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Esta es una de las mejores épocas para viajar a NY. Es primavera, las nubes se borran poco a poco y los “niuyorkers” con cuatro meses de invierno encima, ven un atisbo de sol y salen en polera a hacer picnic en las plazas, aunque el termómetro no se estabilize por sobre los 16 grados.
Con la baja del dólar y el cambio de estación, mi envidia crece como maleza y, por ahora, no me queda más que echar mano a los recuerdos culinarios de mi último viaje. Imagen 1

Acá les doy un excelente dato para comer barato en pleno Manhattan. El Pukk , un restorán cuyo lema es ‘Eat More Greens’ (come más verde) –muy de moda por estos días–, es uno de los pocos lugares de la isla donde puedes comer rico por menos de 10 dólares. Ubicado en el # 71 de la 1era avenida entre la 4ta y la 5ta del Lower East Side.

El Pukk es de inspiración tailandesa, pero con muchas recetas de creación propia. Un local rectangular, donde predomina el blanco y los azulejos. A primera vista es como estar comiendo en una piscina o en un lujoso baño, pero de a poco se va notando que cada detalle forma parte de un estilo muy bien cuidado. Las mesas nacen de las paredes, para aprovechar mejor el codiciado metro cuadrado de Manhattan. Cada pieza del mobiliario está cubierto por lunares blancos estilo mosaicos y los cojines son de lo que parece una resina blanda y verde.

Detalles sin fecha

Publicado el 5 Mayo 2011 Blog, Pauta Libre 3 comentarios

Se viene, una vez más el día de la madre. Como todos los años somos bombardeados por publicidad que nos muestra, generosa, cómo demostrarle cariño a nuestras progenitoras con costosos regalos pagados –eso sí– en cómodas cuotas.
Más allá del discurso común llamando a no caer en el consumismo con motivo de estas u otras celebraciones, evidentemente inventadas por el marketing, quiero detenerme en la necesidad de celebrar este día.madre
Porque hay madres que merecen ser celebradas todos los días, no voy a negarlo. Pero tampoco me negarán ustedes que hay madres que no merecen ni un segundo de celebración. Pongamos por caso –extremo, es cierto, pero no menos real– a María del Pilar Pérez, La Quintrala. La misma que mandó matar al padre de sus hijos, dejándolos en parte huérfanos; que agredió, y casi mató, a su nuera; que tenía planes, según dice el fallo conocido esta semana y que la condena a presidio perpetuo, para matar a toda su familia.
A qué apunto: al hecho de que ser madre no la convierte en una persona digna de ser celebrada, siquiera respetada. A que la generalización nos dice que todas las madres son “celebrables”, mostrándonos a algunas que ya quisiéramos tener –no como madres, claro está– nos miente. Valeria Mazza, Claudia Conserva, Tonka Tomicic, Pampita y compañía no son el prototipo de madres que podemos ver por estos pagos.

No es que las desacredite en su rol materno –aunque ni siquiera todas son madres–, pero estaremos de acuerdo en que están lejos del promedio de la mamá nacional.

Y así con el día del niño, el de la mujer, el papá, de la secretaria y de cualquier cosa que se les ocurra. Todos tienen su día, como si por el solo hecho de pertenecer a cierto género, profesión, tener un estatus o por simple accidente –que lo digan los miles de padres y madres adolescentes de este país– merecieran un trato especial. Como si esa pertenencia les otorgara una dignidad superior.
¿Merece mi respeto, en el día de la mujer la Quintrala? ¿En el día de la madre? No me parece. Ha demostrado con hechos, que no se merece nada sino desprecio, repudio, rechazo. Punto.
Volvemos al día de la madre. Desde el jardín infantil de mi hija me mandan un papel pidiendo plata para hacer un regalo para la madre en su día. Lo enviaré, porque se lo merece. Porque esos regalos hechos con manos infantiles rescatan, dentro de todo, la esencia misma de la celebración, aunque ni siquiera en esa esencia esté de acuerdo. Porque tendrán su celebración, con los niños disfrazados y bailando-cantando-actuando-haciendo algo para sus mamás.
Lo enviaré, aunque en el jardín no celebren el día del padre. Sí, porque no lo celebran. Para mí eso es clara discriminación. Digo, no fue el Espíritu Santo. Pero no alego, porque no necesito un día, ni que mi hija se disfrace para sentirme especial para ella. A sus casi cuatro años, ella se encarga de hacérmelo sentir cada día. Y cada día es, para mí, su día. Sin regalos caros, sin estereotipos, sin rostros famosos. Con conversaciones, con juegos, con paseos a la plaza, con helados compartidos, con cuentos antes de dormir. Detalles que no necesitan fecha.

Ir al cine casi siempre es un placer, pero más aún cuando te sientas en en una sala premium. Me invitaron a las del Cine Hoyts Parque Arauco y el asunto tiene su encanto. Un anfitrión nos recibe y conduce a un lounge con cómodos sofás, donde se puede comer y tomar.

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La sala del cine en sí es espectacular: butacas estilo bergere, dignas de cualquier business class. Como se puede elegir antes la comida que te llevarán a la sala, probamos unas papas rústicas muy sabrosas y una pizza de rúcula, tomates cherry y panceta ahumada. Aún no tienen patentes de alcoholes, pero una vez que la tengan, la tabla de quesos con una copa de vino tinto será la mejor opción para acompañar la película.
La cinta elegida es El Concierto. La historia: Andrei Filipov era un aclamado director de la Unión Soviética a cargo de la Orquesta del Bolshoi. En su mejor momento, su carrera se ve truncada por su creencias polícticas y Filipov es despedido. Treinta años después, sigue trabajando en el Bolshoi, pero esta vez sus instrumentos son los del aseo. Tras interceptar un fax de un prestigioso Teatro francés invitando a la orquesta a dar un concierto en París, Andrei decide esconder la carta, reunir a su antigua orquesta y robarse el show.

Es una película preciosa que hace reír, emocionarse y logra que dos horas de duración parezcan 15 minutos. Uno de sus mayores aciertos es ver retratados los estereotipos de etnias y nacionalidades con una ironía que saca carcajadas, como la habilidad innata de los gitanos tocando instrumentos o ver judíos aprovechando oportunidades de hacer un buen negocio.
En busca de la armonía perfecta se construye una película cautivante y absolutamente recomendable, donde al compás de Tchaikovsky se emprende un viaje hacia el rescate de un sueño. La escena final del concierto será recordada como uno de los buenos momentos del cine contemporáneo.
Les dejo el trailer y no dejen de verla porque no le queda mucho tiempo en cartelera.

Semana ¿Santa?

Publicado el 21 Abril 2011 Blog, Pauta Libre 3 comentarios

No es que quiera atacar a la Iglesia, ni mucho menos. Nada más lejos de mi intención. Bastante bien hacen la pega ellos mismos. Pero es que en nuestro país –y sospecho que en muchos otros– existe una Semana Santa paralela, llena de ceremonias y rituales de los que nadie sabe su sentido ni su origen, y que muchas veces se siguen por simple inercia.

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Muchos de los ritos de esta Semana Santa en las sombras son derechamente contrarios a la Semana Santa “oficial”. No creo que la Iglesia haya estado pensando en ceviches y salmones a las finas hierbas cuando determinó que no se comía carne en Viernes Santo. Ni en conejos y huevos de chocolate cuando dijo que había que celebrar la Resurrección. Ni en ese maldito conejo en la puerta del supermercado. Ni en tantas cosas, al fin y al cabo. Aquí algunas de ellas:

La locura del pescado y los mariscos. Durante todo el año, el 99% de la población se lo pasa comiendo tallarines, arroz con huevo, pan, hamburguesas, completos, porotos… En fin, básicamente comida chatarra –tan de moda con eso de la rotulación– y uno que otro alimento de relativo valor nutritivo intercalado por ahí. ¿Pescados y mariscos? Ni en broma. Si hay algo que tiene Chile son costas. Y pescados y mariscos. Pero nadie se digna comer los llamados “productos del mar”. Básicamente porque son caros. O eso dicen. Porque basta que llegue Semana Santa para que multitudes se lancen sobre el Terminal Pesquero, el Mercado, las pescaderías y los mesones de pescado de los supermercados, donde se dan codazos, patadas y lo que sea necesario con tal de conseguir algo. Aunque ese algo cueste el doble que durante el resto del año. Y eso que no comían porque era caro. Quién los entiende.

Ayuno y abstinencia. El concepto del ayuno y abstinencia que tiene el chileno es muy particular. Básicamente, se trata de no comer carne en Viernes Santo. Y punto. No se le ocurra pedir más. La carne –que probablemente tampoco iba a comer –será reemplazada por abundantes pescados y mariscos, fuentes de ensaladas, sabrosos acompañamientos y numerosos y contundentes postres. Todo sin carne, claro, porque es un día de ayuno. Si hasta en la mañana, al desayuno, el chileno es estricto en seguir los preceptos de la santa madre Iglesia, y reemplaza el humilde paté por huevos revueltos, mermelada, queso, tomate y todo lo que encuentre a mano. Menos carne, por supuesto.



Una cosa es cierta: del cielo cae oro. A cada rato. Y también llueven rubíes, zafiros, diamantes, esmeraldas… corindones, alótropos y silicatos microscópicos, partículas de plata, berilio, aluminio, paladio, rodio, selenio y todos los demás elementos de la materia, formados en el núcleo incandescente de nuestro sol y las estrellas diseminadas por el cosmos infinito y eterno. Diminutos fragmentos que integran nuestro propio cuerpo y todo lo que nos rodea, que precipitan sobre nuestros techos. Los respiramos, absorbemos por la piel e ingerimos en los alimentos. Es un verdadero milagro. Con un poco de inspiración bien podría considerarse al polvo estelar un “impacto de Dios”, pero obviamente no es sobre eso que habla el predicador Ricardo Cid, recién detenido por golpear a un carabinero en medio de otro escándalo de esos que semana semana desata junto a los fanáticos de su histérica fe en la esquina de Aldunate y Copiapó, en Santiago Centro.

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Sin duda él y sus seguidores ignoran que la naturaleza se expresa de diversas formas y aspectos sutiles, que parecen milagros cuando la ciencia los explica con la lógica fascinante del orden divino. De lo contrario, no tendrían la necesidad de argumentar con sueños, visiones, trances, ascensiones y challa dorada su discutible espiritualidad.

Verdadero y falso

Publicado el 11 Abril 2011 Blog, Pauta Libre Sin comentarios

Esta columna no tiene otro fin que ayudar al confundido lector a manejarse con más astucia entre la selva de información, y  poder distinguir entre la verdad y lo aparente, lo verdadero de lo falso en las noticias que difunden los medios de comunicación. Veamos algunos ejemplos.

Es verdadero que Eliodoro Matte llamó al Fiscal Nacional Sabas Chaúan para manifestarle que el asunto del sacerdote Fernando Karadima se tramitara con diligencia (cerrar la causa rápido). Es verdadero que el abogado y rector de la UDP Carlos Peña, le llama fuertemente la atención en su columna dominical por aprovecharse de su condición de hombre de elite al hacer el cuestionado llamado y es verdadero que Matte mediante cartas al Director dirigida al mismo diario pide perdón. Hoy Don Eliodoro debe estar muy arrepentido no porque todo se hiciera público, no por abusar de su poder y posición social, sino por haberse adelantado al veredicto del Vaticano, razón por la que la justicia ordinaria reabre el caso: la culpabilidad de su amigo sacerdote.

Es verdadero que el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, se está lanzado desde principios de año como candidato a la presidencia. Aparece condenando el asesinato de los dos detectives de la PDI; declarando que habrá mano dura contra la delincuencia; anunciando  amnistía para descongestionar el hacinamiento de las cárceles; lanzando el año escolar junto a el ministro Lavín; recomendando comparar antes de comprar útiles escolares; resolviendo la polémica entre los pascuenses y la familia Schiess por el hotel Hanga Roa; ponerse un babero para lanzar el proyecto del posnatal; haciendo parte al ministerio del interior para correr un cerco en una playa sin paso de servidumbre; apoyar a la ex intendenta Jacqueline Van Rysselberghe; agradecer la grandeza por su renuncia; fotografiarse con los indignados presidentes de los partidos de la Alianza frente a La Moneda, etc.. Sin embargo, la fuerte exposición mediática no lo hace subir en las encuestas de popularidad (Adimark), le falta lo que al biministro Golborne le sobra: carisma y cercanía.

Es verdadero que la Intendenta de la Octava región Jacqueline Van Rysselberghe mintió. Es falso que haya renunciado, le pidieron la renuncia y es verdadero que esto significó que la oposición se quedara sin tema. Es verdadero que la cobertura sobre ella fue más profusa que los logros del gobierno durante el mes de marzo. Jacqueline contrató y trabajó con Extend (una prestigiosa empresa de asesoría comunicacional) el Gobierno, en cambio, sólo con el segundo piso.

Paul y yoEl 16 de diciembre de 1993 fue uno de los días más importantes de mi vida. Cuando uno tiene 21 años los sueños suelen ser la fuerza que nos mueve e inflama, antes de volvernos cínicos, materialistas, consumidores obedientes o simplemente adultos rancios, por lo menos quienes
nunca ven hecho realidad un sueño. Yo tuve sí tuve ese privilegio. Ese día vi con mis propios ojos a uno de los Beatles.

Quienes me conocen saben que para mí son mucho más que el grupo musical favorito. Si tuviera una religión, sería la Beatle. Es una larga historia que se remonta al colegio. Así como algunos en esa etapa se consagran a las artes marciales o deciden ingresar a las fuerzas armadas, con mis amigos Juan Manuel y Andrés, nos consagramos a Los Beatles. El primero, tanto y tan profundamente que descartó su propio yo y lo reemplazó con el de Lennon. Da lo mismo la esquizofrenia, por algo no se creyó Napoleón. Por mi parte, teniendo claro que mis oídos y mis manos no servían para la música, como tantos otros que padecen tal desengaño, me hice periodista. Pensaba que, con un poco de suerte y una ayudita de mis amigos, conocería algún día a un Beatle.

Cuando se supo que Paul venía, las radios llevaban un buen rato machacando con Hope of deliverance, una canción pegajosa y alegre, simplona y odiosa hasta la vergüenza ajena. Pero ahí estaba, sonando en todas partes y yo mismo no podía parar de cantarla, por lo que me cuidé de no criticarla en la columna Por fin McCartney que escribí en el diario La Tercera cada uno de los cinco días previos al concierto. Son lejos lo peor que he escrito y aún no me explico cómo me dejaron hacerlo. El hecho es que esa mañana Paul bajó de su avión privado y salió en su limo rumbo al Estadio Nacional. Nuestro móvil lo persiguió a la manera hollywoodense hasta darle alcance. Entonces él me habló desde su ventana, algo así como “oye, tontito, ten cuidado que puedes provocar un accidente”. La foto registró el momento, mi mano y el mismísimo Paul. Así, a toda velocidad, cumplí mi sueño.

 

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Está ubicado en el hotel boutique The Aubrey, en la esquina donde se unen Constitución y Pío Nono en el barrio Bellavista. A pesar de ser una de las calles más bulliciosas de Santiago,  al cruzar el portón de fierro se produce la magia.

Bocinas, notas de reggaeton y el sonido de la multitud desaparecen. Sólo se escucha el  repiqueteo de los tacos repicando sobre las piedras cargadas de historia. Historias de una casa construida por Domingo Durán, un connotado político y empresario, en la que por años se celebraron los legendarios “almuerzos políticos de los jueves”.

 El Pasta e Vino nació hace siete años en Valparaíso, en el cerro Concepción  y luego de haber recibido numerosos premios y varias ofertas para instalarse en la capital, sólo ahora aceptó. Al recorrer el lugar, entiendo perfecto por qué.

 No sé si habrá sido el efecto de la súper luna de aquel día  o las cascadas de agua que recorren los arcos de piedra de la terraza, pero el lugar lucía como cuento del 1900.

 

La terraza es amplia y alberga 10 mesas cómodamente instaladas. Si sigues la ruta de las estrellas encuentras la piscina del hotel y los más de 800 metros de altura del cerro San Cristóbal y su frondosa vegetación.

Como aperitivo me tenté con un espumante con flor de hibisco en almíbar. Ya estaba muy bueno pero cuando el atento garzón me contó que la flor también se comía, más me gustó el trago. También probamos un vodka vainilla con albahaca, otra buena opción para empezar. Como cortesía de la chef Verónica Alfageme llega a cada mesa una bruscheta distinta cada día y una panera con frescos panes de cebolla y tomate que se hornean cada mañana.

En las entradas se agradece el toque creativo en sus elementos como los camarones con salsa de maní o la ensalada de peras doradas en miel. Las almejas gratinadas al gengibre y lima estaban sabrosas, pero no sentí el gengibre.

La carta tiene 4 variedades de pastas con una larga lista de apetitosos rellenos y salsas de autor. Elegí una de la especialidades del día: Ravioli de erizo. La masa delgada, justa para sentir el sabor del marisco. Uno de los platos mejor elaborados que he probado.

También probamos los ravioli negros de salmón, con salsa de coco, curry, queso cabra y castañas.

El brownie de chocolate con helado de frambuesa artesanal puso un dulce final a una noche de cuentos de hadas.  ¿Se animan a hacer una reserva y escribir su propio cuento?

 

 Ficha técnica Pasta e Vino

Dirección: Constitución 299 – 317, Bellavista, Santiago.

Teléfono (+56 2) 940 28 00

Email: reservas@theaubrey.com

El doble de…

Publicado el 11 Marzo 2011 Blog, Pauta Libre Sin comentarios

Yo soy, Mi nombre es, Factor X. Tres programas de dobles –dos y medio, si se quiere, porque Factor X no es exactamente de dobles– en simultáneo en nuestra TV. Todos, además, copias o franquicias de programas extranjeros. Dobles televisivos de programas ya probados en otras partes del mundo.

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Foto: www.elespectador.com

Más allá del morbo de ver fracasar a una tropa de desconocidos, elemento esencial que explica en gran medida el rating que logran estos programas, impresiona la cantidad de dobles que pululan por nuestro país, buscando la fama a la sombra del artista que imitan. No apelan a un talento propio; como dice el slogan de uno de estos programas, “el verdadero talento es imitar”. Parecerse a otro. Mimetizarse.

Y son formatos que funcionan en todo el mundo, parecen pensados por y para chilenos. Esa cosa tan nacional de imitar, de tratar de asemejarse a otros. Basta con darse una vuelta por cualquier pueblo: seguro se encuentra con un imitador de algún famoso. O recordar al doble de Bielsa, de seguro el más triste con la partida del rosarino: se le acabó el negocio. Si no tiene tiempo para viajar por los pueblos, ni se acuerda del doble de Bielsa, basta con que se dé una vuelta por www.doblesdechile.cl. Hay para todos los gustos.

Paseo El Mañío

Publicado el 7 Marzo 2011 Blog, Pauta Libre 2 comentarios

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En Vitacura, casi frente a Lo Castillo, está ubicado el paseo peatonal El Mañío, una antigua callecita que se ha convertido en un centro gastronómico que se renueva con buen gusto y buena cocina.

 Los primeros inquilinos fueron Le Fournil y Cuerovaca, a los que se sumaron el año pasado, María del Mar y al menos tres locales más que aportan comensales, movimiento, sillas en la calle y gente que vive lo que queda del verano.

Hay opciones para distintos momentos del día. Acá te damos tres datos: 

Si tienes ganas de tomarte un café con cosas ricas,  Le Fournil es el indicado. Pide la clásica panera que trae las masitas dulces características de esta panadería. También hay pan hecho a mano con diversos ingredientes: aceitunas, cerveza, trigo y miel. Esta recomendación vale también para la tarde con té, café y jugos naturales.

 Si el almuerzo es de negocios, anda directo al Cuerovaca. La atención es buenísima y ha sido premiado con el primer lugar de la categoría carnes y parrillas de la Guía Culinary. Su diseño es moderno y purista, cuenta con sobrios y elegantes salones, mucho cuero y una limpia vista al paseo.

Si eres fanático de los asados, puedes reunir a 15 amigos y aprender in situ cómo hacer una excelente carne a las brasas. Se trata de una clase magistral con 4 cortes de carne y en la que se derriban mitos sobre cuándo salar, la temperatura ideal, usar carbón, leña o gas y los puntos de cocción. 

Por último si buscas un lugar tan romántico como ondero elige María del Mar, un restorán de brisa marina y estilo provenzal. El techo simula un barco y las mesas tienen cubierta de mármol. En la terraza cuelgan telas y tules que recuerdan un rompeolas costero. El pisco sour es imponente y bien preparado, bueno para acompañar un plato de “Abreboca” que incluye tártaro de locos, machas a la parmesana, empanadas y vino blanco. La  cocina hace honor a su nombre con productos frescos, toques agridulces y mezclas novedosas. Destacan el Mero a la parrilla con salsa BBQ,  la Breca acompañada de chupe de jaiba o el Mahi Mahi sobre pastelera de choclo, rico y suave.

Un dato importante: ya está listo el estacionamiento subterráneo y desde las 20:00 hrs tiene una tarifa plana de $2.000.

Si deciden ir, dejen acá su comentario!

 

@josepolitino

Le Fournil, Vitacura 3841

Cuerovaca, El mañío 1659, 2063911

María del Mar, El mañío 1665, 717387destacado-maria-del-mar