Un compañero de colegio mandó a una lista de amigos el archivo PDF con el álbum del Mundial del 62. ¡Qué maravillosos recuerdos! Yo lo coleccioné -fue el primero de Salo- allá en San Antonio.

Fernando agregó: “Tenía 9 años en ese momento y tengo el lindo recuerdo de cuando Chile le ganó a Rusia en Arica. Fue en un fin de semana y cuando terminó el partido, salió toda la cuadra a darse un abrazo entre los vecinos. En el cine, vimos una y otra vez el gol de Eladio Rojas, cuando Chile salió tercero. Esa Navidad, todo niño chileno recibió una pelota de fútbol de regalo”.
Yo realmente no me acuerdo del partido de Chile con Rusia, aunque lo debo haber escuchado por radio. Sí fui con mi papá al partido inaugural Chile-Suiza al remodelado Estadio Nacional. ¡Qué maravillosa experiencia! ¡Lo que más recuerdo es que en cada asiento había cojines de aserrín y después de cada gol, los asistentes los tiraban al cielo, como los estudiantes arrojan sus birretes cuando se gradúan! Se veía hermoso el flamante estadio en un día de sol. Y los tres goles de Chile fueron maravillosos, aunque empezamos perdiendo 1-0.
Seguramente mi padrino, Mario Cifuentes Sepúlveda, nos había regalado las entradas, difíciles de conseguir, ya que él trabajó con Carlos Dittborn en el equipo que organizó el Mundial. Recuerdo que mi padrino me envió una carta a San Antonio diciéndome que tenía souvenirs del Mundial para mí. Le tuve que preguntar a mi papá qué significaba la palabra.
Hace justo un año recibí una aterradora llamada telefónica de madrugada… mi papá estaba grave. Hace justo un año comencé una loca carrera por conseguir un pasaje en el primer avión disponible. Hace justo un año pasé la más larga y dolorosa noche en vela, pensando cómo el más grande de mis miedos se había hecho realidad.
La temporada de huracanes comenzó en Florida. Desde principios de junio hasta noviembre viviremos en estado de “alerta”. ¿Qué significa? Que una tormenta insolente o ventolera de calambre puede llegar en cualquier momento… y hay que estar preparado. A partir de ese instante en los supermercados será difícil encontrar agua embotellada, pilas, comida enlatada y otros ítems de emergencia.
Aquí los huracanes no son raros y las tormentas tropicales más bien frecuentes. Lluvia a baldazos, viento impresionante, rayos, truenos, relámpagos y todos los destellos aterradores. Los gringos arman todos los veranos una “caja de huracanes” con comida enlatada, leche en polvo, pilas y varios litros de agua embotellada. Yo hice la mía el año pasado y, por suerte no la usé, pero después de un año ya no le queda casi nada. Hubo otra clase de emergencias.
Me contaron que La Perla del Pacífico había estrenado una carta con churros y chocolate para la hora del té. Partí con una amiga a probarla. La tradición de los churros con chocolate caliente la heredamos de la Madre Patria. En España la tradición es que en la mañana del 1 de enero se come esta rica combinación para celebrar la llegada del nuevo año.

Twitter, Facebook y los medios electrónicos están atiborrados de post sobre Ceratti, así que asumo que el mundo está enterado de la frágil situación de salud del cantante.
Entrañable el flaco ese… más encima se casó con chilena (como diría mi abuela). Recuerdo los tiempos de ‘Un misil en mi placar… mi placar’… o ‘Jet set, yo quiero ser del Jet set‘… y una de mis favoritas ‘Tus ropas caen lentamente Soy un espía un espectador Y el ventilador desgarrándote Se que te excita pensar Hasta dónde llegaré’. Fuerte para esos años. Buenos tiempos, también para Cerati y Soda. Seguramente años que vivieron intensamente. Hoy que el ex vocalista, de uno de los grupos más importantes de Argentina, está grave todos hacen análisis de cuántos cigarrillos se fumaba a diario…
Debo decir que desde hoy miraré con más respeto y admiración a la Roja y a los futbolistas. Como dice Bielsa al inicio del documental: “El éxito es solo una excepción y en la vida en general, es un bien escaso”. Bajo esa premisa dimensioné la lucha de la selección chilena por clasificar al Mundial de Sudáfrica y valoré cada gol. Ojos Rojos, en sus 86 minutos, tiene el mérito de traspasar todo el sentimiento y la pasión por el fútbol.

¿Qué habría sido de Marcelo Bielsa si Chile no clasificaba al Mundial? ¿Es posible pensar que la idolatría nacional que se le entrega al estratega trasandino hubiese podido sobrevivir más allá de un fracaso eliminatorio? Es posible, pero también es muy probable que la urgencia de logros hubiese alejado al que es considerado unos de los mejores DT del mundo.
¿Puede la razón imponerse a la pasión, que es la esencia misma del fútbol? Con Bielsa ha sido precisa y extrañamente lo contrario, la testa ha triunfado —aunque sea momentáneamente— sobre la histeria de un deporte cuyo centro de gravedad pareciera ser una controlada demencia. Para suerte del argentino su capacidad ha ido acompañada de un logro no menor en el siempre escuálido fútbol nacional: llegar otra vez a la Copa del Mundo.
Entre tanto brunch y otras opciones tan gringas, creo que esta recomendación de inspiración europea será bienvenida, por lo menos para variar.
El Avenue du Bois, el mismo que dejó a muchos ‘huérfanos’ cuando cerró sus puertas en Av. El Bosque, abrió un nuevo y amplio local en el Mirador del Alto. Es un lugar reposado y tranquilo… se conversa sin interrupciones.
Encontré cortados, ristrettos y capuchinos, también delicada pastelería francesa: el clásico Eclair, en tres variedades: vainilla, chocolate y café. Otro famoso de la cocina gala es el Sacher, con chocolate y mermelada de damasco, la verdad muy bueno.
Si van a la hora del té no se pierdan los scones con mantequilla y mermelada, livianos y riquísimos, una receta casera muy bien lograda.
Reciclar es un concepto lejano y utópico. Para los chilenos, a simple vista, nos parece difícil hacerlo y en la mayoría de las ocasiones nos significa una preocupación más en nuestro complicado día. Pero acá, en Estados Unidos, reciclar es parte de la cultura.
Todas las casas tienen, además del clásico tarro de basura, dos cajas plásticas grandes: una amarilla y otra azul. Las mías venían con la casa, así que ni siquiera las tuve que comprar, al parecer el gobierno local las entrega.
La idea es que en una se depositen cartones y papeles, y en la otra: latas, vidrios y plásticos reciclables (todos los que tengan el logo de las tres flechitas que forman un triángulo y que en Chile ni siquiera miramos). Una vez a la semana pasa un camión que se lleva el contenido de ambas a un centro especializado.
Los gringos son raros. Eso es un hecho. Pero las gringas son más raras aún.
Vivo en Florida. Pero no en Miami, sino que en uno de esos suburbios tipo Wisteria Lane. Aquí, ninguna mujer trabaja. Esa es una gran señal del súper desarrollo de este país… un latino con el que conversé fue muy claro: “Aquí hay cosas increíbles en las que están súper atrasados, a la ‘gringa promedio’ sólo le interesa casarse, tener hijos y quedarse para siempre en su casa. Ese es el sueño americano”.
No podía dejar de pensar en la realidad de una mujer profesional chilena, de mi edad y en mi situación. Si no trabajas, estás condenada a la soledad: todas sus amigas están desaparecidas de 9 a 6 de la tarde y ni siquiera consigues con quién tomarte un café… a no ser que encuentres a otra desempleada o alguna con prenatal.