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Festival…

Publicado el 23 Febrero 2011 Blog, Pauta Libre Sin comentarios

Parto por reconocer que no vengo de una familia festivalera. No es que no fuéramos a la Quinta Vergara, sino que en mi casa ni siquiera se veía el festival por televisión. No estaba dentro de las tradiciones, a diferencia de lo que pasa –según he visto con los años– en muchas otras familias.VIA201~1

El festival es  para mí una adopción tardía. No me recuerda mi infancia, no me evoca nada. Todo lo que sé de ediciones anteriores –el Puma Rodríguez pidiendo escuchar la voz del pueblo, por ejemplo– se lo debo a la investigación posterior. Tal vez por eso no le tengo demasiado cariño y me siento con total libertad para criticarlo. Lo miro desde fuera; no me siento parte de él.

No obstante, desde hace algunos años se ha vuelto algo así como un placer culpable. Recuerdo el papelón de Xuxa luego de que el público coreara, entusiasta, su Ilarié; la ya mítica presentación de Óscar Gangas, pifiado inmisericordemente; la breve –nunca mejor aplicado el término– animación de Ricardo Montaner, y así  hitos aislados de los últimos diez o quince años. La posibilidad de comentarlo vía Twitter con miles de personas no ha hecho más que incrementar esa sensación de placer culpable. Así fue el año pasado, justo antes del terremoto. Así ha sido este 2011.

Como estamos a mitad de festival, no quiero –todavía– hacer un recuento. Ya habrá tiempo para eso. Sí puedo, con lo que ya se ha visto, emitir algunas opiniones. Como que me ha gustado la animación de Eva Gómez, a la que le tenía poca fe. Que esperaba que la obertura de la primera noche fuera más extensa. Que traer a Víctor “Zafrada” Díaz a cantar y subirlo a hacer playback por unos segundos era innecesario. Más cuando nos enteramos que ni siquiera era su voz. Un fiasco que recuerda a Milli Vanilli. Supe que también estuvo en la obertura la niña que tocó la campana en Juan Fernández. Su aparición fue tan corta que ni siquiera la vi, seguramente concentrado en tuitear algo sobre el Zafrada.

Las competencias –internacional y folclórica– siguen siendo tan malas como antes; el jurado se sigue componiendo de rostros de teleserie que poco o nada han hecho en la música, pero sirven para posicionar la próxima producción dramática del canal a cargo. ¿La novedad? Ahora la votación aparece en pantalla, excepto la de dos jurados, que permanece secreta hasta el último día de competencia. Tal como en los programas de talentos.

Poco ha cambiado en el festival. Salvo el “Monstruo”, que a estas alturas es tan dócil que difícilmente califica como tal, sigue siendo la misma fiesta nacional que muchos criticamos, pero que seguimos viendo. La misma de la que nos quejamos, pero revienta el rating. Cambian los animadores, el director, el canal que transmite, pero la esencia continúa. Seguimos nosotros pegados a la TV –en alta definición, ahora– viendo una parrilla que siempre nos parece pobre, y que probablemente siempre lo es. Y seguiremos ahí, mientras el festival siga existiendo. Porque durante una semana, los diarios, los canales de televisión, las redes sociales, las conversaciones de pasillo se centran en el festival. El que no lo ve queda fuera, desconectado. No es una mala opción, claro. Pero no tengo la valentía de tomarla.

Mundo “freegan”

Publicado el 23 Febrero 2011 Blog, Pauta Libre Sin comentarios

freeganTristram Stuart dedica todas las tardes a hurgar en los tarros de basura de la ciudad. Después de las 6, vestido de jeans, zapatillas y chaqueta sale a explorar los patios traseros de las grandes tiendas de autoservicio. No es un homeless –como llaman a los que viven en la calle– sino un treintañero de clase media, educado en la Universidad de Cambridge, que se ha lanzado a la aventura de demostrar lo escandaloso que es el desperdicio de comida en Inglaterra, donde una cuarta parte de los alimentos que se compran acaba invariablemente en la basura.
Las cifras oficiales indican que en el Reino Unido se tiran 20 millones de toneladas de alimentos cada año. Y no todo es desperdicio.

Tristram y su esposa llevan años viviendo de los desechos de la tienda del barrio, que –según cuenta en su libro Waste: Uncovering the Global Food Scandal– arroja a la calle bolsas y bolsas de alimentos comestibles que servirían para alimentar a un sinfín de familias de escasos recursos y combatir muchos de los problemas que están impactando al planeta.¿La lógica? Si botamos menos alimentos a la basura se necesitarán menos tierras de cultivo y, por tanto, se cortarán menos árboles y se usará menos agua de riego. “En un nivel más básico hablamos de igualdad –aclara. Si se desperdicia menos comida, lo cual es absolutamente posible, habrá más alimentos para combatir el hambre que afecta a  muchas personas”.

GRETA GARBO

Sus caracteres –al menos a mí– me resultan semejantes, aunque ella, Greta Garbo, no era argentina ni menos rosarina, sino sueca. Sabía actuar como los dioses. Bielsa también, pero ella en el gran cine y él sólo en el teleteatro (sin embargo, aclara que las telenovelas no son responsabilidad suya). Él aprovecha su histrionismo para dar seudo conferencias de prensa, que son verdaderos soliloquios (del estilo del de Segismundo, en “La vida es sueño”), en cambio ella enmudecía. Quizás sabiamente. Entre sus pocas frases está aquélla de: “la vida sería maravillosa si tan sólo supiéramos qué hacer con ella”.

El aparentó saber muy bien qué haría con su existencia, pero al parecer no tenía idea. Un día era blanco, el otro negro, pasando por todos los grises. Y así tuvo a un país tontamente en ascuas, hasta que ‘Tontilandia’, como denominaba a Chile en simbiosis con los chilenos el singular escritor Jenaro Prieto, se fue hartando solito y, en cierto sentido, despertó.

Bielsa quiso que su vida estuviera rodeada de misterio. La de Greta realmente lo estuvo. Pero si en algo se asemejan es que ambos jugaban (él sigue jugando) a ser enigmáticos, ermitaños, y si bien los dos han sido difíciles hay que hacer una salvedad: no creo que “la divina” (así la llamaban) lo haya sido tanto o más que él.

Escribo, esta vez, desde la tranquilidad de mis vacaciones. En el sur de Chile –Región de Los Ríos, si queremos algo un poco más preciso–, con mi familia (o parte de ella), calma, naturaleza… y conectividad total.
Porque las vacaciones ya no son lo que solían ser. No en mi caso, al menos. El acceso a Internet, el teléfono que permite estar conectado a Twitter y al mail las 24 horas. Todo atenta contra esa desconexión ¿necesaria? para descansar.
Es que ya no me parece vital olvidarse del mundo, que sigue corriendo mientras uno desaparece, para descansar. Más todavía: la desconexión absoluta me produce –y hablo, como siempre, a título personal– cierta dosis de estrés que me impide descansar. Esa necesidad de saber lo que está pasando al final termina esclavizando. Incluso en vacaciones.

Coquinaria

Publicado el 1 Febrero 2011 Blog, Pauta Libre 5 comentarios

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Convengamos que Coquinaria es mucho más que un restorán. Es un mercado de especies, preparaciones gourmet, pastas frescas, chocolates exóticos y de un cuanto hay para los amantes de la cocina. En su espacio interior se despliegan estantes de cielo a suelo con más de 3.000 productos y a través de su arquitectura, inspirada en el Mercado Central, logra revivir la experiencia de comprar y comer en un mismo lugar. Los “caseros” o “gourmands” están muy dispuestos a resolver las dudas sobre el uso, composición y origen de cada uno de los productos. Es nuestro Dean & Deluca.

Su nombre se inspira en el compilado de recetas y secretos de cocina del romano Marco Gavio Apicio, la “opera prima” de la gastronomía mundial que se llama De re Coquinaria y que fue escrita en el siglo I d. C.

La terraza es otra cosa: un espacio amplio y a la que en verano llega una brisa divina. Lo más probable es que uno de sus dueños, el impecable inglés Kevin Poulter, te reciba y acompañe a la mesa, acepta el Bellini de aperitivo que te ofrecerá o directamente pídelo. Una fresca combinación de espumante, jugo, helado y trocitos de durazno. Muy bueno.

Compras de pánico

Publicado el 14 Diciembre 2010 Blog, Pauta Libre Sin comentarios

Nunca pensé que lo diría, pero ir de compras puede ser ¡una pesadilla! Sobre todo si las calles están abarrotadas de gente y al interior de los almacenes es casi imposible moverse. Jamás imaginé que algún día estaría a la caza de rebajas junto con otro millón y medio de personas dispuestas a soportar empujones y filas interminables en los vestidores.

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¡Sí! Se que suena increíble pero esto es lo que sucede en el centro de Londres cada año, justo durante el último fin de semana de noviembre o el primero de diciembre, cuando las calles de Oxford y Regents Street se vuelven exclusivamente peatonales y todas, absolutamente todas las tiendas, tienen ofertas escandalizadores que llegan hasta ¡el 80 por ciento de descuento!
Esta es la forma londinenses de festejar el inicio de la temporada de compras navideñas: cerrando las calles al tránsito de vehículos y abriendo las tiendas por más tiempo. De acuerdo con los cálculos más conservadores de la New West End Company, que representa a los almacenas de la zona, las ventas de este popular fin de semana superaron este 2010 los 390 millones de dólares.

Curiosamente esta avalancha de cazadores de rebajas, coincide con la difusión en Londres del nacimiento de boutiques.com , un proyecto de Google que impulsa una nueva manera de ir de compras que nada tiene que ver con recorrer pasillos y pasar horas probándose una y mil prendas.
La apuesta de Google es hacer las compras online y boutiques.com es como un centro comercial virtual enorme, lleno de tiendas individuales que el usuario puede recorrer rápidamente. A través del buscador se puede elegir ropa por género, silueta, patrón de diseño, forma y tamaño. Incluso a partir del estilo usado por las celebridades.
De acuerdo con sus fundadores,  la idea es facilitarle las cosas a las mujeres que se sienten bombardeadas por las numerosas opciones que hay en las tiendas.  ¿Será?
Lo cierto es que empiezan a multiplicarse las opciones para ir de compras por internet. Asos Marketplace ofrece un espacio fantástico para comprar diseños súper innovadores y vintage.  También está eBay que acaba de anunciar que en breve se podrá adquirir ropa de segunda mano o diseños de las nuevas generaciones de creadores.
Aunque entiendo la utilidad de estos sitios –con prendas que a veces no se encuentran en el circuito comercial–, no dejo de preguntarme si recorrer los portales de estas boutiques en línea me resulta igualmente placentero que andar de mirona en los escaparates y pasillos de mis tiendas predilectas.

La verdad, creo me costará trabajo dejar atrás los viejos hábitos, pero estoy lista para probar algo nuevo. ¿Y ustedes?

Impunidad

Publicado el 10 Diciembre 2010 Blog, Pauta Libre Sin comentarios

El acento era inconfundible. Pertenecía, sin duda, a ciudadanos de algún país de la Unasur que no era Chile. Eran las nueve y media de la mañana de un apacible sábado cuando ingresaron a una casa de Lo Barnechea para reducir primero a una peruana contratada ahí desde hace unos meses y, luego, a una de mis amigas más cercanas. Ella se defendió hasta con puños, pero fue empujada debajo de una cama. La hija alcanzó a encerrarse en la mansarda y a hacer los llamados pertinentes, pero los efectivos de seguridad tardaron 25 minutos… y sólo entonces los extranjeros arrancaron.
La historia sigue como tantas y por ultra repetida ya deja hasta de ser noticia. Un chichón, un ojo en tinta, joyas que ya no están –hasta una argolla de matrimonio-, un computador encontrado en el jardín… Siguen revisando y continúan las sorpresas.

Johnny Rockets

Publicado el 8 Diciembre 2010 Blog, Pauta Libre 3 comentarios

Había escuchado bastante de Johnny Rockets, no de parte de ellos, porque en los 6 meses que llevan en Chile no han hecho una pizca de publicidad. Sí tenía antecedentes por amigos gringos y amantes de las hamburguesas, quienes hicieron fila para entrar en sus primeras semanas de funcionamiento.

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Partimos en grupo a celebrar el aniversario número 25 de una de mis películas favoritas, Volver al Futuro. Era miércoles, 9 de la noche y no cabía un alma, lista de espera incluida. No obstante, la lista corrió rápido. Al entrar escuchamos un entusiasta ¡¡HOOOLAAA! y muchas caras sonrientes nos dieron la bienvenida.

La decoración recrea la época de oro de Estados Unidos, desde sus afiches, el letrero de neón en la entrada, los uniformes de los garzones y la gran barra con sillones rojos. Cada mesa tiene un jukebox o wurlitzer que por 100 pesos entrega un clásico de Elvis Presley, Aretha Franklin o Donna Summer.

El lugar es igualito esas fuentes de soda o dinners que se ven en las películas de los ´50 y ´60 con detalles como el contenedor de bombillas que cada garzón debe girar cuando lleva una bebida a la mesa. Todo el mobiliario fue traído del país del norte, mesas, vasos, servilletas y por supuesto mucho ketchup, mayonesa y queso. Todo para cumplir la expectativa de estar en un verdadero ambiente norteamericano.Strawberry Shake w-white logo

Otra de sus promesas es pasarlo muy bien mientras se come. Por eso cada media hora suben el volumen de la música y todos, absolutamente todos los que trabajan ahí salen del mostrador y bailan al ritmo de los ‘50. Al principio da un poco de verguenza, para qué les voy a mentir, pero le pregunté a una de las garzonas y me contó que la primera pregunta en su entrevista había sido si le gustaba bailar y confesó que era un minuto de relajo que los ayudaba a recargar las pilas y pasar el estrés.

El primer Johnny Rockets abrió el 6 de Junio de 1986 en Melrose Avenue en Los Angeles, California, ya que su fundador, un siquiatra, sentía nostalgia de los restoranes a los que solía ir con sus padres. Así nació una gran cadena que actualmente cuenta con unos 300 locales alrededor del mundo, todos fieles al original.

Como apetizer son muy recomendables las chilie fries, papas fritas con salsa de carne y queso derretido o los onion rings con salsa ranch.
Las hamburguesas son todas ricas y un detalle no menor es que la carne viene de Ososrno y no ha sido congelada, para que no pierda la frescura ni el sabor.
La bacon cheddar es deliciosa, al igual que la Route 66 con queso chanco, champiñones y cebolla, nombrada así por la famosa Autopista Ruta 66 de USA.

Los gringos que saben de esto piden sus hamburguesas con malteadas o shakes en vez de bebidas y aunque nosotros no estamos acostumbrados y sin duda son más calorías, les doy la razón en que realza los sabores del plato. Hay de muchos sabores, pero la Cookies and cream con galletas Oreo originales es alucinante. Te la traen en un vaso muy coqueto y con su coctelera de metal con una cantidad buena para un refill. Sabes la diferencia entre una malteada y un shake? ambos son elaborados con helado de vainilla pero la malteada además tiene polvo de malta.

Por supuesto a la hora del postre vimos pasar clásicos Apple Pie y Brownie Sundae, pero la verdad es que con la malteada fue más que suficiente.

Ficha

Precio promedio por hamburguesa $5.500
Av La Dehesa 1201, Lo Barnechea, Santiago
(02) 321 2029.

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Tal parece que en Londres, las celebraciones de fin de año despiertan un incontenible deseo de ir de compras y estar a la moda. Conforme el año agoniza, las calles comerciales del centro de la ciudad se llenan de rebajas y anuncios espectaculares que no difunden otra cosa que las últimas tendencias de la moda. Todo, absolutamente todo, invita a verse y vestirse bien.
Los museos y espacios culturales no quedan ajenos a esta fiebre por la estética y por eso han inundado las salas de exhibición con obras que aluden a las grandes firmas del mundo de la moda, desde Chanel e Yves Saint Laurent hasta Alexander McQuinn y Hussein Chalayan.

Las opiniones y discusiones sobre los últimos cambios ortográficos promulgados por la RAE campean en medios, blogs y por supuesto en Twitter. Que ya no tenemos “i griega”, sino “ye”. Que la “o” entre números no se tilda, que la “ch” y la “ll” desaparecen como letras y que quórum pasa a ser cuórum… hay más, pero no quiero aburrirlos –ni aburrirme– con una larga enumeración.diccionario+rae
El punto es que muchos opinan. Tantos, que uno se pregunta de dónde apareció tanto experto, tanto letrado en un país que –todos los estudios lo indican, incluido el último presentado esta semana por la Fundación La Fuente-Adimark– tiene índices de lectura preocupantes. La mayoría se muestra preocupado, molesto casi, por estos cambios. El lenguaje se está desvirtuando, se está bajando el estándar, se nivela hacia abajo, alegan.
Comparto esta opinión, sin embargo no creo que sea culpa de la RAE. La Academia no hace sino adaptarse al uso que ha ido adquiriendo nuestro idioma. Somos nosotros, los hablantes, los que lo hemos desvirtuado, bajando el estándar, nivelando hacia abajo. ¿Es malo eso?