La cocina y el living de la casa de Dominique Lecomte estaban hechos un literal desastre. Por allí no había pasado ni un aluvión ni se había producido un terremoto. Simplemente le había dado permiso a su hija Carlota, estudiante de tercer años de ingeniería comercial para invitar a su grupo de estudios a repasar un examen a su casa.

Dominique puso un pie en el living y vio a los jóvenes reír mientras engullían una enorme porción de pizza; o bebían un tremendo vaso de bebida gaseosa. Además, por todas partes estaban esparcidas: papas fritas, varios paquetes de galletas dulces, jugos, potes de helado y manjar, una torre de platos con leche y cereales, y varias barras de chocolate. Mientras tanto la fruta estaba intacta; la comida casera ni siquiera había sido tomada en cuenta; y el agua filtrada seguía en el mismo nivel que ella la había dejado por la mañana.

Eran las 21 horas y se presentía una larga jornada de estudios para estos jóvenes de 20 años. Dominique, quien bordeaba los 45 años, decidió prepararse un plato con frutas y una infusión de manzanilla. Comió en silencio en la cocina. No sólo venía de un arduo día de trabajo, sino de una intensa clase de Pilates. Después de terminar su plato de frutas partió a darse una ducha, para luego ponerse audífonos y meditar por 10 minutos. A las 22.30 tenía planificado estar durmiendo en su cama. Madre e hija no sólo tenían rutinas distintas, sino que metabolismos diametralmente opuestos. Es que sólo basta con que un experto te pregunte qué edad tienes para que te explique cómo debes adelgazar.

20 años

En esta época el cuerpo tiene un metabolismo más rápido. Sin embargo, esto no significa que debamos abusar de él. Lo ideal es abandonar la alimentación hiperadolescente y formar hábitos saludables para las décadas venideras. Sin lugar a dudas, los 20 son la mejor edad para perder peso de manera rápida, sana y duradera. Pero también es la época de las dietas flash que te hacen tan mal y que sólo te enteras décadas después cuando te faltan esas vitaminas y minerales esenciales que obviaste a los 20. Muchas chicas deciden hacerse vegetarianas y tomar jugos de frutas o verduras desintoxicantes, lo cual puede ser positivo en ese momento, pero tener grandes repercusiones en el hígado a los 40 años. No es recomendable dejar de consumir carnes ni pescados porque ambos son importantes fuentes de hierro.

“En la medida que avanzamos en edad y no hemos definido un estilo de vida más activo junto a una alimentación más sana y variada con un consumo de proteínas adecuado se entra directo al camino donde el metabolismo se hace cada vez más lento. Esto no es menor, ya que con un metabolismo más lento todas las calorías extras que se consumen diariamente van directo a formar la grasa, haciendo que cada vez sea más difícil lograr el peso que la persona desea”, explica el master en nutrición deportiva Felipe Muñoz, director de Cef Chile. Precisamente el hábito de que una alimentación saludable se tenga en los 20, será la antesala de cómo se comporte el cuerpo a los 30 años.

“Nos cuesta bajar los kilos porque el metabolismo basal (calorías que gastamos en reposo diariamente) baja con el paso de los años. Esto ocurre por cambios hormonales y por modificaciones de la composición corporal al aumentar la grasa y perder masa muscular”, explica Aranzazu Jugo, nutrióloga de Benefit Nutrición.

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30 años

Y es que cada año el metabolismo se relentiza más y más. De seguro en esta época más de alguien que esté leyendo este reportaje habrá hecho varios tipos de dieta para bajar esos kilos de más, con ciertos efectos rebotes “infalibles”. Es además una etapa de gran demanda laboral, entonces las personas se enfocan en la carrera y dejan la alimentación como una cuestión secundaria. Se saltan comidas, no desayunan correctamente o de frentón comen cualquier cosa frente al computador. Pero es en esta década donde se debería prestar mayor atención a la calidad de los alimentos que ingerimos. Es curioso pero muchas mujeres dejan los carbohidratos, y se refugian en las eternas ensaladas, cuando lo más importante es tener una alimentación equilibrada y resguardar las porciones de comida.

“Lo ideal es mantener un adecuado consumo de carbohidratos y una alimentación lo más variada posible. Es importante aclarar que los carbohidratos no son malos, sino es la mala información respecto de ellos las que ha llevado a muchas personas a creer que ellos engordan”, insiste Felipe Muñoz. En esta época el nutricionista explica que es bueno enfocarse también en el consumo de proteínas, un nutriente que en el caso de las mujeres, lleva a tener una masa muscular disminuida y un metabolismo más lento.

“Es ideal que, en cada tiempo de comida, exista una fuente de proteína con el objetivo de lograr siempre mantener una masa muscular intacta y constante a lo largo de los años, a la par con un consumo de carbohidratos adecuados al nivel de actividad física diaria que se realiza, para mantener los niveles de energía y peso estables”, asegura Muñoz. Lo recomendado en esta edad es anticiparte a los menús, no saltarte comidas y consumir alimentos de primera calidad para que no falte ningún tipo de nutriente en tu cuerpo.

40 años

Desde los benditos 30 debes tener una rutina de ejercicios. Esto es vital para mantener tu peso. Pero no sólo te sirve para ese período, en los 40 la deberías aumentar porque, el metabolismo se relentiza y se va perdiendo la masa muscular. Son ideales ejercicios como Pilates, pesas o yoga. También en esta etapa es vital preocuparse de tener un sueño reparador. El déficit de sueño modifica el sistema hormonal, lo cual favorece la grasa y el aumento de peso.

“Sin embargo, debe haber un buen aporte de grasas saludables y granos enteros. Y es sumamente importante controlar el tamaño de las porciones y mantenerse activo para evitar perder masa muscular. Idealmente asesorarse por un profesional que complemente la prescripción dietética con un análisis de composición corporal y con el estado de salud del paciente”, explica Aranzazu Jugo.

Domo funcional

Un año cumplió el Centro de Equilibrio Funcional (CEF) que busca conseguir el equilibrio orgánico de sus pacientes a través de sus servicios de nutrición funcional, quiropráctica, osteopatía, kinesiología deportiva, sicología y entrenamiento funcional. Sumado al éxito que ha tenido la nutrición funcional en tratamientos para mejorar la composición corporal y enfermedades crónicas. El sello diferenciador es la integridad con la cual trabaja con sus pacientes, reconociendo que ningún tratamiento es independiente de otro.

“No sólo una buena dieta ayudará a una persona a bajar de peso o mejorar su composición corporal. Asimismo, se requiere un entrenamiento de apoyo, ayuda psicológica si es que es necesario también y todo lo podrá encontrar en el mismo lugar. Eso es una tremenda ventaja”, explica el nutricionista y socio de CEF, David Fernández. Además, el CEF trabaja la nutrición funcional en los pacientes, que no es solo curar, sino que prevenir a través de los nutrientes diferentes patologías, tratando de lograr el equilibrio en las funciones orgánicas de los pacientes. Posee planes diferenciados y profesionales de primer nivel que siempre buscarán el complemento perfecto que cada uno requiere para vencer los desafíos.

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50 años

A esta edad lo básico es comenzar a cuidar los huesos. Por eso no es un buen consejo dejar los lácteos a los 40 años. Otro de los tips para mantenerte en forma es evitar bajar el zinc que se encuentra en el chocolate negro o en las semillas de sésamo.

“Los cambios hormonales en la mujer postmenopáusica, la reducción en la absorción de calcio, la pérdida de masa muscular y algunas enfermedades concomitantes como pueden ser la diabetes, hipertensión arterial, entre otras que determinan que haya mayor riesgo de hacer enfermedades cardiovasculares. Por esto, es sumamente importante que la dieta se adapte a los requerimientos específicos de calorías y nutrientes de cada persona y que contenga todos los tipos de nutrientes”, insiste Aranzazu Jugo.

Y aunque no parece haber ninguna receta mágica, lo que está claro es que nuestro metabolismo de veinteañera, que nos permitía todos los pecados capitales en cuanto a comida se refiere, va sufriendo con las décadas. Por eso más que una dieta x, y o z, la mejor manera de mantenerse saludable y espléndida es comiendo de forma equilibrada, resguardando las porciones y practicando ejercicio. Así, tu cuerpo, que a través de los alimentos lo que lee es información, se mantendrá por siempre saludable.