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Museo del holocausto

Publicado el 4 Enero 2012 Actualidad, Blog 1 comentario

“Holocausto” es un término latín derivado del griego, empleado en la traducción griega del Antiguo Testamento, en referencia a ofrendas o sacrificios judíos en que se quemaba a toda la víctima. Holocausto es también el término usado por los judíos que después de la Segunda Guerra Mundial empezaron a denunciar la matanza masiva de los suyos por los nazis.

Wp-Incendio-600Para no olvidarla jamás, hay museos del holocausto en Jerusalén, en Washington, en México…
Pero hay otros museos del holocausto, que evocan otras matanzas de humanos por humanos. A veces se llama así, por ejemplo, al Museo de la Paz de Hiroshima, donde 140 mil japoneses fueron quemados por la bomba atómica. Otros 80 mil lo fueron en Nagasaki.

Y el término “holocausto” se ha usado también para describir el exterminio de aborígenes durante la conquista y colonización de Estados Unidos; o el de bosnios, croatas y musulmanes por Serbia; o los crímenes contra los derechos humanos cometidos por las dictaduras latinoamericanas. Tenemos en Chile varios museos que recuerdan hechos como ésos, el más nuevo y renombrado de los cuales es el Museo de la Memoria.
Aunque los japoneses tuvieron la grandeza de llamar al suyo “de la Paz”, proclamando un propósito positivo de manera mucho más explícita, todos esos museos comparten, en verdad, el mismo objetivo: remecer conciencias para evitar que actos tan crueles se repitan.
Nunca más.

Guardando todas las distancias, éstas son reflexiones que pueden venir al caso, a propósito de los incendios en Maule, en Biobío y sobre todo en Torres del Paine.
Estúpidamente, estamos allí ofreciendo sacrificios a nadie y sin ningún motivo. La víctima es la naturaleza y finalmente también la vida. “Completamente quemada”…
Quizás no sea malo que las autoridades estén anunciando la reapertura parcial del Parque Nacional. 
El reingreso de turistas puede ser la salvación del año para muchos pequeños empresarios y emprendedores turísticos del Parque, de Puerto Natales y de todo Magallanes.

Pero, más que eso, la reanudación de las visitas puede convertirse en una experiencia estremecedora e imborrable para quienes tengan la extraña y triste suerte de contemplar ese holocausto, aunque sea a la distancia (debido a las indispensables medidas de seguridad que también se están anunciando).
El “museo viviente” (ya que no existe el término “muriente”) de Torres del Paine compartirá así el mismo propósito de los demás.
En buena hora, en esta mala hora.

Foto La Prensa Austral

Nana puertas adentro

Publicado el 27 Diciembre 2011 Actualidad, Blog 9 comentarios

Hace un par de meses que mi nana me dio la fatal noticia. Después de cuatro años anunció su partida. Lo vi venir, porque hacía tiempo que en nuestras conversas me decía que el pololo se vendría a Santiago y que la idea era vivir juntos. Y ahora resulta que ella parte a su felicidad, que lamentablemente es mi infelicidad… ¿Egoísta?, sí lo acepto.

Wp-Blognana-600No sé cuál de las dos va a echar más de menos… Yo porque no sólo tenía a quien me mantenía todo en orden y limpo, sino que era mi persona de confianza, mi asistente, mi amiga y muchas veces mi confidente. Quien me veía llegar callada o con la cara larga y sabía perfectamente que algo había sucedido. Ella extrañará su autonomía, gerenciar la vida de todos, ‘manduquear’ a los maestros y al jardinero… porque admitámoslo, la dueña de casa era ella.

El orígen de la palabra NANA no está bien claro. Algunos aseguran proviene del quechua ñaña (hermana mayor), mientras que otros dicen sería una palabra nacida de los primeros vocablos de los niños; es decir, de orígen onomatopéyico, igual que papá o mamá. Muchos de los de mi generación crecimos con nuestra nana al lado, varios incluso pueden decir que aquella mujer que los crió sigue en la casa, firme como un roble. Por mi parte, lamentablemente, le perdí la pista a varias mujeres entrañables, que en cada reunión familiar recordamos… ¡qué habrá sido de ellas!

El instructivo de Las Brisas de Chicureo dejó la escoba porque tocó el corazón de muchas familias. Reflotó diferencias sociales, que un mundo hiperconectado y opinante como el de hoy no acepta, por lo menos de la boca para afuera. No obstante, no hay que hacer un temporal de una lluvia pasajera.

Las trabajadoras de casa particular, nombre formal del oficio, durante los últimos 20 años han logrado varias conquistas. El primer índice, es que cada día hay menos chilenas que realizan esta labor y las que la hacen cobran bastante caro por ella. ¿Por qué?,  hoy las chicas de escasos recursos tienen otras opciones de desarrollo y de trabajo, ya que gozan de un mejor nivel de estudios. Sé que esta frase parece imperdonable después de un año de protestas estudiantiles, pero no recuerdo durante mi niñez haber tenido una nana que hubiera cursado más allá del octavo básico. Por eso hoy no es raro que cuando buscas a alguien para el aseo, surjan 1o veces más peruanas. En segundo término, en la actualidad cuentan con la dignidad que corresponde en la mayoría de los hogares –aunque debe haber excepciones–, ya nadie se atreve a llamarlas “empleadas” en tono despectivo, ni a que tengan un menú diferente al del resto, o que coman con cubiertos diferentes, como me tocó ver muchas veces!

Ser nana es un trabajo, como cualquier otro, con deberes y derechos y el delantal es un uniforme de trabajo, nada más que eso. Somos nosotros los que le damos otra connotación. Ser nana no es humillante, y nadie debe avergonzarse por serlo. Por lo demás, algunas ganan bastante más que varios que pasaron por la universidad cinco años.

Las famosas reglas de Las Brisas son ridículas, estoy de acuerdo, y me parece que son resabios de una sociedad que ya va en otra dirección. Créanme que en 10 años, el llamado trabajo doméstico sólo podrá ser pagado por gente de altos, altos ingresos, como sucede en Europa y así se criará una nueva generación que no conocerá el regazo cariñoso de las nanas.

Viuda de la manzana

Publicado el 6 Octubre 2011 Actualidad, Blog 2 comentarios

Anoche entré a twitter, como todas las noches, para saber qué pasaba. No quise creer los primeros 140 caracteres que vi… anunciaban el fallecimiento de Steve Jobs. ¿Pero cómo? –me pregunté– si acaban de mostrar en la TV el lanzamiento del iPhone 4S y nadie dijo nada. Pensé que una vez más habían matado a alguien en la red y decidí husmear en Facebook también…. no obstante era cierto. El inventor de la manzana, el genio rebelde de jeans había sido vencido por el cáncer.

Muerte Steve Jobs

Antes de salir de la universidad trabajé en una de esas revistas magazinezcas que tenían las tarjetas de crédito. La pequeña redacción tenía tan sólo 3 computadores, así que normalmente había que esperar el turno. Eran iMac, de los primeros… aquellos en blanco y negro, de carcaza blanca y mouse. Eran tan diferentes!!! pero tan hermosos… yo acostumbrada al Word Star en Pc esto me parecía chino, pero los íconos de las carpetas y el basurero era increíbles… además cada vez que botabas algo… simulaba el ruido de arrugar un papel. Simple, pero magnífico. Sin embargo, nada entonces me hizo vislumbrar que aquella tecnología sería la base de todos los computadores futuros.

Mientras Jobs sufría vaivenes en Apple Inc. Gates creó Microsoft y se apoderó del mundo. Los seguidores de Mac éramos pocos, la mayoría ligados al mundo del diseño y las revistas porque mejores pantallas y programas de diagramación no existían en PC. Sin embargo, todos insistían en que Apple era elitista y además demasiado delicado… El deseo por Mac aún no se había masificado.

Corrían mediados de los 90 y Apple llevaba la carrera tecnológica perdida… hasta que de pronto Jobs reapareció de la mano de los iMac de colores y sus laptops idem. No hubo película o video clip que no los mostrara. Y comenzó el despegue. Vinieron el iPod, iTunes, iPhone y iPads. Todas maravillas, presentación de nuevas tecnologías revolucionarias y además de un diseño hermoso e intuitivo…

Muchos pueden sentirse ajenos a esta muerte, pero Jobs nos ha tocado a todos de alguna manera… Hoy tengo un teléfono que NO es Apple, pero cuya pantalla touch no existiría sin el iPhone. Ahora no dejo de preguntarme quién nos volverá a sorprender si la mayoría seguía el camino que Jobs marcaba… Para los amantes de la tecnología es un día negro… Esperamos que algún inspirado estudiante universitario nos vuelva a deslumbrar, ojalá en el futuro cercano.

Las condolencias se reciben en rememberingsteve@apple.com

Les dejo el inspirador discurso que realizó en la Universidad de Standford,

El apagón que viene

Publicado el 26 Septiembre 2011 Actualidad, Blog 1 comentario


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Paradojalmente, la oscuridad que cayó sobre cinco regiones del país el sábado nos permitió ver muchas cosas. No precisamente descubrir algo nuevo, sino más bien volver a mirar lo que sabemos está ahí… al acecho, esperando a que el precario equilibrio que sustenta apenas nuestra sociedad se pierda, para desatar el caos.

Cuando el huracán Katrina asoló Nueva Orleans en 2005, mis editores en una revista de negocios y mundo me encargaron investigar cómo estaba preparado nuestro país para enfrentar alguna emergencia. Las conclusiones resultaron desalentadoras. El título del reportaje fue: “Dios nos pille confesados”.  Propusimos que si bien  nunca sabemos cuando ocurrirá una catástrofe, sí podemos estar seguros de que cuando suceda, poco podremos hacer, además de orar.

El terremoto del 27 de febrero de 2010 comprobó la nefasta tesis. Si éste sábado ya nos habíamos olvidado de que vivimos en un elefante que se balancea sobre la tela de una araña –por lo menos los privilegiados que no lo perdimos todo ni vivimos aún en mediaguas de emergencia– el apagón nos recordó que la electricidad, de la cual dependemos absolutamente, no está asegurada en el país. Peor que eso, en los próximos años necesitamos duplicar la capacidad de generación de energía instalada, no para lograr las metas de crecimiento proyectadas por nuestras siempre optimistas y autocomplacientes autoridades económicas, sino para simplemente seguir viviendo con normalidad. Lo que hemos escuchado, pero sin procesarlo debidamente es que no hay un plan para enfrentar dicha contingencia. Simplemente no hay solución a la altura de las circunstancias, porque llenar el país con centrales a carbón, que es la agenda en progreso, es tan inaceptable como destruir un paisaje natural casi virgen. Durante más de 30 años los políticos de turno han hablado de esta amenaza y el resultado ha sido nulo, sin una sola modificación al modelo que confía todo a la iniciativa privada y nos deja a merced de lo interesante que resulte el negocio, que hasta ahora, por lo demás, ha sido pésimo. No obstante, nos parece que todo funciona normalmente.

Pocas palabras son más traicioneras que: “Normal”. En este caso, nos hace creer que si no ocurre nada malo, está todo bien. Pero sabemos que aunque una habitación se vea limpia la basura puede estar bajo la alfombra o puede haber un esqueleto en el closet. Las ideas preconcebidas nos hacen creer, por ejemplo, que nuestra Fuerza Aérea es sofisticada y profesional, pero cuando una serie de negligencias cuestan la vida de 21 personas pareciera que no tanto. Un par de semanas después todo vuelve a la “normalidad” y ya no importa.

Tiempos de histeria

Publicado el 13 Julio 2011 Actualidad, Blog 1 comentario

Advertencia: Lo que viene puede parecer el discurso de un autocomplaciente. Sin embargo, es un esfuerzo por contextualizar la sensación general de desastre nacional que flota el ambiente.

Claro… que tenemos problemas. Algunos son graves, profundos, largamente acumulados e imperdonablemente no resueltos. Otros son nuevos, propios de los tiempos y surgidos a raíz de nuestro progreso. No obstante, algunos francamente urgentes e impostergables.

En las últimas semanas, el principal debate nacional se ha centrado en la educación, como ocurre en los países que han superado las urgencias más básicas de la vida y miran hacia el futuro buscando la prosperidad para todos. Otra discusión vigente es la ambiental, que sólo emerge en las sociedades más evolucionadas que empiezan a ocuparse de los desafíos de futuro gracias a que han pasado la barrera de la mera sobrevivencia echando mano a lo que esté disponible y al costo que sea. Paralelamente, seguimos sin enfrentar en serio el dilema de la desigualdad, que gana terreno precisamente cuando el  combate contra la miseria (mucho más urgente) está casi resuelto en su totalidad.

A esto se suma una auténtica sensación de disconformidad de la mayoría que no debiéramos negar, porque es real. Está ahí, frente a nuestros ojos, en la calle, en las redes sociales, y en los resultados de las encuestas.

Pero antes de sacar conclusiones catastrofistas,  veamos lo que ocurre fuera en otros países.

Estados Unidos está librando tres guerras internacionales simultáneas (Afganistán, Irak y Libia) y se encuentra al borde de la cesación de pagos. Chile terminó de pelear su última guerra hace 130 años; más bien debate si mantener o no a sus militares integrando fuerzas de paz en Haití y en otros lugares sensibles del planeta; resuelve sus diferencias con los vecinos en los tribunales internacionales… y tiene miles de millones de dólares ahorrados….

(Si quiere leer la columna completa vaya Noticia Dura)

Cuando Barak Obama ganó las elecciones norteamericanas, entre los factores clave del triunfo se nombró a Twitter. Pocos pensaron –excepto los geeks que ya lo usaban–, que ese espacio de 140 caracteres llegaría a ser un arma política no sólo de grueso calibre, sino lo que es peor, de doble filo.

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Ya durante la campaña, varios candidatos tuiteaban lo que hacían y pensaban. Incluso las posibles “primeras damas” tecleaban desde sus teléfonos las actividades del día, y más de alguna se enfrascó en una polémica virtual. Hasta ahí miel sobre hojuelas. La primera alerta fue cuando los periodistas quiesieron saber si efectivamente eran los políticos en persona los que escribían o algún asesor. No fuera ser que alguien quisiera engañar a la comunidad twittera, que en silencio ya afilaba sus dientes.

Junto con el pendrive, muchos ministros del nuevo gobierno abrieron una cuenta en la red social. Digamos que el terremoto ayudó a que el fenómeno se expandiera en Chile. Por esos días fue un instrumento de comunicación y localización vital. Para qué decir unos meses después con el episodio ‘mineros’. Llegamos a ser trendtopic mundial y @lgolborne sumaba y sumaba seguidores.

Pero el veranito de San Juan duró poco. Vinieron los chascarros del ’sueldo reguleque’, la organización de la marcha por Punta Lobos y luego las de #Hidroaysén. La cereza de la torta: en medio de uno de los capítulos más memorables de Tolerancia Cero (que este año ha tenido varios aciertos), Pablo Simonetti contaba su historia personal… mientras, algunos ministros de alma más liberal no resistieron la tentación de dar su apoyo tuitero al escritor de ‘Madre que estás en los cielos’ y de paso al matrimonio gay. Ardió Troya. Ya todos saben que algunas de las consecuencias de esa “licencia tuitera” se vivieron pocos días después en el cónclave de la UDI, y los secretarios de gobierno tuvieron un fuerte llamado de atención de Piñera, recordándoles que son ministros 24/7 y que en las cuentas de tuiter seguían representando al gobierno. Era algo obvio, pero parece que algunos no lo tenían claro. ¿La última? Escándalo y protesta en twitter porque el gobierno quiere usar un software que recoga lo que se dice de ellos en las redes sociales. ¿Pecado? ¿Intromisión a la intimidad? No, no, no… nada de eso señores. Aquí no hay derecho a alegato.

Veamos algunas definiciones. Las redes sociales son escencialmente eso! Redes sociales, públicas, que equivalen a dejar un escrito firmado en la Plaza de Armas. Todos saben que usted es el autor de esos dichos. Por otro lado, la exposición y comunicar lo que se hace y donde estás es una nueva costumbre de muchos. ¿Dudas? Facebook ya llega a los 600 millones de usuarios en el mundo (mal que mal su creador conversa de igual a igual con los miembros del G8) y la aplicación Foursquare, que con ayuda de un GPS, le indica a todos donde te encuentras, ya tiene 10 millones de usuarios.

¿Y quienes son? ¿Quienes están detrás de esos avatars?  La Tercera y la Universidad Diego Portales realizaron una interesante encuesta que nos marca un perfil claro. El 78% de los usuarios de Twitter son ABC1 y usan sus cuentas varias veces al días, sobre todo durante la mañana y desde las 19 a las 22 horas. Además su principales motivaciones son: informarse, debatir y expresar su opinión. Lo más impactante de todo es que el 75% de esos usuarios, mayores de 18 años, sí están inscritos en los registros electorales. ¿Entonces? Si los tuiteros quieren ser escuchados y son una masa de votantes futuros… el gobierno tendría que ser muy inepto si no quisiera saber qué se dice de ellos en 140 caracteres.

Si usted tiene una cuenta en Twitter y cree que ese software es un espía en su Time Line, recuerde que no sólo @Sebastianpinera lee lo que usted escribe, sino que también se enteran los cientos o incluso los miles de personas que lo siguen. Si no quiere ser seguido por desconocido ponga el candado. Y le recuerdo  que aunque esté solo en su pieza, con su teléfono en mano, lo que usted escribe lo comparte con TODOS los que lo siguen. Social Network… Red Social… no olvide su significado.

Al ver las imágenes de cientos de personas enardecidas y vociferantes, marchando para protestar por la aprobación del proyecto Hidroaysén, una incómoda sensación se instaló en mi mente. En todo caso, no se debía al hecho de verme irresoluto frente a las posiciones en pugna: por un lado, los argumentos a favor y su tono mesiánico amenazante, demasiado parecido a eso de “o yo o el caos” (apagón, en este caso). Por el otro, el rechazo grandilocuente y, a la vez, un tanto hipócrita (la desaparición de un considerable pedazo de ecosistema único y virgen no es más atroz que la contaminación que nos tragamos callados día a día en Santiago, sin que por ello la mayoría deje de usar su querido auto o se cuestione el asadito del fin de semana) además de las proclamas inexactas, como eso de que la energía será para las mineras del norte grande. Así, cualquiera se confunde y el que tenga una opinión formada e intransigente, que me perdone, pero me parece que para ello hay que ser medio simplón.

servicio
Me incomoda que una élite haga lo que se le antoje sin mirar para el lado, procurando mantener sus privilegios bajo el manoseado emblema del “bien del país”, tanto como me carga la performance de los activistas profesionales, esos que pueden usar el chaleco para predicar el evangelio de la madre tierra o la chaqueta de lino de los consultores de RSE y promotores de la sustentable novedad del año. Al menos los primeros tiene el buen gusto de no dejarse ver mientras traman sus componendas.

En menos una década los teléfonos celulares se convirtieron en aparatos de tal complejidad que hoy hasta el más básico cumple con todos los requerimientos que antes solíamos esperar exclusivamente de un computador de última generación.

Optimus One de LG

Optimus One de LG

Al margen de los aspectos positivos, hay uno probablemente no deseado, y bastante inadvertido y es que nos han hecho perder toda capacidad de asombro tecnológico. El más reciente modelo de teléfono inteligente del fabricante coreano LG, su smartphone L500h, conocido como Optimus One, es una prueba de esto. Nadie parece reparar en lo increíble que resulta poder realizar búsquedas en Internet a partir de una fotografía o tener en la palma de la mano un GPS que indica la ubicación de cualquier cosa en el sector donde uno se encuentre; prestaciones que han sido elegidas por la marca para promover el equipo y diferenciarse convincentemente. Contar con estas opciones en un teléfono de precio medio me parece algo muy  notable.

Emprender con el ego

Publicado el 28 Enero 2011 Actualidad, Blog 8 comentarios

Existe en Chile una comunidad de emprendedores tecnológicos compuesta –en su mayoría– por jóvenes que parecen más dispuestos a conformarse con ser referentes sociales, en lugar de empresarios millonarios o visionarios capaces de cambiar al mundo. welcu

Muchos dedican el tiempo a mantener un blog con nombre en inglés y reseñar el último celular o gadget de moda a cambio de desenvolverse como líderes digitales. Siempre se dejan ver acompañados del aparato en boga y una indumentaria ad hoc (poleras de apariencia casual o envejecida, sombrero o gorra de baseball, zapatillas vintage y muchas veces chaqueta de terno) ahí dónde sea que la comunidad se reúna. Algunos además deben tener una idea de negocios, pero parece que es lo de menos.
Pero hay otra especie de emprendedores que si bien suele aparecer entre esa farandulilla geek, tiene sus propios cenáculos a los que los otros no llegan. Algunos pueden ser, en apariencia, igual de snob: tuitean cosas como “el jet lag me tiene mal y aún no vamos ni en la segunda reunión del día, pero venir al Valle siempre vale la pena” o “Wences cuenta chistes tan buenos como las pastas que está cocinando”. Pero ojo: cuando alguien presume porque se la puede, se nota. Digamos que son gente cuyo referente podría ser un tipo como Jeff Bezos (fundador de Amazon) y no Mark Zuckerberg (creador de Facebook) vale decir, el ejemplo no va por el que le dio el palo al gato sin querer e inspiró una película, sino por el otro que diseñó con precisión milimétrica una estrategia de negocios y supo mantener el bajo perfil para que su compañía creciera sumando cada dólar.

La oficina del futuro

Publicado el 28 Diciembre 2010 Actualidad, Blog Sin comentarios

Los pronósticos indican que en el 2011 la tendencia será trabajar desde casa. No es broma. Cada vez son más las empresas que en Inglaterra permiten que sus empleados trabajen desde el hogar.
Bancos, oficinas de gobierno, call centres, despachos de abogados y consultorías están aceptando cada vez más que la productividad no depende de tener a sus empleados encerrados entre las cuatro paredes.
De acuerdo con la última encuesta de Fuerza de Trabajo realizada en Inglaterra, casi 700 mil británicos trabajan desde casa, utilizando su computador y teléfono, ignorando por completo el estrés que significa trasladarse en vagones de metro repletos de oficinistas y camiones atiborrados de personas con prisa.

trabajando desde casa

El abanico de actividades profesionales que pueden realizarse desde la comodidad del estudio, la mesa del comedor o el dormitorio es enorme, nos dice Melanie Pinola,  bloguera del sitio about.com, que promueve el trabajo freelance.