Envejecer en estos tiempos pareciera ser es un pecado, y si esto lo atribuimos que entrar en años es una manera de acercarse a la muerte, el panorama suena aún peor. Pero, ¡calma! Si tuvimos el privilegio de nacer, que el vivir y envejecer sea de la mejor forma, es decir, con calidad de vida y retrasando al máximo este proceso.

“La idea es que envejezca la cédula y no la célula”, dice la doctora Maripili Vizcaya, especialista en medicina antienvejecimiento y ortomolecular, quien forma parte del staff de la Clínica Rejuvemed. “Nuestras células día a día van desgastándose y deja de cumplir sus funciones a cabalidad. Tal situación es normal desde el punto de vista fisiológico, pero si tenemos malos hábitos como: desbalance nutricional, altos índices de estrés, trastornos del sueño y la falta de actividad física, éste curso se acelera de manera significativa”.

Llevar una existencia consciente, entonces sería la clave para sumar años ‘felices’ y si a ello sumamos que en la actualidad es posible revertir los daños causados por el envejecimiento, incluyendo las enfermedades de base que cada persona puede desarrollar por causas ambientales y/o hereditarias, solo habría que disciplinar y monitorear el estilo de vida cotidiano.

Una corriente que promueve esta filosofía es la medicina antiaging, cuyo nacimiento se debe a que la esperanza de vida aumenta progresivamente en el mundo y hace que la población post 60 años, tenga un largo trayecto más por recorrer. Según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) la expectativa de vida en Chile para los hombres es de 76,5 años y de 81,7 para las mujeres. Al 2020, este indicador aumentaría a 77,4 años y 82,2 años respectivamente.

Independiente de un asunto demográfico, lo interesante es conocer de qué se trata la rama médica ligada a cultivar la calidad de vida en el proceso de envejecimiento, la cual implica una situación biológica y estética. “Revertir los daños generados por la edad, incluyendo algunas patologías, es una certeza. Sin ir más allá, tengo la experiencia de pacientes que por décadas tomaban medicamentos para la diabetes, hipotiroidismo y depresión, y con los métodos antiage pudieron disminuir sus dosis e inclusive algunos no los necesitaron más, con lo que se pudo evitar también los efectos adversos que estos generan”, señala la doctora Vizcaya.

Sueroterapia

Lo primero que se debe hacer para iniciar algún cambio de hábito para detener el envejecimiento, es acudir a un especialista, quien realizará una serie de exámenes físicos y de laboratorio, con el fin de determinar el grado de desgaste que marcan las células. Luego y dependiendo de los resultados, sugerirá opciones de tratamientos antiage.

Uno de los métodos para potenciar la salud o revertir algún mal es la ‘sueroterapia’ que se utiliza desde hace muchos años en Europa junto a la medicina ortomolecular. “Antes se realizaba sin ningún protocolo determinado, en cambio hoy se ha personalizado, con el fin de garantizar resultados óptimos y entregar confianza al paciente. Cabe mencionar que con el paso de los años, existe un desgaste del tubo digestivo, haciendo que disminuya la capacidad de absorción de sustancias vitales como oligoelementos, vitaminas, minerales y aminoácidos. Como consecuencia, los órganos no trabajan de forma óptima y se producen ciertos males. Para revertir lo mencionado se crean distintos sueros, que combinan nutrientes, los cuales vía intrevenosa son aplicados para que circulen por todo el cuerpo y reviertan el grado de envejecimiento celular que se había instalado en la persona”.

La especialista de Clínica Rejuvemed señala que los sueros se aplican durante un tiempo determinado (4 a 8 ó 12 semanas) y no tiene efectos adversos ni contraindicaciones, pues están hechos sobre la base de componentes naturales que son reconocidos inmediatamente por el organismo sin ninguna reacción tipo alérgica. En conjunto a este tratamiento, la idea es, además, crear hábitos de vida saludable, entre los que se destacan como lo es comer equilibradamente, dormir las horas adecuadas con un sueño reparador, bajar los niveles de estrés, recrearse continuamente e incorporar actividad física a la rutina cotidiana, o sea un verdadero ‘cambio de switch’.

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Tipos de suero

1.-Antienvejecimiento: Utilizado para renovar todas las células internas y externas de la piel y los demás órganos.
2.-Antiobesidad: Regula el metabolismo de los lípidos, hace que este se acelere y no acumule grasa.
3.-Antiestrés: Potencia a secretar las hormonas que inducen la relajación, al placer, al sueño y bajar los niveles de cortisol en sangre, que es la principal hormona que activa el estrés. Revitalizantes: Para deportistas de alto rendimiento o ejecutivos con exceso de actividad diaria.
4.-Bioxigenantes: Aumenta el transporte de oxígeno a todas las células del cuerpo, lo que permite a la persona sentirse más activa. A su vez, logra aletargar los procesos degenerativos de enfermedades como el Alzheimer o demencia senil. Son bastante específicos para cardiopatías, enfermedades renales, diabéticos, artritis reumatoidea, entre otras patologías.
5.-Quelación: Sirven para limpiar nuestros vasos sanguíneos, ya que, después de los 35 años se pueden generar placas ateromatosas y deformidades en las paredes de los vasos sanguíneos (por envejecimiento de los mismos), lo que conlleva a lo largo de la vidas enfermedades cardiovasculares, renales, diabetes y EVC. Se ha demostrado, por ejemplo, que quienes han tenido un mal trombótico venoso en extremidades inferiores, cuando se administra este tratamiento, baja al menos en un 50% y en algunos casos desaparece el trombo”, cuenta la doctora Vizcaya, quien aclara además, que no hay componentes farmacológicos o químicos, en estas preparaciones, solo son sustancias naturales que combinadas con otras y a dosis óptimas, logran el efecto necesario. Los puede ocupar todo tipo de personas, sin importar la edad, no hay contraindicación, aunque en algunos casos particulares como las personas con deficiencias renales deberán tener una evaluación especial para un ajuste de dosis. A su vez, no tiene ninguna interacción con medicamentos que se estén tomando de forma previa, incluso pacientes con diabetes o hipertensión, incluyendo los que tienen o padecieron de cáncer, tienen la posibilidad de administrase estos sueros, especialmente los estimulantes del sistema inmunológico. La sueroterapia dura entre 30 a 40 minutos, de 4 a 12 sesiones (inclusive 20), 1 a 2 semanal, reintegrándose inmediatamente a sus actividades y puede combinarse entre si varios sueros, o sea, un antienvejeciminto y un antiobesidad, y también potenciarse con otros tratamientos antiage, por lo que se hace imperioso la evaluación completa del paciente para personalizar el protocolo a cumplir.

Otros métodos que sanan

Toda una revolución en los oídos se genera cuando la doctora Vizcaya comenta que la Vacuna Antienvejecimiento se utiliza para mantenerse joven. Se ha visto que en una dosis ajustada e individualizada, estimula las hormonas que forman parte en el proceso de retardar el envejecimiento a través de la estimulación natural de la hormona de crecimiento. Además, están los secretores biodénticos, que son sustancias naturales idénticas a las que produce el cuerpo humano y que al administrarse el organismo los reconocen y comienza a suplir las deficiencias instaladas por el proceso de envejecimiento, sin causar ningún efecto colateral, a diferencia de las procesadas en laboratorios que deben degradarse y pasar por toda un circuito, en donde se van liberando sustancias dañinas.

Otra terapia es la con Plasma Rico en Plaquetas, que ha demostrado tener múltiples beneficios liberando factores de crecimiento epidérmicos que provocan un proceso inflamatorio ­regenerativo controlado. Luego de cuatro sesiones la persona siente un grado de avance total y reconoce un bienestar que no había sentido durante mucho tiempo. Aumenta su capacidad vital, se llena de energía, concilia mejor el sueño, mejoran sus funciones internas las cuales se van a reflejar externamente en la piel, cabellos y uñas.

Cabe señalar, que la sueroterapia debe realizarse una vez al año y estar en continua mantención para lograr el resultado deseado… retardar los daños asociados al envejecimiento.