El Gobierno dice que los estudiantes son intransigentes por no aceptar su propuesta. Los dirigentes del movimiento retrucan que los intransigentes son quienes no responden a sus demandas y se van por la tangente. Avisan que seguirán marchando por donde se les ocurra. Entonces la autoridad responde: “no hay permiso”… Usted ya sabe lo que sigue.

Foto: educacionadebate.org
Según la RAE, intransigente es aquel “que no transige”. A su vez, transigir tiene dos acepciones: “Consentir en parte con lo que no se cree justo, razonable o verdadero, a fin de acabar con una diferencia” y “ajustar algún punto dudoso o litigioso, conviniendo las partes voluntariamente en algún medio que componga y parta la diferencia de la disputa”. Difieren ambos en que, en la primera, una de las partes cede a fin de dejar de pelear (como en las parejas bien avenidas) y en la segunda, se recurre a un mediador (como en “La doctora Polo”). Aunque las palabras tienen un valor matemático, por alguna misteriosa razón, cuando se trata de opiniones, las personas insisten en desconocer que 2 + 2 es cuatro, hablando metafóricamente, y no otra cosa les parezca “justa, razonable y verdadera”.
No cabe duda de que el movimiento estudiantil está empoderado por el respaldo ciudadano y sus carismáticos líderes, convencidos –por la solidez de sus argumentos– de la legitimidad de sus demandas. También las autoridades pueden tener su parte de razón, aunque cueste verla por ciertas medidas adoptadas en los últimos días.






