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El afán de diferenciarse

Publicado el 19 Enero 2012 Blog 9 comentarios

Durante los últimos días, uno de los grandes temas de debate ha sido el de las declaraciones de Inés Pérez, vecina del condominio de Chicureo que prohíbe en su reglamento que nanas, obreros, jardineros o cualquier trabajador transite a pie.

Wp-nanas-600Los insultos fueron violentos. La difusión de sus datos personales, innecesaria y creo que hasta ilegal. La violencia apareció rápido. La de las declaraciones de la vecina, pero más la de muchos usuarios de las redes sociales que las emprendieron contra ella, pero también –cosa extraña– contra la gente que vive en Chicureo. Así, en general. Discriminación a quienes viven en el mismo sector en que se discrimina.
Más allá del desenlace del “caso Inés Pérez”, con la filtración de las declaraciones completas de la afectada, me quedó una sensación extraña. Es raro ver a la gente tratando de tomar la justicia en sus manos –en sus dedos, a través de sus teclados– más todavía sin tener toda la información necesaria.

Lo mismo ocurrió con el tuitero que hace algún tiempo saltó a la –triste– fama por hacer una página en la que subía fotos de mujeres gordas, las insultaba, se reía de ellas y las amenazaba. Hoy mismo alguien que no estaba de acuerdo con lo que hacía, como muchos de nosotros, lo reconoció en el metro. Y lo golpeó. El victimario, devenido víctima, subió el video a la web para que todos se enteraran.
La discriminación ha existido siempre. Sin ser un estudioso del tema, creo que es parte de la naturaleza humana, en mayor o menor grado. Aunque me alegra que se discuta el tema, porque es la única forma de luchar en su contra, no entiendo que se rasguen vestiduras por algo que se ve día a día, hace demasiado tiempo.
Una historia real: señora ABC1 que vive, claro, en el barrio alto. Contrata a una nana, pero su nombre –el de la nana– no le parece suficientemente (permítanme inventar un término) “nanesco”. Es demasiado parecido al de su hija. ¿Solución? Tratarla por un nombre que a ella le parece adecuado. Un nombre más acorde a su “condición”. Lo mismo hizo con su chofer.
De esto hace varios años. Tal vez todavía mantenga su costumbre de llamar a “la servidumbre” por nombres que, aunque no sean los suyos, le permitan diferenciarse de ellos. Parecerse sería demasiado riesgoso, demasiado incómodo. Los haría demasiado similares a ella. Justamente lo que buscaba evitar.

Esa nana, ese chofer, caminaban por la calle libremente. Desconozco si podían bañarse en la piscina. Pero eran discriminados en su propio nombre, en su identidad. Por un afán de diferenciarse de ellos, quien les daba trabajo les quitaba, en una suerte de intercambio perverso, dignidad. Eso es de una violencia difícil de asimilar, y sin embargo no se veía a simple vista.
La ley antidiscriminación es una necesidad, pero no va a solucionar el problema. La discriminación, los aires de superioridad, no se eliminan por decreto. Mientras haya gente que cree que por tener un nombre o un apellido determinado, o por vivir en uno u otro barrio, o por tener un nivel de ingresos determinado es mejor que otros, esto va a seguir pasando, con o sin ley.

Atardecer en la terraza

Publicado el 13 Enero 2012 Blog 3 comentarios

Con más de 30º de calor pegados en el termómetro, muchos añoramos la caída del sol para sentir esa brisa fresca que a veces se digna a aparecer y enfriar un poco el ambiente. Y qué mejor que disfrutar del atardecer con una copa en la mano y sentados en una estupenda terraza. Acá les proponemos 3 distintas para que las conozcan y elijan su favorita.

Wp-TerrazaNoiTramonto: La terraza del Noi

Con su impresionante vista panorámica de Santiago se convirtió rápidamente en una de las favoritas de la capital. De lunes a jueves a eso de las 6 de tarde la piscina da paso a “Luce Dorata”, la fiestas al atardecer del Hotel Noi.
Un Dj se encarga de crear el ambiente y el barman Luis Felipe Cruz es responsable de preparar los más ricos cocteles como el Sunset Sour o el Cherry brullé, ron de frambuesa, grand marnier y jugo de naranjas, flambeado con amargo de angostura y cerezas. Si tienes ganas de experimentar pide un trago de su línea molecular, puede ser una espuma de martini o las esferas de red bull. Sólo para innovadores.
Sillones blancos y luces inteligentemente dispuestas le dan un glamour especial sin perder la calidez y relajo de una terraza.

Hotel Plaza El Bosque

Un After Work junto a una “MOJITOMANIA DE VERANO” es la oferta de la terraza recién remodelada del Hotel Plaza El Bosque. Nueve variedades de Mojitos de todos los sabores y colores imaginables, excelentemente preparados. Sus variedades van desde los clásicos Limón o albahaca hasta los más innovadores como el Mojito Coco con Ron de Coco, menta y jugo de limón. O el Mojito VX preparado con Ron Appleton VX mucho más fuerte y con un sabor más potente. Para los y las dulceras el Mojito Apple es como un postre veraniego hecho trago. Muy bueno.
Una variante entretenida para los que no toman Ron es el Mojito Diablo, preparado con tequila, crema de cassis, frutilla y menta.
Acá lo bueno es reservar y llegar tipo 8:30 justo cuando los colores de Santiago se acercan al rojo.

El W

En el piso 21 del hotel W está el Red2One Bar, una terraza de doble altura junto a la piscina y con un vista privilegiada al nor-oriente de Santiago. En el sector más cercano a la piscina hay mesas con quitasoles muy cómodas, perfectas para probar un Frutilla Frenzy, con vodka, jugo de arándanos, frambuesas y leche! O un Clementine Rush, a base de vodka, jengibre, tónica jugo de naranja. Un consejo reserve y llegue antes de las 20:00 porque de otra forma se quedará sin mesa y tendrá que subir las escaleras, y no al cielo.
El segundo piso del bar es sin duda uno de esos lugares donde la frase “Ver y ser visto” cobra un gran significado.  Cubos de sillones sin respaldo forman distintas figuras geométricas y están dispuestos bajo un techo de tela. Un gran living donde es posible examinar a cada uno de los comensalesy mirar, mirar y mirar.  Me faltaron rincones para conversar más cerca y contar las estrellas.

Los antiguos eran gente más sabia. Qué duda cabe. Particularmente en lo referente a los temas de administración de la ciudad, la política, cuya esencia se ha perdido hace tiempo confundida en un galimatías de mentiras y declamaciones tan vacías como carentes de un verdadero principio de servicio.

Wp-Sabata-600Debe haber por cierto alguna excepción, pero en tal caso queda oculta detrás del ostentoso descaro de quienes intentan hacernos creer que vivimos y participamos de una genuina democracia, simplemente para seguir instalados en alguna parcelita de poder, profitando, si no en lo material, sin duda alimentando su narcisismo patológico: ahí donde una autoridad electa se mira al espejo y no ve a un empleado pagado por los ciudadanos, sino que al dueño del poblado y se siente orgullosísimo de sí mismo, hipnotizado por los halagos y el servilismo de una corte a sueldo que le aplaude todo, no a él, sino al jefe de turno.

¿Exagero? ¿Entonces qué otra cosa puede motivar a un edil a actuar como señor feudal, determinando el destino de un grupo de estudiantes a quienes les cancela la matrícula porque sencillamente a él le parece eso justo? Vamos, alguien que vive en Providencia bien puede compartir las ideas y hasta las motivaciones del ex coronel Cristián Labbé, pero no puede negar que esa prepotencia al ordenar a su caballería cargar contra los descontentos, en nombre de la libertad, es propia de un duque medieval, más que de una autoridad electa. Ni hablar de Pedro Sabat, devenido en una suerte de inquisidor, ordenando el desalojo de un colegio con argumentos tipo “es un antro del pecado” y calificando a las alumnas de prostitutas. Qué bonito.

En la Grecia clásica los vecinos exigían paz y cuando algo la interrumpía, claro, la autoridad debía actuar, pero solo después de que un consejo ciudadano analizaba la situación, votaba y ordenaba al servidor público qué hacer. Cuando éste, en cambio, quería imponer su criterio sin consultar a nadie o solo al círculo de adulones, los vecinos ponían en duda su sano juicio… Existía, de hecho, una figura legal para tales arrebatos, considerados a la vez delito, pecado y enfermedad: la hibris, concepto que puede traducirse como “desmesura” y que alude a un orgullo o confianza en uno mismo exagerados, un desprecio temerario hacia el espacio personal ajeno, unido a la falta de control sobre los propios impulsos. Se caracteriza por ser un sentimiento violento, por pasiones exageradas que eran consideradas enfermedades por su carácter irracional y desequilibrado, inspirado por Ate (la furia o el orgullo). El castigo público era el ostracismo, vale decir, alejarlo de la posibilidad de influir en el devenir de la ciudad, dejando que de lo penal los dioses mismos se ocuparan. Tiempo más tarde, los romanos, gente sabia, discurrieron una forma de prevenir que sus tribunos cayeran en este mal: ponían a un esclavo a su lado, presto a susurrarle a tiempo en el oído “no olvides que eres solo un hombre”, cuando el funcionario comenzaba a confundirse.

Por estos días se habla de modificar el sistema electoral –binominal- y muchos dicen que es justo y necesario. Yo no sé, nunca lo he entendido y tampoco presumo de hacerlo. No tomo un bando porque estoy seguro de una cosa: si ha sobrevivido más de 20 años es porque a la elite en el poder le convenía y cualquier cambio que se le haga, será sin duda por lo mismo. Si ahora no se han puesto de acuerdo, será porque alguno sale perdiendo en la repartición. En todo caso, una discusión inútil. Antes me parece que a estas alturas de nuestro desarrollo científico deberíamos recurrir a métodos técnicos para garantizar que quienes lleguen a un cargo vayan a servir y no sean sólo la pieza de un ajedrez entre facciones disputando supremacías, ni menos unos pillos asomados, buscando “agarrar algo”.

En el país abundan las alcandías en bancarrota producto de la gestión a lo menos deficiente de uno que llegó prometiendo el bien común y se fue entre gallos y medianoche, sin ninguna vergüenza. Algo anormal, además de delictual, debe haber en las ínfulas de gente que se permite confundir los fondos del municipio con plata suya sin miramientos, así como otros confunden un cargo con una corona.

Ahora que ya está desatada la carrera municipal, me atrevo a formular una propuesta para evitarnos todo esto. Si para manejar un vehículo debemos pasar diversos test y para portar un arma hay que demostrar que no se padecen trastornos mentales ¿por qué para ser alcalde y detentar una importante cuota de poder y recursos no se exige al menos un examen sicológico? Si en muchos países una máquina detectora de mentiras permite mandar un delincuente a la cárcel, ¿por qué no valernos de una para evitar poner a un pillo o a un egocéntrico megalómano a cargo de una ciudad? Pero claro, no tengo esperanza alguna de que la idea prospere. Si a  la ciencia le pidiéramos apoyo de este tipo para elegir solo gente virtuosa y mejorar nuestra democracia, seguramente no habría muchos dispuestos a hacer ese ingrato trabajo: dejaría de ser la forma actual de transformarse en un señor feudal.

Aló, ¿Planeta Fútbol?

Publicado el 11 Enero 2012 Blog Sin comentarios

El fútbol es un mundo aparte, con leyes propias, irregularidades normales y acciones incomprensibles que nadie que circula por sus territorios, pretende entender. Por ejemplo, en el mundo real, cualquier persona que salga a la calle a manifestarse puede ser reprimida por la policía con el aval de la autoridad. En el Planeta Fútbol, las barras bravas no sólo entran libremente a los estadios a pesar de que existe una ley que los debería tener a casi todos en un centro de reclusión, sino que son amparados por dirigentes con los que mantienen una extraña relación de dependencia utilitaria mutua.

Wp-Futbol-600En el Planeta Fútbol los representantes de los clubes crean estatutos que ellos mismo después no cumplen y como son juez y parte, nadie dice nada. ¿Otro ejemplo? Un equipo X violó un punto del reglamento, el castigo era claro: plata y puntos; sólo se pagó en pesos y el resto de los clubes no reclamó.

En el Planeta Fútbol la esclavitud está encubierta, pero es permitida. Con la excusa de un contrato (muchas veces millonario), se puede retener a un jugador y obligarlo a jugar por un equipo sin que se tome en cuenta su voluntad. Aunque él renuncie, siempre va a existir una cláusula (que sólo las autoridades de este extraño planeta entienden), que va a dejar al jugador en la más absoluta sumisión y después, será la hinchada la que se encargará de torturarlo mientras esté en la cancha y como la Ley de Violencia en los Estadios no se cumple, si quieren, pueden esperarlo afuera del camarín después de los partidos, insultarlo hasta que llegue a su auto, que ojo, también puede ser blanco de las iras de la hinchada.

En el Planeta Fútbol, los jueces interpretan las leyes arbitrariamente y a su antojo. Todo pasa “según el cristal con que se mire” y así está permitido porque como si fuera el juego de la Ruleta Rusa, a cualquiera le puede tocar, así que lo mejor es reclamar, pero poquito. ¿Un tercer ejemplo? Al asistente de un juez se le cayó el banderín, al agacharse a recogerlo, no vio que un jugador incurría en una falta que advirtió todo el estadio, menos los que impartían justicia. Finalmente, este “accidente” permitió que uno de los dos equipos se llevara lo que en este particular mundo se llama “puntos de oro”.

Sólo en el Planeta Fútbol los participantes son juzgados por sus faltas dependiendo de la jerarquía y utilidad que prestan al sistema. Es decir, si un jugador es muy bueno, puede cometer actos de indisciplina una y mil veces, total, con un castigo que se cumple a medias, todos quedan conformes. Por el contrario, si un futbolista no es tan talentoso, puede sufrir las penas del infierno y no hay abogado que lo salve.
El Planeta Fútbol tiene un canal que administra y transmite los partidos. Una especie de concesión que limita el acceso a los que pagan. Curiosamente, los dueños no son las autoridades del Planeta Fútbol, sino que pertenece a un particular que tuvo el ojo –que otros no- para ver el excelente negocio que es este maravilloso deporte. Y para los que dudan, para el 2012, el canal proyecta ganancias superiores a los US$40 millones que se repartirán de forma desigual a los clubes.

Por último, en el Planeta Fútbol se deja ir a un entrenador en medio de un proceso que se proyectaba como exitoso. En el Planeta Fútbol el mejor arquero del campeonato (y uno de los mejores del orbe, pero como se trata de otro mundo, este ranking no vale) no está en la selección nacional.
¡Es bien raro este planeta! Y todos sabemos como es y cómo funciona, pero igual nos tiene pendientes, a la espera que comience el campeonato… ¿o no?

Reflotar este clásico junto con otras de sus obras tales como: “La Ultima Niebla” y “La Historia de María Gricelda”, ha sido todo un redescubrimiento en estas vacaciones, y básicamente porque era una adolescente inexperta que más que apreciar el modo narrativo: cargado de vibraciones poéticas, donde predomina la imaginación, la idealización de la naturaleza, los símbolos y metáforas, eran percibidos como elementos que dificultaban mi lectura haciéndome volver una y otra vez retomar la historia.

Wp-Laamortajada-600 Sin embargo, hoy logro entender que el hilo conductor, o más bien la interpretación, tiene distintos ángulos o miradas, que se van desenmarañando con la intervención de un lector activo, quien es –en definitiva– el coautor de un diálogo, de una comunicación que va llenando espacios, indeterminaciones, ambigüedades, completar personajes, entre otros aspectos.

Ahora bien, hay un elemento clave que está presente en todas sus novelas: el deseo por descubrir la naturaleza sensual de la mujer y cómo logra transmitirla con una dulzura exquisita, captando el erotismo, la belleza del acto sexual o la entrega. También el simbolismo está por doquier como asimismo el tratamiento perfecto entre el tiempo y espacio, entre la vigilia y lo onírico, la búsqueda de lo maravilloso en lo cotidiano, el humor negro, lo obsesivo, lo espiritual y lo luminoso de cada ser.

La Amortajada es una novela en extremo sensible, que no ha perdido vigencia ni actualidad. Su autora, María Luisa Bombal, es uno de los pocos narradores de su época (generación de 1942), que rompe con las tendencias naturalistas y realistas que dominaban la literatura chilena.
Bombal en esta obra nos relata la historia de una muerta que durante su velorio va recordando su vida y los lazos que estableció con hombres (y mujeres) que determinaron su existencia. La entrada de sus deudos va desencadenando una y otra vez nuevas evocaciones de emociones y sensaciones como: el amor insatisfecho, el deseo, la frustración, la aventura, el triangulo amoroso, la búsqueda, el encuentro, la infidelidad matrimonial, la desolación, la religiosidad, la tradición, la resignación…Sin embargo, en el siguiente extracto, la autora a través de una conversación entre Ana María y el sacerdote, nos revela en plenitud la verdadera personalidad de la protagonista:

“¡Cuán diferente de la joven turbulenta Ana María que no aceptaba perder en los juegos me pareció aquella otra que hube de visitar hace tan sólo unos días en su lecho de enferma!

Vodka en Verano

Publicado el 6 Enero 2012 Blog, Tendencias 2 comentarios

Con motivo del lanzamiento del integrante más Premium de la familia Absolut, hace unos días me convidaron a una cata de vodka. He probado catas de vino, de chocolate, de whisky y de café, pero nunca de vodka así es que partí felíz. La locación era de lo más chic, la suite Wow del hotel W.

Wp-BlogJosevod-600Sentados en la terraza teníamos en frente 4 copas de diferentes vodkas y la 5ta era de agua. Los primeros dos tenían el alcohol muy marcado para mi gusto así es que los pasé más bien rápido, pero entre el tercero y cuarto aprendí un poco sobre los aromas florales y los dejos de sabor a fruta. Pude apreciar cómo cambia el vodka en el paladar y la garganta. Mis preferidos fueron el tercero y el cuarto y claro después supe que era Grey Goose y Absolut Elyx.

ELYX tiene un aroma floral y con dejos a fruta. En el paladar se siente fresco y puro, con una textura suave y levemente picante.

El vodka se produce con trigo y particularmente este vodka es el resultado de  la utilización de trigo de invierno proveniente de un solo lugar y controlado en un radio de 25km. Cuenta con un proceso manual que no involucra ningún tipo de tecnología computacional en el proceso de destilación en cobre. Cada botella es producida manualmente en un alambique de cobre de 1929 con columnas, bombas y tuberías forjadas a mano. La destilación en cobre es la manera más natural de remover cualquier impureza que el vodka pueda tener.

Para los que sólo se acuerden del vodka tónica en el invierno, les dejo algunos tragos muy entretenidos y fáciles preparados con Vodka para que disfruten estos atardeceres de verano.

Rivington:
5  partes de vodka
3 partes de jugo de arándanos
2.5 partes de jugo de limón
2 partes de jugo de granadina
Todo a la coctelera con hielo y agitar, servir en copa de Martini.

Sunset Sour:
5 partes de vodka
1 parte de licor de naranja
3 partes de jugo de limón
2 partes de goma
Servir en vaso corto con hielo

South Beach:

5 partes de vodka
3 partes de limón
2 partes de azúcar
8 hojas de menta fresca
Macerar la menta en una coctelera, agregar todos los ingredientes y agitar. Servir en copa de Martini helada, decorar con hojas de menta fresca.

Hace casi un año escribí por ahí un post sobre lo buenos que somos en Chile para utilizar eufemismos en vez de decir las cosas por su nombre. Lo hice a propósito de la ya olvidada detención de un “hombre de color” frente a La Moneda, pero el tema está hoy tan vigente como en esa fecha.

Wp-Maquillar-600Nos sigue costando –y probablemente eso no cambiará– decir las cosas como son. Sin medias tintas, sin vueltas y construcciones lingüísticas para hacerle el quite a lo políticamente incorrecto. En tiempos en que la corrección política parece ser el bien supremo, no es fácil usar términos mal vistos. Podríamos ser tildados de intolerantes, de discriminadores.

Hoy, la discusión se centra en el cambio implementado por el Ministerio de Educación en los textos de estudio. No va más “dictadura”, que cede paso a un casi inofensivo “régimen militar”. Casi, digo, porque el cambio no es para nada inocuo. Ya habrá aparecido alguien con eso de que “el lenguaje construye realidades”, teoría que comparto. Pero en este caso es peor, porque se intenta, creo, hacer el proceso inverso: no se intenta crear una realidad –que a esta altura, creo que tenemos clara– sino destruirla. Suavizarla, si se quiere, relativizando a través del lenguaje su dureza.
Nos cuesta decir las cosas por su nombre, pero a veces es necesario hacerlo. Aunque las realidades que nombremos sean incómodas. Casi diría que especialmente si lo son, porque de esta manera las ponemos en evidencia y dificultamos que se olviden. El “nunca más”, tan manoseado, sólo es posible si tenemos claro lo que nunca más queremos vivir.

La dificultad para hablar de pobreza, remplazándola por gente en situación de pobreza; los indigentes, que ahora son personas en situación de calle; los presos convertidos por obra y gracia del lenguaje en personas privadas de libertad, son detalles al lado de un pronunciamiento o un régimen militar. Un golpe de Estado y una dictadura.

En un mundo cada vez más cuidadoso de no herir susceptibilidades, decir las cosas por su nombre no vende. Es mal visto. El problema es que ya no es tan fácil esconder la realidad, camuflarla, maquillarla. Las cosas son –o fueron, en este caso– como son. No caben relativizaciones ni salidas neutras. El lenguaje no es neutro. Ni siquiera los eufemismos, que buscan esa neutralidad, lo logran, porque reflejan la intención ya descrita de camuflar las cosas, de sacarle el poto a la jeringa.

Esta vez, me parece, la falla es más de fondo: es más políticamente incorrecto tratar de suavizar algo que en ningún caso fue suave que nombrarlo con la dureza que corresponde. El punto es que quienes decidieron el cambio –desconozco quiénes son exactamente– fueron incapaces de verlo. Creyeron que un “detalle” así pasaría desapercibido. Además de menospreciar la cada vez más potente “opinión pública” (confieso que detesto ese término, pero no encuentro uno mejor), refleja una desconexión enorme con esa masa crítica que cree que la posibilidad de avanzar y mirar al futuro depende en gran medida de asumir los conflictos, los errores y las atrocidades del pasado.
El lenguaje no es neutro. La historia tampoco lo es. No podemos tratar de tirar la basura debajo de la alfombra, porque es tanta que los montículos resultantes harán que tropecemos una y otra vez. Y ese no es el camino.

Museo del holocausto

Publicado el 4 Enero 2012 Actualidad, Blog 1 comentario

“Holocausto” es un término latín derivado del griego, empleado en la traducción griega del Antiguo Testamento, en referencia a ofrendas o sacrificios judíos en que se quemaba a toda la víctima. Holocausto es también el término usado por los judíos que después de la Segunda Guerra Mundial empezaron a denunciar la matanza masiva de los suyos por los nazis.

Wp-Incendio-600Para no olvidarla jamás, hay museos del holocausto en Jerusalén, en Washington, en México…
Pero hay otros museos del holocausto, que evocan otras matanzas de humanos por humanos. A veces se llama así, por ejemplo, al Museo de la Paz de Hiroshima, donde 140 mil japoneses fueron quemados por la bomba atómica. Otros 80 mil lo fueron en Nagasaki.

Y el término “holocausto” se ha usado también para describir el exterminio de aborígenes durante la conquista y colonización de Estados Unidos; o el de bosnios, croatas y musulmanes por Serbia; o los crímenes contra los derechos humanos cometidos por las dictaduras latinoamericanas. Tenemos en Chile varios museos que recuerdan hechos como ésos, el más nuevo y renombrado de los cuales es el Museo de la Memoria.
Aunque los japoneses tuvieron la grandeza de llamar al suyo “de la Paz”, proclamando un propósito positivo de manera mucho más explícita, todos esos museos comparten, en verdad, el mismo objetivo: remecer conciencias para evitar que actos tan crueles se repitan.
Nunca más.

Guardando todas las distancias, éstas son reflexiones que pueden venir al caso, a propósito de los incendios en Maule, en Biobío y sobre todo en Torres del Paine.
Estúpidamente, estamos allí ofreciendo sacrificios a nadie y sin ningún motivo. La víctima es la naturaleza y finalmente también la vida. “Completamente quemada”…
Quizás no sea malo que las autoridades estén anunciando la reapertura parcial del Parque Nacional. 
El reingreso de turistas puede ser la salvación del año para muchos pequeños empresarios y emprendedores turísticos del Parque, de Puerto Natales y de todo Magallanes.

Pero, más que eso, la reanudación de las visitas puede convertirse en una experiencia estremecedora e imborrable para quienes tengan la extraña y triste suerte de contemplar ese holocausto, aunque sea a la distancia (debido a las indispensables medidas de seguridad que también se están anunciando).
El “museo viviente” (ya que no existe el término “muriente”) de Torres del Paine compartirá así el mismo propósito de los demás.
En buena hora, en esta mala hora.

Foto La Prensa Austral

Nunca entendí la fascinación por Twitter. Esa idea de que algo que se va a describir en 140 caracteres (menos de 30 palabras) va a ser importante para todo el mundo. Puede ser importante para alguien, para una persona cercana, para un amigo, para un “hermano” (literal o figurado), pero ¿para mucha más gente?, no creo.

Wp-BlogAlexis-600Recuerdo cuando empezó esta locura. Grupos de amigos reales compartían lo que estaban haciendo. Era entretenido para ellos porque eran amigos de verdad y les interesaba saber en qué estaban. Yo los conocía, pero no era amigo de ellos. No me habría metido a Twitter para saber si estaban cocinando pescado frito o saliendo para Miami.
Cuando, finalmente, y de mala gana, decidí meterme a Twitter, me contacté con algunos twitteros famosos porque los conocía. “Espero que lo que publico te sea útil”, me escribió uno de los líderes (JPG). No fue así.Muy pocas veces me ha servido algo. Me serviría si tuviera auto y no supiera si tomar la Ruta 68 o la Ruta 78 para llegar a Algarrobo. Pero no es el caso.

JPG me invitó a un “webinar”; no es un seminario en broma, sino que una entrevista a través de la web. Cuando estábamos juntos, esperando para salir al aire, JPG twitteaba maniáticamente en su iPhone… Podríamos haber conversado, comentar lo que estaba pasando en nuestras vidas, comentar del tiempo en que trabajamos juntos, pero no: él estaba ahí publicando que estaba conmigo… ¡No es cierto! ¡No estaba conmigo! ¡Estaba mirando su pantallita todo el tiempo!

El otro día Fernando Paulsen me comentaba que siempre ha querido tener más interactividad en “Tolerancia Cero”. Cuando se compró un iPad, lo llevó al programa y se puso a twittear en directo. Al poco rato, Paulsen se dio cuenta de que no estaba prestando atención a lo que pasaba en el set y apagó el aparato.
Es lo que pasa: no puedes estar prestando atención a lo que pasa en la vida real y a tu pantallita al mismo tiempo. Es notable la obsesión de las personas por lo que pasa en un celular. He visto algunas en el metro obsesionadas por lo que pasa allí. Puede pasar Pamela Díaz por el pasillo y no se van a dar cuenta porque están viendo un video de Pamela Díaz en HD…
Es tan importante que mires a los ojos a las personas con las que estás compartiendo y que no estés pendiente de un artefacto.Por eso me imaginé la pesadilla que sería tener una polola que twitteara todo el tiempo. Una persona que, en verdad, no está nunca contigo. Que está más interesada en “comunicar” lo que ocurre en su vida que en vivir su vida. Esto puede ser demencial. Las personas que tienen muchos intereses transmiten los partidos de fútbol europeo, las carreras de Fórmula Uno, el torneo nacional, los cambios de gabinete y la uña del dedo gordo que se les rompió.Se sienten con la necesidad de comunicarlo todo. Al final del día, como pidiendo disculpas, ineludiblemente dicen: “Queridos tuiteros, me voy a hacer tuto”. Como si las personas sólo vivieran para alimentarse de lo que ellas están informando.

No es difícil dar golpes periodísticos cuando uno está en Twitter o en Facebook. Yo a veces me dedico a eso escuchando por radio los partidos de la “U”: publico los goles y el final del partido antes que los medios y es divertido. Pero eso no puede ser mi vida. Es divertido no más.En cambio, a mí lo que me da es que hay veces en que no tengo ganas de compartir nada. Si me duele un diente, me duele un diente, y no tiene por qué saberlo Kim Kardashian ni María Gracia Subercaseaux.

Todos estos sistemas para compartir información, como Twitter, Facebook, YouTube, Google+ funcionan maravillosamente hasta que a uno le aparece un bichito que le susurra al oído: “¿Por qué? ¿Para qué?”. “Te duele el dedo gordo del pie, pero por qué le va a interesar al mundo; es tu problema”. “Amaneciste con esa angustia famosa, pero por qué lo va a saber todo el mundo; es tu problema”.
La verdad es que lo que ha pasado conmigo es que cada vez publico menos cosas en Twitter y en Facebook. Y, lo que es mejor todavía, las pocas cosas que publico tienen muy poca resonancia. Nadie les pone “Me gusta”; nadie las replica (RT); soy una persona incógnita. No existo. Y me gusta.

Tal vez una de las señales más evidentes de la decadencia de nuestra civilización es la falta de recocimiento a la experiencia. Por contrapartida, todo un símbolo de la banalidad imperante es la sobrevaloración de la juventud y otras preocupaciones miserables como la posición social, el dinero, el éxito profesional que encubre la falta de sentido y profundidad del día a día y un etcétera que cada uno puede completar, donde la gente mayor y aquella que ya cumplió una etapa no gozan del más mínimo respeto.Wp-Alwin-600Para qué decir de un lugar especial desde donde contribuir con su sabiduría, quienes la tengan.

Por eso me llamó profundamente la atención y me sorprendió gratamente que el Presidente Sebastián Piñera invitara a sus antecesores a “la casa donde tanto se sufre” para consultar su opinión sobre las reformas políticas que planea impulsar. Me pareció conmovedora y solemne la imagen de don Patricio Aylwin, de 93 años, sonriente como siempre y probablemente más lúcido que nunca, feliz de poder aportar. Incluso Ricardo Lagos pareció dejar un poco de lado esa impronta de monarca que parece querer imponerle a su calidad de ex jefe de Estado, para sentarse modestamente a conversar con el Presidente en ejercicio.

Mi primer impulso fue sospechar. ¿Será acaso que don Sebastián no valora la opinión de nadie, a menos que los cosidere iguales? ¿O se trata de otro intento por granjearse alguna simpatía? Pero no me quedó más que reconocer que, al menos en este asunto, Piñera ha mostrado siempre un gran tino. No oculta el respeto por sus antecesores y siempre ha destacado el aporte que sus experiencias pueden entregarle. Pienso que se trata de un reconocimiento genuinio y, además, de una actitud muy inteligente.

Nos maravillamos con el entusiasmo y la inteligencia de los veinteañeros expertos en educación como Camila y Giorgio, pero al mismo tiempo despreciamos olímpicamente a un par de personas a quienes bien nos convendría escuchar.Y es que en este país somos tan ególatras que nos farreamos oportunidades formidables. Por ejemplo, uno de los psiquiatras más reconocidos del mundo, el chileno Claudio Naranjo, es considerado además una enimencia en temas de educación. Cualquier gobierno cilivizado lo tendría de consejero vitalicio y su palabra no sería una opinión más, sino una capaz de dirimir toda controversia. He tenido la mala suerte de escuchar como explicación para prescindir de su sabiduría el que “ya está viejo”. Es verdad, debe estar pasados los 80 años. ¿No es acaso razón suficiente para ir tras él y aprovechar cada día  que aún está, como lo hacen en la universidad de Berkeley, donde vive hace décadas, o en Europa, donde dicta cursos para formar académicos concientes? Pero acá nisiquiera ha sonado nunca para un premio de algo.

Chile, como nación joven, debería tener un consejo de ancianos-sabios vitalicios y plenipotenciarios. Claro que la elección no debería hacerse por cuoteo ni por simple estadística. Ser viejo no garantiza la sabiduría, ni los años vividos, que la experiencia haya sido bien aprovechada. Ciertamente no hay nada más triste que una persona mayor que vive de los recuerdos, importunando a todo el mundo con su incapacidad de comprender que los tiempos cambian y exigiendo a los demás veneración y sumisión.

Conozco un par de adultos mayores que insisten en que los demás deben aceptar todos sus caprichos solo por que son viejos, partiendo por la fea costumbre de acaparar las conversaciones y sentirse con derecho a determinar de qué se debe hablar y de qué no, o dar por finalizada la tertulia si a ellos el tema no les gusta, aunque estén de visita en otra casa. Eso, finalmente, es no haber entendido algo. Por mi parte, mucho más me han ayudado esos abuelos que, con paciencia infinita, nos miran con amor mientras hablamos sandeces y con un apenas perceptible gesto nos transmite el rotundo mensaje “pobrecito, ya le enseñará la vida cuando lo fustigue con su látigo”. Y es que el ego de todos salta eajenado cuando alguien se plantea exigiendo que se le reconozca supremacía. Mantener la calma y recurrir a la sana autocrítica es la mejor demostración de madurez. Y si no, a los más jóvenes nos toca al menos, la comprensión y la paciencia, eso que el cariño verdadero nos permiten.

La verdad es que el arte de aprender a escuchar consejos es más complejo y sutil que la compulsión de darlos y sin duda, más provechoso. Y aunque hay mucha gente mayor agotadora y de verbo protagónico o de crítica descalificadora lapidaria, que no siempre son simpáticos o logran hacer gratas las sobremesas, cuando uno asume que son los padres y abuelos de alguien, probablemente de nosotros mismos, y que mañana podrían no estar, la cosa cambia. El arrepentimiento ese de cuando nos faltó amor y comprensión, pero nos sobró soberbia e impaciencia, dura y duele demasiado. Ver la situación desde este punto de vista ciertamente nos permite quedarnos con algo valioso. No siempre lo ellos esperarían enseñarnos, aunque seguramente sí algo que nos conviene aprender, como por lo menos no cometer los mismos errores, que no es poco. Finalmente, más sabe el diablo por viejo…