En la pelea por las platas del sistema de transportes, pocos tienen la película clara. Acá les presentamos el video con agudo análisis que hace Tomás Mosciatti de Radio Bio-Bio para CNN Chile y algunas líneas que escribió para CARAS.

“El Transantiago es la peor política pública en 20 años de democracia.
¿Quién se acuerda que no iba a costar ni siquiera un peso a los
contribuyentes?,¿Que los buses iban a ser 4.500 y no 8.000?, ¿Que no
superarían los 60 kilómetros por hora, que los choferes iban trabajar
uniformados, que no habría comerciantes ambulantes? Un día antes de que el
sistema empezara a funcionar, el subsecretario de la época, Danilo Núñez
dijo que los buses pasarían cada un minuto por los paraderos.
¿Cuanto ha costado el Transantiago? No lo sabemos. Hay que sumar las
inversiones que tuvo que hacer el metro (líneas, trenes, personal); la
infraestructura de vías exclusivas, paraderos, estaciones intermodales; y,
claro, las pérdidas. Son miles de millones de dólarer… son muchos puentes
Bicentenario.
La última novedad la anunció el Ministro de Transportes y
Telecomunicaciones Felipe Morandé, quien está empeñado en bajar la evasión.
Dijo que mientras más pasajeros pagan, mientras menos evaden, aumentan las
pérdidas. ¿La razón? A las empresas privadas se les paga más que el costo
del pasaje. Ahora, se anuncia que la competencia ayudará a mejorar el
asunto. Un poco como antes…pero sin el color amarillo, sino con el verde.
El verde esperanza.

Aló, Cuba!

Publicado el 16 Abril 2010 Blog, Política y Actualidad 1 comentario

portada-del-libro-de-yoani-sanchezLa semana pasada se lanzó en Chile el libro de la bloguera Yoani Sánchez, Cuba Libre: vivir y escribir en La Habana. Se trata de una recopilación de los mejores post que ha publicado en su blog Generación Y, que se ha convertido en la voz disidente de la isla. A la presentación de la obra publicada por Random House Mondadori asistieron importantes escritores nacionales, quienes sdestacaron la pluma y la valentía de Yoani… sin embargo, ella no estuvo presente. Si para cualquier cubano salir de la isla es un trámite que se convierte en una odisea, para Yoani es simplemente imposible.

El acceso a su blog está bloqueado dentro de Cuba, pero para el resto de los internautas es la realidad que se vive en la isla, lejos de los resorts, las playas paradisíacas y los atractivos turísticos, que han contribuido a lavar la imagen cubana. Hace un par de días publicó: “Para los cubanos de mi generación, la idea de anhelar el éxito implicaba el padecimiento de una terrible desviación ideológica, no sólo si se pretendía sobresalir en lo personal sino también en el ámbito profesional o económico. Se nos educó para ser humildes y se nos impuso la norma de que al recibir algún reconocimiento público, era obligatorio subrayar que, sin la ayuda de los compañeros que nos rodeaban, hubiera sido imposible obtener semejante resultado. Lo mismo ocurría con la simple tenencia de un objeto, el disfrute de una comodidad o la “malsana” ambición de prosperar”.

Se ha dicho que el gabinete de Piñera no es diverso y proliferan las estadísticas sobre este pequeño universo de 22 futuros ministros: 20 fueron a colegios particulares, 17 son hombres, igual número es de Santiago y también 17 estudiaron en la UC; 14 son ingenieros, 11 tienen cuatro hijos o más y diez pertenecen a directorios de empresas. Pero hay un punto de diversidad no habitual: la ministra Catalina Parot. Ella, además de talquina, forma parte de los dos millones de chilenos que sufren algún tipo de discapacidad. Sin embargo —y esto hay que leerlo bien— está dentro del uno por ciento de ese grupo que, en edad laboral, tiene trabajo con todas las de la ley. En la prensa de su región, El Maule, dicen que las muletas son su sello —fue víctima de la poliomelitis a los 6 meses— y que los derechos de las personas con discapacidad —ni lisiados ni minusválidos o impedidos—, su bandera de lucha.

General Lagos: En medio de los rostros de pesadilla que se multiplicaban en el comando concertacionista, la figura del ex Presidente se convirtió en un soplido de esperanza revitalizadora para las huestes perdedoras. Ante el correcto, republicano, pero siempre lacónico y monocorde Frei, Lagos en apenas unos minutos se despachó un discurso electrizante que ayudó a los centroizquierdistas a no hundirse más en el abatimiento. Ricardo hizo lo que no pudo hacer Eduardo en toda la campaña: hacer silencio en el auditorio, rememorar, emocionar y convencer que los sueños siguen ahí intactos. Y que volverán a la carga. Fue como el aliento de un general a sus derrotados y malheridos soldados que, después de la arenga, comienzan a levantarse para idear pronto un plan de contraataque.

VotoNulo¿Por qué anular? La razón es muy simple: porque es la opción que me interpreta. Si no te gusta ninguno de los dos equipos, si no te gusta lo que te ofrecen, entonces anulas. Si eres de derecha y no te gusta Piñera, ¿por qué votar por Frei?. Si estás hasta las masas de la Concertación, no tienes por qué castigarla vía Piñera. No basta con desilusionarse de los hombres para ser lesbiana. Cruzar a la otra orilla es cuestión de deseo, no de descarte.

Ahora que los nulos contamos como la chaucha ‘pal’ pan, salen los clásicos desesperados, los mismos que asumen la segunda vuelta como un ritual para ejercer su taimado voto de castigo, persiguiendo a los blancos y a los nulos como los romanos a los cristianos. Nos señalan como a unos criminales, infantiles e irresponsables por votar de acuerdo a lo que pensamos. No es la primera vez que escucho que anular es de cobardes. Es triste, pero se ha normalizado el hecho de que uno piense y desee una cosa pero opte por lo que le disgusta. Un país disociado, ya lo sabemos.