Hace pocos meses la Organización Mundial de la Salud (OMS) fue categórica y estimó que en el mundo hay 2.300 millones de personas con sobrepeso. Esto es una mala noticia. Pero hay  otra aún peor: estar delgado muchas veces no es sinónimo de estar sano ni menos de estar en forma. Sucede que los especialistas están acuñando un nuevo término. Se trata de las TOFI “Thin outside, fat inside” o “flacas por fuera y gordas por dentro”. Cuya salud está tan amenazada como la de una obesa mórbida.

El “teólogo” de las TOFI es Steve Blair, profesor de la Universidad de California del Sur. Él ha pasado muchos años estudiando a este fenómeno que agrupa a personas de fisonomía delgada, que se alimentan mal y no hacen ningún tipo de ejercicios. Esa alimentación poco saludable que tiene que ver con dos hábitos, por un lado comida chatarra; y por el otro dietas restrictivas o ayunos por períodos muy largos con la finalidad de adelgazar rápidamente, afecta directamente la grasa de nuestro cuerpo. Y la grasa es un problema cuando queda sin espacio para ser albergada y empieza a guardarse en otros sitios como los órganos y las arterias. A eso se le llama grasa visceral y puede derivar en enfermedades complejas. “Ese es el gran problema de la TOFI que tiene un peso normal, pero una cantidad elevada de grasa visceral, acumulada alrededor de órganos vitales, especialmente corazón, hígado, riñones y páncreas llevándolas a poner en riesgo su salud”, explica la doctora Leila Esbir, nutricionista de la Clínica Doctora Carmen Moren a Caras Temas.

Contar con elevados índices de grasa visceral contribuye a tener niveles altos de colesterol (LDL),  diabetes, hígado graso, enfermedades coronarias (obstrucción de las arterias), hipertensión arterial, procesos  inflamatorios,  desequilibrio hormonal, resistencia a la insulina. Incluso según el doctor Blair los obesos en buena forma física pueden estar más sanos que los delgados en mala forma. Y cómo se mide esto, simple: el índice de grasa que poseen.

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Mala dieta: graves consecuencias.

Hace rato que los nutricionistas y médicos afines tienen claro que perder más de un kilo a la semana no es un proceso sano. Y es que está comprobado que las personas que hacen dietas muy restrictivas dejan de perder grasa para pasar a destruir tejido muscular y así obtener la energía que tu cuerpo necesita.

“En general las TOFI consumen alimentos de mala calidad pero al final del día esto no se traduce en una dieta hipercalórica por lo que no suben de peso y se mantienen delgadas. Son dietas compuestas principalmente por grasas no saludables (saturadas y trans) como comida chatarra y carbohidratos refinados como chocolates, pasteles, pan blanco, entre otros”, explica Sofía Bennet, médico cirujano con magíster en nutrición, quien hace nueve meses formó el centro de nutrición Benefit, dedicado al área de nutrición y enfermedades crónicas.

Las TOFI además son ultrasedentarias. Si por un lado la OMS recomienda un mínimo de 150 minutos de ejercicios a la semana para la gente adulta, este tipo de personas prefieren morir de hambre antes de mover, literalmente, un pie. Así se mantienen delgadas pero no sanas. Por lo general las TOFI pueden comer como pajaritos, pero no perdonan un pastel, un chocolate o un antojo en el día.

Salir del círculo vicioso.

Tanto los ayunos largos, no comer o alimentarse de mala forma pueden ayudar a que ese vestido, que no te cerraba te entre o bajar ese rollo para el bikini. Pero es una medida drástica, poco saludable y con un terrible efecto rebote. Lo mejor es optar por una dieta y una vida saludable.

“Es importante hacer las cuatro comidas, no como las TOFI que hacen largos ayunos y sólo comen en la noche. Al hacerlo hacen que su organismo saque las proteínas de sus propios músculos. Cuando una persona hace una dieta pobre en proteínas su cuerpo comienza a utilizar las proteínas de los músculos cosa de poder producir energía. Si a eso sumamos que la persona no hace deporte, sus músculos no tienen el estímulo suficiente como para seguir creciendo, por ende su masa muscular decrece. Al ocurrir esto, se produce atrofia muscular, problemas respiratorios, de posturas o dolores musculares. En el fondo la persona se va autodestruyendo”, insiste la nutricionista Leila Esbir.

Evitar el estrés y lograr un buen dormir también son factores que ayudan a adelgazar. Un estudio de la Universidad de Michigan asegura que dormir una hora más diariamente permite una pérdida de peso de hasta siete kilos en un año. Y es que las personas que no descansan lo suficiente padecen de una mayor ansiedad y comen más de lo que necesitan, esto es porque los niveles de cortisol aumentan y estimulan el apetito.

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“La clave es tener una dieta balanceada, que contenga todos los tipos de nutrientes importantes para la salud. Lo ideal es consumir todos los días proteínas magras como pescado y pollo, carbohidratos como cereales integrales, grasas saludables como aceite de oliva y palta; además de 5 porciones de frutas y verduras. También incorporar legumbres una o dos veces por semana y tomar al menos dos litros de agua diarios”, asegura la doctora Sofía Bennet.

Es vital romper el círculo vicioso. Muchas veces alguien que se ve delgado puede estar en grave riesgo de salud por culpa de sus hábitos. “No debemos olvidar la importancia que tiene la alimentación equilibrada en nuestra salud. Una persona con problemas de sobrepeso e incluso obesidad que se encuentre en una buena forma física, puede tener un menor riesgo de salud que una persona delgada con una alta cantidad de grasa. Hay personas de contextura delgada que llevan una alimentación alta en azúcares y grasas saturadas, que tienen una alta cantidad de grasa visceral también conocida como grasa intraperitoneal. Esta grasa se ubica en la profundidad de la cavidad abdominal, rodeando las vísceras y ha sido relacionada con la alta prevalencia de enfermedades metabólicas y cardiovasculares, debido a su alto drenaje de triglicéridos al hígado. Las personas que sufren de este fenómeno físico, tienen un alto riesgo de sufrir enfermedades asociadas a la obesidad dado que al realizar análisis de laboratorio, nos encontramos que en muchos casos tienen el colesterol total y LDL (colesterol malo) elevado, glicemias alteradas, hiperinsulimenia, hígado graso, entre otras”, explica

David Fernández, socio de la nutricionista de Equilibriumfood.cl, un emprendimiento que lleva hasta el hogar la comida saludable:

Una mujer con una talla 38 y un porcentaje alto de grasa de más de 30% no está sana. Y no es que tenga un sobrepeso graso, lo que tiene es una importante falta de masa muscular.

“Por ejemplo, para lograr una salud óptima, nuestro organismo requiere mantener un equilibrio de grasas omega. Las buenas fuentes de omega 3 se encuentran en el pescado, semillas de linaza, aceite de canola, huevos enriquecidos con omega y aceites vegetales marinos. Estas grasas deben ser predominantes en nuestra dieta, ya que dietas ricas en grasas omega 3 se asocian a bajas tasas de enfermedades cardiovasculares.

Por otro lado, los vegetales crucíferos como la coliflor y el repollo, contienen compuestos llamados sulforafanos e iciotocinatos que activan funciones que benefician nuestro organismo. Activan enzimas hepáticas que ayudan a desintoxicar y erradicar desechos tóxicos. Y así podríamos analizar grandes propiedades de estos grupos de alimentos que se le han encontrado miles de propiedades benéficas, poderosos agentes de sanación, propiedades anticancerígenas”, insiste David Fernández.

Así que ya sabe qué es una TOFI y cómo dejar de serlo. Por eso más vale que la respuesta a la pregunta del título sea absolutamente negativa.