Las vacaciones dejan siempre sus secuelas y dos de las más frecuentes tienen que ver con los kilos extras y el deterioro de la piel. En el caso del aumento de peso, fue más de lo que pensábamos y por si fuera poco trajo consigo celulitis y flacidez. En el caso de las repercusiones cutáneas éstas se tornan, en ocasiones, bastante notorias al ver una piel deshidratada, opaca, con manchas, arrugas o  profundización de las líneas de expresión.

En casos como esto es bueno conocer por qué la piel dejó de tener un aspecto saludable, “lo primero que se debe tomar en cuenta es que el fotoenvejecimiento se provocó porque no hubo un cuidado mínimo de la persona al exponerse a la radiación UVA  y la  UVB e IR (infrarroja), lo que es muy delicado, pues lo expone a ciertas enfermedades incluyendo cáncer”, dice la doctora Claudia Piper, dermatóloga de la Clínica Dermatológica Estoril, quien agrega que nunca es tarde prevenir, aunque se tenga 70 años.

“Lo ideal siempre son las consultas tempranas al dermatólogo, ya que de esa manera, el médico acompaña a su paciente a lo largo de su vida y le va indicando y sugiriendo lo que necesita para prevenir y envejecer mejor. Por ejemplo si a una joven de 20 años le aparecen pequeños signos de daño, se puede dar solución temprano y con un tratamiento sencillo que lo más seguro implique alguna loción que pueda aplicarse en casa. Sin embargo, si el problema es más complejo le sugiero realizar un peeling o un láser para contrarrestar las huellas que dejó el sol”. 

Ante esta afirmación el doctor Cristian Fischer, dermatólogo del mismo recinto complementa: “Una piel joven y sana se caracteriza por ser pareja en textura, color y buena elasticidad. Cuando no están presentes esas características y no funcionó la rutina con cremas sugerimos complementar con láser que genera una estimulación del colágeno, elimina mancha y trata las alteraciones vasculares”.

ESTACIONES IDEALES PARA EL LÁSER
Como hemos dicho existen distintos tipos de láseres y lo que cambia muchas veces es el nombre comercial con el que se ofrecen. Aunque hay dos clasificaciones simples que se pueden hacer. Los no ablativos (no requieren reposo) y los ablativos. Los de la primera clasificación buscan el rejuvenecimiento facial, tratamiento de manchas y rojeces y se obtienen resultados al cabo de cuatro a seis sesiones con el plus de que no requieren de ningún cuidado postaplicación. Cuenta con la ventaja de que su indicación es muy amplia, es decir, puede usarse asociado a programas de limpieza facial, rejuvenecimiento de pacientes con poco a moderado fotodaño y arrugas finas, o sea persona habitualmente joven o edad media, que quiera recuperar su luminosidad facial.

Los que requieren reposo son llevados a cabo con equipos ablativos o profundos que se clasifican en dos grupos: los fraccionados y los no fraccionados. Los primeros realizan una quemadura facial controlada, con profundidad conocida. El hecho de ser fraccionados es que sólo queman un porcentaje parcelado de la zona que están tratando. Varía entre un 20 a 60 por ciento del disparo, lo que deja áreas “sanas” que ayudan a epitelizar (cicatrizar) más rápido. Su acción es más agresiva y por lo tanto, su resultado suele serlo también. No obstante, requiere siempre de cuidados posteriores como el uso de cremas y extrema protección solar”, dice la doctora Piper, quien recomienda una ausencia laboral de 48 a 72 horas. Añade que lo habitual es tratar en una sola sesión y los candidatos son  personas con fotodaño mayor, arrugas algo más acentuadas y secuelas de acné. Cabe señalar que entre más blanca es la piel el resultado suele ser mejor y la recuperación más rápida.

En cuanto a los equipos no ablativos su uso está casi descontinuado o muy acotado, es prácticamente la misma tecnología (Co2) que la de los fraccionados (esto no son ablativos), pero sin dejar zonas sanas, por lo tanto quema todo y su recuperación es lenta pero siguiendo las indicaciones de cuidado, que son significativas, los resultados son buenos.

Respecto a que si estos deben realizarse entre otoño e invierno, el doctor Fischer señala que es mejor no generalizar, ya que depende del paciente y de su estilo de vida. “Por ejemplo colegas colombianos o los que trabajan en Miami cuentan que al tener sol todo el año, los pacientes deben acomodarse y cuidarse luego de aplicado el láser, ya que hay  veces en Chile que estamos en junio y tenemos 25 grados, por eso siempre se debe utilizar factor solar. Ahora lo cierto es luego de la sesión la piel se inflama por eso que es mucho mejor no exponerse al sol y menos se utilizó un láser ablativo, porque la consecuencia podría ser manchas profundas”, dice el doctor Fischer que complementa: “Es vital saber si el láser va a pigmentar, porque no saco nada con eliminar una arruga o cicatriz  si voy a dejar una mancha. Saca la arruga pero después puede quedar una mancha. Por ejemplo las cicatrices de acné se pueden atenuar, pero siempre (no siempre) hay riesgo de mancha, por lo que se debe evaluar qué es lo mejor para el paciente”.

Cabe mencionar que el criterio y la responsabilidad tanto de paciente como médico es crucial, porque se debe tener en cuenta que no todo lo que se “pone de moda” es lo que nos sirve y tampoco los pack con tal cantidad de sesiones, pues cada persona es única en sus necesidades, por lo que no se puede estandarizar en pro de la efectividad en los resultados.

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PROPÓSITOS BÁSICOS Y TIPOS DE LÁSER
El objetivo principal de todo láser es siempre tratar todas las alteraciones de color que puede haber superficialmente (manchas o alteraciones vasculares, venitas visibles o enrojecimiento) por otro lado, mediante el calor poder estimular la producción del colágeno, lo que por defecto se puede cerrar más los poros y mejorar la calidad de la piel y ahí darle un poquito más de luminosidad y disminuir arrugas superficiales.
“Existe un ratamiento creado en Stanford, el Forever Young, usando BBL (que tenemos acá) que en dos sesiones al año logra generar un cambio genético en la célula genéticamente, haciendo que esta se torne más joven, incluso se ha demostrado que luego de aplicado el método los pacientes se ven en promedio 5 años más jóvenes”, comenta el doctor Fischer de la Clínica Dermatológica Estoril.

OTRA SOLUCIÓN PARA DETENER EL TIEMPO
Lo único que existe para estimular el colágeno es el calor y se ha comprobado que la temperatura ideal para la producción de éste son 65°C. “Si se aplica esa temperatura desde afuera hacia adentro en forma convencional, la piel se quemaría, por eso, lo único que puede hacer al llegar a esos grados, sin dañar la piel es el ultrasonido o radiofrecuencia que baypassee la epidermis (capa superficial de la piel), ¿qué significa esto? Que la manera de lograrlo es a través de disparos en el que el utrasonido se focaliza dentro”, explica la doctora Nina Porras, dermatóloga de la Clínica Dermatológica Estoril. Una tecnología que logra realizar esta estimulación de colágeno es Ultraformer, el cual por ultrasonido focalizado se llegará donde se requiere. Además, es mucho más dirigido y puede llegar incluso a 67 grados.

ESTACIONES IDEALES PARA EL LÁSER
Como hemos dicho existen distintos tipos de láseres y lo que cambia muchas veces es el nombre comercial con el que se ofrecen. Aunque hay dos clasificaciones simples que se pueden hacer. Los no ablativos (no requieren reposo) y los ablativos. Los de la primera clasificación buscan el rejuvenecimiento facial, tratamiento de manchas y rojeces y se obtienen resultados al cabo de cuatro a seis sesiones con el plus de que no requieren de ningún cuidado postaplicación. Cuenta con la ventaja de que su indicación es muy amplia, es decir, puede usarse asociado a programas de limpieza facial, rejuvenecimiento de pacientes con poco a moderado fotodaño y arrugas finas, o sea persona habitualmente joven o edad media, que quiera recuperar su luminosidad facial.

Los que requieren reposo son llevados a cabo con equipos ablativos o profundos que se clasifican en dos grupos: los fraccionados y los no fraccionados. Los primeros realizan una quemadura facial controlada, con profundidad conocida. El hecho de ser fraccionados es que sólo queman un porcentaje parcelado de la zona que están tratando. Varía entre un 20 a 60 por ciento del disparo, lo que deja áreas “sanas” que ayudan a epitelizar (cicatrizar) más rápido. Su acción es más agresiva y por lo tanto, su resultado suele serlo también. No obstante, requiere siempre de cuidados posteriores como el uso de cremas y extrema protección solar”, dice la doctora Piper, quien recomienda una ausencia laboral de 48 a 72 horas. Añade que lo habitual es tratar en una sola sesión y los candidatos son  personas con fotodaño mayor, arrugas algo más acentuadas y secuelas de acné. Cabe señalar que entre más blanca es la piel el resultado suele ser mejor y la recuperación más rápida.

En cuanto a los equipos no ablativos su uso está casi descontinuado o muy acotado, es prácticamente la misma tecnología (Co2) que la de los fraccionados (esto no son ablativos), pero sin dejar zonas sanas, por lo tanto quema todo y su recuperación es lenta pero siguiendo las indicaciones de cuidado, que son significativas, los resultados son buenos.

Respecto a que si estos deben realizarse entre otoño e invierno, el doctor Fischer señala que es mejor no generalizar, ya que depende del paciente y de su estilo de vida. “Por ejemplo colegas colombianos o los que trabajan en Miami cuentan que al tener sol todo el año, los pacientes deben acomodarse y cuidarse luego de aplicado el láser, ya que hay  veces en Chile que estamos en junio y tenemos 25 grados, por eso siempre se debe utilizar factor solar. Ahora lo cierto es luego de la sesión la piel se inflama por eso que es mucho mejor no exponerse al sol y menos se utilizó un láser ablativo, porque la consecuencia podría ser manchas profundas”, dice el doctor Fischer que complementa: “Es vital saber si el láser va a pigmentar, porque no saco nada con eliminar una arruga o cicatriz  si voy a dejar una mancha. Saca la arruga pero después puede quedar una mancha. Por ejemplo las cicatrices de acné se pueden atenuar, pero siempre (no siempre) hay riesgo de mancha, por lo que se debe evaluar qué es lo mejor para el paciente”.

Cabe mencionar que el criterio y la responsabilidad tanto de paciente como médico es crucial, porque se debe tener en cuenta que no todo lo que se “pone de moda” es lo que nos sirve y tampoco los pack con tal cantidad de sesiones, pues cada persona es única en sus necesidades, por lo que no se puede estandarizar en pro de la efectividad en los resultados.

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PROPÓSITOS BÁSICOS Y TIPOS DE LÁSER
El objetivo principal de todo láser es siempre tratar todas las alteraciones de color que puede haber superficialmente (manchas o alteraciones vasculares, venitas visibles o enrojecimiento) por otro lado, mediante el calor poder estimular la producción del colágeno, lo que por defecto se puede cerrar más los poros y mejorar la calidad de la piel y ahí darle un poquito más de luminosidad y disminuir arrugas superficiales.
“Existe un ratamiento creado en Stanford, el Forever Young, usando BBL (que tenemos acá) que en dos sesiones al año logra generar un cambio genético en la célula genéticamente, haciendo que esta se torne más joven, incluso se ha demostrado que luego de aplicado el método los pacientes se ven en promedio 5 años más jóvenes”, comenta el doctor Fischer de la Clínica Dermatológica Estoril.

OTRA SOLUCIÓN PARA DETENER EL TIEMPO
Lo único que existe para estimular el colágeno es el calor y se ha comprobado que la temperatura ideal para la producción de éste son 65°C. “Si se aplica esa temperatura desde afuera hacia adentro en forma convencional, la piel se quemaría, por eso, lo único que puede hacer al llegar a esos grados, sin dañar la piel es el ultrasonido o radiofrecuencia que baypassee la epidermis (capa superficial de la piel), ¿qué significa esto? Que la manera de lograrlo es a través de disparos en el que el utrasonido se focaliza dentro”, explica la doctora Nina Porras, dermatóloga de la Clínica Dermatológica Estoril.
Una tecnología que logra realizar esta estimulación de colágeno es Ultraformer, el cual por ultrasonido focalizado se llegará donde se requiere. Además, es mucho más dirigido y puede llegar incluso a 67 grados. “La gracia de esta máquina es que no hay que pinchar, por lo que  a la piel no le pasa nada. También es muy bien tolerado por el paciente en términos de dolor y el resultado se ve como a los 4 a 6 meses, no es inmediato. Lo bueno es que solo se requiere de una sesión y es lo más cercano al lifting sin quirófano”, dice la especialista. Este método puede aplicarse en diversas partes del cuerpo para tonificar, pero no elimina grasa, sino que aprieta y mejora la piel, por lo que podría ser un complemento para aquellas personas que se hagan una liposucción abdominal a que su vientre luzca terso o para apretar la piel abdominal luego de un embarazo.

¿Hay algún tipo de paciente contraindicado para este tipo de tratamiento?
No, no lo hay, porque esto es como una pistola que está apuntando a un milímetro y medio o a tres y cuatro y medio, entonces no hay riesgo. Las sesiones son de una hora y es una sesión. El efecto es definitivo, porque el colágeno que se formó ahí va a quedar. La recomendación es hacerlo cada tres años porque uno va envejeciendo, pero no porque se vaya el efecto del tratamiento”, dice la doctora Porras, quien agrega que para llevar a cabo cualquier procedimiento lo primero es una buena evaluación y que la relación médico-paciente sea la más fluida y sincera posible, porque así se genera confianza vinculada con las expectativas de la persona y los cambios que el profesional puede entregar de forma realista. “Los pacientes buscan el acompañamiento medico, que los aconsejemos, porque saben que no les vamos a vender tratamientos por hacer negocio. Mi premisa siempre es preguntarles a ellos qué quieren y después yo les digo qué necesitan. Luego de eso compatibilizamos y llevamos “manos a la obra, con lo más importante, una base científica”.