La discriminación sigue siendo fuerte hacia las personas que poseen una orientación sexual distinta a la hetero, Es por eso que aun no existen cifras claras que hablen de la homosexualidad en Chile, porque se tiende a esconder. Sin embargo, estudios internacionales, principalmente el informe Kinsey, hablan sobre que un 7 y 10% de la población de un país es gay. Con este número en mente, es de suma importancia comprender cómo se define la orientación sexual de los hijos y cómo podemos apoyarlos en este proceso tan importante de la construcción de su identidad.

​La orientación sexual, es decir, a quien una persona se siente atraído sexualmente, es un proceso muy personal y que involucra muchas variables. A pesar de que existen situaciones traumáticas que pueden alterar el proceso en algún grado, los individuos normalmente comienzan a definir y explorar sus gustos en la pubertad, tratándose de una evolución necesaria y natural. Un hijo homosexual sigue siendo, quizás, un poco más desafiante, porque la sociedad todavía alberga muchos prejuicios. Sin embargo, es el rol de los padres y la familia normalizar la opción de las distintas orientaciones sexuales que puede tener su hijo, en vez de etiquetarlos desde la infancia solo en base de ser hombres o mujeres. “Cuando se promueve la aceptación, validación y cariño, se facilita la construcción de un individuo sano, coherente y feliz. El acompañamiento familiar es uno de los factores de más peso en el bienestar de estas personas”, subraya la Dra. Ximena Sepúlveda, jefa de siquiatría infantil y adolescencia de Clínica Las Condes.

Diferencias entre sexo, género y orientación

​Normalmente, tanto en la prensa como en las relaciones interpersonales, los términos sexo, género y orientación sexual se usan indiscriminadamente, a pesar de poseer significados muy distintos. El sexo, en primer lugar, se refiere a los órganos sexuales son los que nace un niño o una niña. El género, por otro lado, “tiene tres componentes, todos relacionados son cómo me siento yo en mi cuerpo, con los caracteres sexuales que se me asignó al nacer, con mi papel en el mundo femenino o masculino, y por último, con cómo me defino yo en lo profundo, mi identidad”, explica la Dra. Sepúlveda. El género de una persona es independiente del factor biológico, es por eso que alguien transgénero puede ser homo o heterosexual. Conocer la propia orientación sexual “es un proceso complejo y multifactorial” donde las hormonas “juegan un papel muy bajo, ya que en la mayoría de la población homosexual no se encuentran alteraciones hormonales”.

La orientación sexual tiene que ver con quién es el objeto de atracción sexual, amor y deseo. “Si deseo y amo a alguien del sexo opuesto, soy heterosexual; si deseo y amo a alguien del mismo sexo, soy homosexual”, afirma la especialista. Es importante también agregar la opción de la bisexualidad, que es cuando el objeto de deseo y amor es independiente al sexo.

¿A qué edad se sabe?

​“El desarrollo de la orientación sexual es un proceso que comienza desde que se nace y culmina al término de la adolescencia”, dice Sepúlveda. Comúnmente, en las etapas de infancia y adolescencia, los niños y jóvenes experimentan en muchos aspectos para así ir formando su propia identidad. “Se viven los gustos e intereses y más adelante se experimenta y/o se ponen a prueba los límites, se cuestiona lo impuesto, las reglas de la casa, del colegio, etc.”, señala la sicóloga del Movilh, Jessica Ruiz. Claramente la sexualidad no se queda fuera de estos procesos. “Todo joven quiere entender quién es, probarse a sí mismo y explorar”, dice. “Hay que considerar que la experimentación sexual no necesariamente se convertirá en un comportamiento futuro ni constante, pero sí es parte de nuestra formación”, añade.

Como se trata de una evolución, hay casos en que se pueden ver signos de la hetero u homosexualidad de un niño desde bastante pequeño, por ejemplo, si se pone coqueto con sus compañeros o compañeras de colegio, o si se refiere a tener “pololo” o “polola”. No hay ninguna otra señal que indique la homosexualidad. Los comportamientos, actitudes, formas de expresarse y gustos, hablan de la identidad de la persona más allá de su orientación sexual. Nuestra sociedad tiene muy definida la forma en que debe actuar, cómo debe expresarse o qué debe gustarle de un hombre o una mujer. No obstante, esos puntos están lejos de ser un reflejo real, pues es importante valorar y celebrar nuestras diferencias e ir eliminando prejuicios y barreras mentales.

Por el otro lado, también puede ocurrir que no haya ninguna señal de homosexualidad durante la niñez y que solo se dé a conocer entrada o incluso concluida la adolescencia.

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La importancia de la familia

Cabe señalar que en ocasiones los niños y jóvenes esconderán ciertos gustos personales por miedo a sentirse distintos o ser discriminados por sus más cercanos. Crear un ambiente abierto y libre de prejuicios es un desafío para cualquier padre, pero algo crucial para que un niño se sienta cómodo en expresarse tal cual es, ya sea a través de acciones o palabras. “Claramente los padres tenemos expectativas en relación a nuestros hijos, por lo que consciente o inconscientemente vamos entregando nuestros juicios en relación a muchos temas”, dice Ruiz. “Lo importante es ser capaces de ver y dar los espacios para que nuestros hijos puedan ir descubriendo y manifestando sus gustos e intereses sin temor a nuestro rechazo, y una vez que estos se manifiestan, intentar orientar para que ellos logren ser felices”.

Somos parte de una sociedad muy heteronormada, es decir, “que la presión sobre cómo debemos comportarnos siendo hombres o mujeres es muy grande”, explica Ruiz. Ser conscientes de esto es el primer paso. El segundo, es evitar que eso condicione la forma en que criamos a nuestros hijos. La comunicación también es un factor muy relevante. Darse el tiempo y el espacio para conocer realmente a los hijos, en vez de quedarse solamente en las propias expectativas. “Lo importante es apoyar en sus necesidades reales y no en las que nosotros creemos que son sus necesidades. La única manera de hacerlo es dándoles el espacio para que ellos puedan mostrarse de manera segura, genuina y libre, sin presiones. Y, por otro lado, no evadir, aunque lo que se esté viviendo sea duro”, enfatiza la experta.

​Los padres, al sospechar o enterarse de que su hijo/a es homosexual, pueden verse enfrentados a emociones muy intensas, por lo que el apoyo de un profesional es fundamental. “Lo aconsejo no porque sea algo modificable, sino más bien para poder acompañar ese proceso, tanto al niño como a su familia. Es clave ir elaborando los sentimientos y aceptándolos”, enfatiza la Dra. Sepúlveda. Sentirse diferente, discriminado o creer que “hay algo mal conmigo” puede ser un sentimiento muy común en niños y jóvenes homosexuales. Es por eso que el apoyo de un experto es tan importante: para evitar que se presente algún cuadro psiquiátrico (ya sea ansioso, depresivo o conductual), cosa que es común en niños y jóvenes homosexuales.

​Asimismo, los padres deben cuidarse sobre poner sus necesidades y sus expectativas no cumplidas por sobre las necesidades de su hijo. “Creerse dueño de la verdad es muy dañino para la relación de familia. Hay que sacarse de la cabeza la idea de que la orientación sexual es una elección, porque ciertamente no lo es”, señala Ruiz. Empatizar, escuchar, crear espacios de contención y no cuestionar al hijo por su orientación sexual son los pasos más seguros de que juntos, como familia, puedan tener una relación armoniosa y feliz. “Lo que los padres deben entender es que la orientación sexual no define a la persona y que su hijo es el mismo de siempre, a pesar de que luego se sepa que su orientación es homosexual”, aclara Ruiz.

Qué hacer en caso de bullying

​Por desgracia, los niños y jóvenes homosexuales suelen ser víctimas de maltrato y abuso de parte de sus compañeros de colegio. De partida, escoger el establecimiento educacional correcto para un hijo, sin importar su orientación sexual, es todo un desafío. La psicóloga Jessica Ruiz sugiere que es importante conocer “los reglamentos de convivencia escolar que tienen y la pauta sobre la manera en que abordan o tratan la orientación sexual, la discriminación y los derechos humanos”. Conocer detalles sobre cómo han enfrentado casos de discriminación anteriores habla mucho sobre un colegio.

​En el caso de que un hijo sufra de bullying por su homosexualidad, jamás hay que bajarle el perfil o evadir la situación. “Hay varias acciones que tomar, incluso legales, dependiendo de quienes y en qué contexto se produzca. Pero lo importante es acompañarlo para que no se sienta solo y orientarlo en cuáles son las posibilidades de resolver el conflicto”.

La terapeuta también indica que hay que saber transmitirle al niño que no hay ningún problema con él o ella. “El problema es la discriminación y será responsabilidad de los padres resolver con el establecimiento educacional el conflicto. Solicitar que docentes o estudiantes se capaciten en diversidad es una buena medida, antes que las sanciones. No olvidemos que la homofobia o discriminación por orientación sexual se explica más por la ignorancia o los prejuicios que por una supuesta maldad de las personas”, finaliza la especialista.