El fin de semana Amy Winehouse cantó por última vez. Aunque no está confirmado, lo más probable es que la droga y el alcohol le hayan cobrado con creces las ocasiones en que ahogó penas y soledades en su compañía. La inglesa se suma así a la larga lista de artistas que han muerto a consecuencia de sus excesos… casualmente varios de ellos a los 27 años.

La verdad, poco creo en las casualidades. Y cuando todos hablan de los malditos 27, yo propongo los soberbios 27. Una edad en que dejaste atrás los años universitarios y su idealismo. Ahora tienes tus propios ingresos, auto, éxito, vives sin mayores responsabilidades; si eres patudo vives con tus padres, pero si no arriendas ese departamento con el que soñaste. Sientes que nada puede tocarte, ni la desgracia, ni la muerte… nada… eres invencible. No necesitas ser cantante para experimentar la sensación.
Recuerdo a una joven periodista a quien le dieron un puesto importante por primera vez a los 27. En corto tiempo ya estaba sobre Dios y te mandaba al diablo por poca cosa. Es una época veleidosa… uno y sólo uno tiene la razón. Yo misma perdí una de mis grandes amistades a esa edad. La soberbia tuvo la culpa, la poca sensibilidad también… Una época que muchas veces termina abruptamente. La mayoría no con la muerte, pero sí con una separación, enfermedad de tus padres o hermanos, un hecho que te marca y te enseña que estás lejos de ser un intocable. Aprendes, pero a golpes.






